La palabra de la promesa [FIC]
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La palabra de la promesa [FIC]
Los pensamientos de éste chico a veces le llevaban a pensar que el mundo está en tinieblas y apenas se puede ver. Con esos demonios gritando alrededor para llevar a los mortales a la negatividad, dechado por la luz, lidera la vaina de lo sagrado; siempre positividad ante todo. Iluminado por la vanguardia de lo correcto y la liberación, aún busca la salvación para un mundo apenas poblado por simples mutados con verdadera vista. Allá por donde iba dejaba su vestigio, rodeado por aura moralizadora. Allá cerca de ese páramo desolado, buscaba un propósito para morir por nadie.
Su fuerza le dejaba inseguro; su capacidad le dejaba un hueco aún no descubierto. Adornado por lo que más le duele, sentía que su promesa era rota. Nunca llegaría a cumplirla con ese poder insuficiente que le obligaba a querer más. Tratando de cerrar el vacío, entrenaba y entrenaba, sin embargo, su sentido común le indicaba que estaba haciendo algo mal o aún no estaba completo. En su búsqueda, calmaba el mal sabor de la derrota, del fracaso; de su hundimiento. Apaciguando sus pensamientos, podía recordar que ahora tenía en quien confiar. Pocas veces en su vida había sentido ese apoyo que le amparó aún en su situación actual, de completa frustración y amargura. Cada vez que caía, persistía levantando y levantando. Sus cicatrices le servían de guía; su sonrisa le ayudaba a olvidar lo que pudo haber pasado, lo que pasó y lo que sucederá. Indeterminadas veces rompió con los pactos o bendiciones que se le han concedido, pero aún sigue forjando lo que podría cambiar en un futuro. Allá en ese simple páramo de oscura tierra mugrosa, se sentaba a meditar, su más fiable aliado. La evidente fragilidad en Genkaku aumentó luego de la masacre, sus sentidos estaban confundidos y pausados. Antes de que se diera cuenta de lo que estaba pasando, tenía en frente la devastación. Una nueva gran era había estallado y alguien allá arriba, acompañado de algo totalmente abstracto, le tendían varias trampas para que cayera. Su vida se constituía sobre todo en un irracional prejuicio a los demás, creyendo que no había suficiente salvación para todos, respaldando su forma de ver totalmente distinta a la de los demás seres humanos. Desde un punto de vista razonable, sentía la necesidad de mejorar y crecer como persona. Sus pensamientos eran simples: Supervivencia del más apto. En esos momentos no era apto, según sus pensamientos, se hallaba en un frenesí interminable, desquitándose contra el suelo burdo y la naturaleza que allí, en ese páramo, habitaba.
Su técnica “torbellino patada” le había dejado heridas tanto en sus manos como en sus pies, no obstante, el sangraba sabiendo que sus heridas podrían sanar. Esa habilidad que utilizaba tanto para escapar, ya era más efectiva. Su velocidad le ayudaba y le servía para la destreza. No se trataba de fuerza, sino de habilidad. Era tanto el poder de esa simple técnica que dejaba marcas imposiblemente profundas en el terreno seco.
Como un ermitaño se mantenía alejado de sus camaradas, tal vez ya se estarían preguntando el porqué de su partida, pues había dejado de acompañarlos misteriosamente; sin razón. Aún pretendía quedarse más tiempo allí, por lo que tendrían que esperar. En ese momento a Genkaku solo le importaba el entrenamiento. Mantenía sus heridas mínimamente atendidas con vendas usadas y apenas lavadas: sus conocimientos de medicina, a pesar de ser excelentes, perdían reputación si alguien lo viera en ese estado.
Al día siguiente, se levantó temprano. Prácticamente se alimentaba de insectos y plantas. De vez en cuando encontraba animales pequeños; posiblemente no comestibles. Sus heridas se abrían con la práctica de su técnica más reciente del Hakkyokuken. Se trataba del impacto doble, que mostraba una mejoría mayor a la de la patada torbellino, la cual lleva practicando más tiempo, posiblemente porque el impacto doble no era cualquier ataque. Era muy fácil para él destrozar rocas con varios golpes de esta técnica, destrozándolas en pedacitos. Era extraño que el daño fuera mayor en la parte opuesta al impacto. Suponiendo que sea un cuerpo humano el que impacte, la espalda sería la que más recibiría daño de tal impacto. Las heridas de sus manos se abrían poco a poco, derramando ligeras cantidades de sangre que se convertían en molestia. Genkaku posiblemente tendría que pausar su entrenamiento.
Un día de frío le sirvió para meditar en vez de destruir y golpear. Habían pasado exactamente tres días desde que empezó a entrenar, y no estaba del todo cansado. Eran sus brazos los que le impedían seguir; tal vez un día de reposo le serviría. Y así fue. Genkaku ya dominaba sus dos técnicas principales del Hakkyokuken, sin embargo, era tiempo de dominar perfectamente su poder con Nadeshiko.
Un día más no hacía la diferencia. Nadeshiko le permitía pulverizar esas múltiples rocas con un solo toque, sin embargo, Genkaku reconocía la diferencia entre los dos estilos. Nadeshiko era una técnica más demoledora que desarmadora, como lo era Hakkyokuken. Era increíble que su cuerpo le permitiera esforzarse tanto y sin siquiera intentar descansar, aunque esta vez no era tan necesario. Nadeshiko al ser una técnica de concentración, necesitaba tiempo para concentrar el poder en un golpe. Su concentración le permitía hacer eso en cinco segundos, sin embargo, aún recordaba que Zenjuro podía, incluso, agrietar el suelo con Nadeshiko y sin concentración alguna; que se podía esperar de un maestro en el estilo. A medida que pasaba el tiempo, no encontró más rocas.
No entendía por qué, pero el terreno, bastante grande, se había quedado sin superficie que romper. No vio motivo alguno para detener el entrenamiento, así que siguió con lo que tenía. Decidió llamar a la primera técnica “Nadeshiko Kai”. Consistía en, una vez concentrado un ataque en cierto punto, liberar esa concentración a las extremidades del impacto. Esto provocaba que cada roca que tocaba, se redujera a simple polvo o pequeñas partes de piedra aplastada. También se las ingeniaba para aprovechar una segunda técnica con algunas de las otras rocas ya partidas. Lo llamó “Nadeshiko Sai”. Esta vez colocaba ambas palmas en el objeto, y aplastándolo un poquito, lograba colisionar el suelo con el objeto, pulverizándolo. Sentía que esa habilidad le serviría de mucho en una futura batalla.
La última y tercera habilidad la llamó “Nadeshiko Sho”. Esta vez combinando el estilo con la velocidad, daba pasos rapidísimos en varias ocasiones para propinar golpes penetrantes en los fragmentos de roca más grandes que restaban. Los golpes provocaban que la roca recibiera un impacto en un único punto, y que esta no se partiera en dos, sino que dejaba una especie de hoyo en su estructura.
Así fue como Genkaku concluía su entrenamiento. El lugar, devastado estaba. Su cuerpo estaba igual de raído y sus manos, ni hablar. Arrastrándose, prácticamente, intentaba llegar sano y salvo al puerto para encontrarse con sus aliados. Tal vez lo hayan abandonado. Ya estaba acostumbrado, por lo que no sería problema. Seguiría su camino como lo había planeado desde hace mucho tiempo y pensaba seguir entrenando al máximo, claro, después de recuperarse. Esta vez era crucial. En el caso contrario buscaría seguir su aventura en compañía, después de todo la ayuda y el constante apoyo de sus fieles compinches nunca sería un estorbo.
Su fuerza le dejaba inseguro; su capacidad le dejaba un hueco aún no descubierto. Adornado por lo que más le duele, sentía que su promesa era rota. Nunca llegaría a cumplirla con ese poder insuficiente que le obligaba a querer más. Tratando de cerrar el vacío, entrenaba y entrenaba, sin embargo, su sentido común le indicaba que estaba haciendo algo mal o aún no estaba completo. En su búsqueda, calmaba el mal sabor de la derrota, del fracaso; de su hundimiento. Apaciguando sus pensamientos, podía recordar que ahora tenía en quien confiar. Pocas veces en su vida había sentido ese apoyo que le amparó aún en su situación actual, de completa frustración y amargura. Cada vez que caía, persistía levantando y levantando. Sus cicatrices le servían de guía; su sonrisa le ayudaba a olvidar lo que pudo haber pasado, lo que pasó y lo que sucederá. Indeterminadas veces rompió con los pactos o bendiciones que se le han concedido, pero aún sigue forjando lo que podría cambiar en un futuro. Allá en ese simple páramo de oscura tierra mugrosa, se sentaba a meditar, su más fiable aliado. La evidente fragilidad en Genkaku aumentó luego de la masacre, sus sentidos estaban confundidos y pausados. Antes de que se diera cuenta de lo que estaba pasando, tenía en frente la devastación. Una nueva gran era había estallado y alguien allá arriba, acompañado de algo totalmente abstracto, le tendían varias trampas para que cayera. Su vida se constituía sobre todo en un irracional prejuicio a los demás, creyendo que no había suficiente salvación para todos, respaldando su forma de ver totalmente distinta a la de los demás seres humanos. Desde un punto de vista razonable, sentía la necesidad de mejorar y crecer como persona. Sus pensamientos eran simples: Supervivencia del más apto. En esos momentos no era apto, según sus pensamientos, se hallaba en un frenesí interminable, desquitándose contra el suelo burdo y la naturaleza que allí, en ese páramo, habitaba.
Su técnica “torbellino patada” le había dejado heridas tanto en sus manos como en sus pies, no obstante, el sangraba sabiendo que sus heridas podrían sanar. Esa habilidad que utilizaba tanto para escapar, ya era más efectiva. Su velocidad le ayudaba y le servía para la destreza. No se trataba de fuerza, sino de habilidad. Era tanto el poder de esa simple técnica que dejaba marcas imposiblemente profundas en el terreno seco.
Como un ermitaño se mantenía alejado de sus camaradas, tal vez ya se estarían preguntando el porqué de su partida, pues había dejado de acompañarlos misteriosamente; sin razón. Aún pretendía quedarse más tiempo allí, por lo que tendrían que esperar. En ese momento a Genkaku solo le importaba el entrenamiento. Mantenía sus heridas mínimamente atendidas con vendas usadas y apenas lavadas: sus conocimientos de medicina, a pesar de ser excelentes, perdían reputación si alguien lo viera en ese estado.
Al día siguiente, se levantó temprano. Prácticamente se alimentaba de insectos y plantas. De vez en cuando encontraba animales pequeños; posiblemente no comestibles. Sus heridas se abrían con la práctica de su técnica más reciente del Hakkyokuken. Se trataba del impacto doble, que mostraba una mejoría mayor a la de la patada torbellino, la cual lleva practicando más tiempo, posiblemente porque el impacto doble no era cualquier ataque. Era muy fácil para él destrozar rocas con varios golpes de esta técnica, destrozándolas en pedacitos. Era extraño que el daño fuera mayor en la parte opuesta al impacto. Suponiendo que sea un cuerpo humano el que impacte, la espalda sería la que más recibiría daño de tal impacto. Las heridas de sus manos se abrían poco a poco, derramando ligeras cantidades de sangre que se convertían en molestia. Genkaku posiblemente tendría que pausar su entrenamiento.
Un día de frío le sirvió para meditar en vez de destruir y golpear. Habían pasado exactamente tres días desde que empezó a entrenar, y no estaba del todo cansado. Eran sus brazos los que le impedían seguir; tal vez un día de reposo le serviría. Y así fue. Genkaku ya dominaba sus dos técnicas principales del Hakkyokuken, sin embargo, era tiempo de dominar perfectamente su poder con Nadeshiko.
Un día más no hacía la diferencia. Nadeshiko le permitía pulverizar esas múltiples rocas con un solo toque, sin embargo, Genkaku reconocía la diferencia entre los dos estilos. Nadeshiko era una técnica más demoledora que desarmadora, como lo era Hakkyokuken. Era increíble que su cuerpo le permitiera esforzarse tanto y sin siquiera intentar descansar, aunque esta vez no era tan necesario. Nadeshiko al ser una técnica de concentración, necesitaba tiempo para concentrar el poder en un golpe. Su concentración le permitía hacer eso en cinco segundos, sin embargo, aún recordaba que Zenjuro podía, incluso, agrietar el suelo con Nadeshiko y sin concentración alguna; que se podía esperar de un maestro en el estilo. A medida que pasaba el tiempo, no encontró más rocas.
No entendía por qué, pero el terreno, bastante grande, se había quedado sin superficie que romper. No vio motivo alguno para detener el entrenamiento, así que siguió con lo que tenía. Decidió llamar a la primera técnica “Nadeshiko Kai”. Consistía en, una vez concentrado un ataque en cierto punto, liberar esa concentración a las extremidades del impacto. Esto provocaba que cada roca que tocaba, se redujera a simple polvo o pequeñas partes de piedra aplastada. También se las ingeniaba para aprovechar una segunda técnica con algunas de las otras rocas ya partidas. Lo llamó “Nadeshiko Sai”. Esta vez colocaba ambas palmas en el objeto, y aplastándolo un poquito, lograba colisionar el suelo con el objeto, pulverizándolo. Sentía que esa habilidad le serviría de mucho en una futura batalla.
La última y tercera habilidad la llamó “Nadeshiko Sho”. Esta vez combinando el estilo con la velocidad, daba pasos rapidísimos en varias ocasiones para propinar golpes penetrantes en los fragmentos de roca más grandes que restaban. Los golpes provocaban que la roca recibiera un impacto en un único punto, y que esta no se partiera en dos, sino que dejaba una especie de hoyo en su estructura.
Así fue como Genkaku concluía su entrenamiento. El lugar, devastado estaba. Su cuerpo estaba igual de raído y sus manos, ni hablar. Arrastrándose, prácticamente, intentaba llegar sano y salvo al puerto para encontrarse con sus aliados. Tal vez lo hayan abandonado. Ya estaba acostumbrado, por lo que no sería problema. Seguiría su camino como lo había planeado desde hace mucho tiempo y pensaba seguir entrenando al máximo, claro, después de recuperarse. Esta vez era crucial. En el caso contrario buscaría seguir su aventura en compañía, después de todo la ayuda y el constante apoyo de sus fieles compinches nunca sería un estorbo.
- Aclaración:
Este fic es para lograr la potencia media con dos técnicas del primer estilo.
◘ Potencia Mínima-> Técnica aún no desarrollada completamente.
◘ Potencia Media-> Técnica adoptando las bases del ataque. 2 veces más destructiva que la potencia mínima.
◘ Potencia Máxima-> Técnica en su máximo poder, por lo tanto, tiene mucha probabilidad de resultar un ataque devastador y satisfactorio. 4 veces más destructiva que la potencia media.
IMPORTANTE: Para lograr una nueva potencia se debe haber entrenado la habilidad después de aprendida:
- Potencia Mínima: Se empieza con esta potencia.
- Potencia Media: Entrenamiento de 8 post/8 líneas.
- Potencia Máxima: Entrenamiento 10 post/10 líneas.
Al avanzar de potencia se pueden agregar efectos especiales a las técnicas.
Las técnicas son las siguientes:
• Estilo Zenjuuro Hasshin: Torbellino Patada. (Potencia Mínima)
Esta técnica es más efectiva luego de saltar sobre el oponente y posicionarse detrás de él. A continuación, una patada le dá un golpe poderoso en la mandibula al oponente, elevandolo así dos metros. Dependiendo del peso del oponente, es más probable que se levante más alto. Luego en el aire, Genkaku realiza un combo de cinco golpes en cada extremidad, intentando incapacitarlo. (nivel 10)
• Estilo Zenjuuro Hasshin: Impacto Doble. (Potencia Mínima)
Luego de desequilibrar al oponente con una patada barredora, o quizá si el oponente está en el aire, Genkaku es capaz de propinar un ataque muy potente en el torso del oponente. Con las palmas de sus manos impacta el pecho y el impacto puede desgarrar el cuerpo del oponente. (nivel 35)
Aclaro que incluí Nadeshiko porque ya tengo nivel para aprenderlo, por lo que empieza con la potencia mínima, sin embargo, aún no lo he usado tanto como para subirlo a potencia media.
Última edición por Genkaku el Lun Dic 12, 2011 2:34 am, editado 1 vez

{Nivel: 87 ~ Not even close..}
Kenbunshoku y Busoushoku en básico. - Suna Suna no mi.





- Even in darkness...:
- ...hope will prevail


Genkaku- Mensajes: 254
Edad: 16
Localización: Error 404: Originalidad not found.
Hoja de Personaje
PROFESIÓN:
AKUMA: Suna Suna no mi.
NIVEL:


(87/100)

Re: La palabra de la promesa [FIC]
Pues...antes de contar quisiera ver un poco mas de orden ¿no? es un desastre de fic.

《Zeit》
《Cazador de Leyendas》
《Nivel: ???》
- Spoiler:
- 20 niveles + que Rangos iniciales (Pirata hasta capitán pirata, CP 1-8, Marines hasta comodoros, cazarrecompensas hasta cazador clase media, revolucionarios hasta miembro del consejo revolucionario)
15 niveles + que Rangos medios
Igual con Rangos Altos (Yonko(PJ), Almirante(PJ), Líder de CP-9, Shichibukai(PJ) si tiene mas de 100 niveles, Cazador de Leyendas(PJ), Señor de la revolución(PJ))
5 o 10 niveles - que los Rangos mas Altos del foro. y PNJs.
- Regalo:


Zeit- Mensajes: 1467
Edad: 17
Localización: Obteniendo licencia de PJ
Hoja de Personaje
PROFESIÓN:
AKUMA: Hollow Hollow No Mi
NIVEL:


(200/200)

Re: La palabra de la promesa [FIC]
Bien, al menos ya esta mejor...en fin entrenamiento valido...esmerate mas en el orden para la próxima.

《Zeit》
《Cazador de Leyendas》
《Nivel: ???》
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15 niveles + que Rangos medios
Igual con Rangos Altos (Yonko(PJ), Almirante(PJ), Líder de CP-9, Shichibukai(PJ) si tiene mas de 100 niveles, Cazador de Leyendas(PJ), Señor de la revolución(PJ))
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