A mal tiempo buena cara..
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A mal tiempo buena cara..
Pisoteó su cigarrillo con furia mientras miraba
desde la taberna hacia el exterior. Una fuerte lluvia caía en la ciudad,
gris y solitaria como siempre lo era en aquella ciudad desde hace años.
Gira estaba realmente molesta ¿Por qué demonios tenía que pasar eso?
Ahora tardaría en regresar hasta su refugio más de lo previsto y todo
por un par de cervezas. Demonios, tendría que haber pensado en traer una
gabardina, pero no se le ocurrió. El colmo era que una banda de
borrachos la estaba molestando.
Uno de ellos se acercó tratando de seducirla, su aliento olía a demasiado alcohol, a Gira le daban ganas de vomitar.
Decidió ignorarlos pero continuaron insistiendo. Bastante cansada se
levantó de golpe derribando a uno de los tipos que la molestaba.
Empezaron los abucheos y ella sacó la pistola para colocarla bajo la
mejilla de uno de los borrachos que se asustó.
- Si sigues molestando esta hermosura atravesarán tu cráneo-
lo amenazó y el borracho asintió temblando. Los otros decidieron no
intervenir reconociendo a la joven. Gira guardó el arma y suspiró
aburrida. Encendió otro cigarrillo y se sentó en la barra con cara de
pocos amigos.
El barman, un viejo amigo suyo la regaño por armar jaleo y auyentar a los clientes pero la verdad eso no le importaba demasiado a la joven.
- No tiene mucha importancia- suspiró la joven- Lo único que me interesa es salir de este maldito pueblo algún día. Estoy perdiendo el tiempo en este lugar.
Estiró
los brazos para colocarlos tras su cabeza y volver a bostezar de
bastante mal humor. Como deseaba que esa lluvia terminará o que
ocurriese algo realmente interesante en esa taberna pero con tantos
marines dando vueltas por ahí lo dudaba. Sólo los buenos piratas
llegaban a esa ciudad para atravesar Red Line, eso si lograban hacerle
frente a los marines ahí presentes. Era una guerra entre el bien y el
mal ¿Quiénes eran los malos? No tenía mucha importancia. Gira sólo
deseaba salir de ese agujero de ratas para cruzar los mares y buscar a
ese bastardo pero por ahora no había logrado encontrar a un pirata
decente, sólo una banda de ladrones y otros piratas de baja categoría
que fueron derrotados y capturados por los marines en un dos por tres.
- Demonios, ¿Qué no va a parar de llover? - gruñó para volver a prender otro cigarrillo.
desde la taberna hacia el exterior. Una fuerte lluvia caía en la ciudad,
gris y solitaria como siempre lo era en aquella ciudad desde hace años.
Gira estaba realmente molesta ¿Por qué demonios tenía que pasar eso?
Ahora tardaría en regresar hasta su refugio más de lo previsto y todo
por un par de cervezas. Demonios, tendría que haber pensado en traer una
gabardina, pero no se le ocurrió. El colmo era que una banda de
borrachos la estaba molestando.
Uno de ellos se acercó tratando de seducirla, su aliento olía a demasiado alcohol, a Gira le daban ganas de vomitar.
Decidió ignorarlos pero continuaron insistiendo. Bastante cansada se
levantó de golpe derribando a uno de los tipos que la molestaba.
Empezaron los abucheos y ella sacó la pistola para colocarla bajo la
mejilla de uno de los borrachos que se asustó.
- Si sigues molestando esta hermosura atravesarán tu cráneo-
lo amenazó y el borracho asintió temblando. Los otros decidieron no
intervenir reconociendo a la joven. Gira guardó el arma y suspiró
aburrida. Encendió otro cigarrillo y se sentó en la barra con cara de
pocos amigos.
El barman, un viejo amigo suyo la regaño por armar jaleo y auyentar a los clientes pero la verdad eso no le importaba demasiado a la joven.
- No tiene mucha importancia- suspiró la joven- Lo único que me interesa es salir de este maldito pueblo algún día. Estoy perdiendo el tiempo en este lugar.
Estiró
los brazos para colocarlos tras su cabeza y volver a bostezar de
bastante mal humor. Como deseaba que esa lluvia terminará o que
ocurriese algo realmente interesante en esa taberna pero con tantos
marines dando vueltas por ahí lo dudaba. Sólo los buenos piratas
llegaban a esa ciudad para atravesar Red Line, eso si lograban hacerle
frente a los marines ahí presentes. Era una guerra entre el bien y el
mal ¿Quiénes eran los malos? No tenía mucha importancia. Gira sólo
deseaba salir de ese agujero de ratas para cruzar los mares y buscar a
ese bastardo pero por ahora no había logrado encontrar a un pirata
decente, sólo una banda de ladrones y otros piratas de baja categoría
que fueron derrotados y capturados por los marines en un dos por tres.
- Demonios, ¿Qué no va a parar de llover? - gruñó para volver a prender otro cigarrillo.

Invitado- Invitado
Re: A mal tiempo buena cara..
Un día más en aquella asquerosa isla de héroes que pretendían llegar a GL para vivir sus asquerosas aventuras, la lluvia me empapaba de cabeza a pies, goteando mi ropa y sacándome el barro del cuerpo, en aquel momento me importaba que estuviese mojado un día realmente asqueroso, bueno en general todos los días eran asquerosos… para que discrepar, la puta vida era una mierda en todos los sentidos, no había una jodida esperanza para el mundo, la única opción era destruir todo y cada ser del mismo sin dejar rastro de vida, la única forma era comenzando de cero. Me incorporé ayudándome de mi pala la cual apoyada en el suelo aún contenía sangre seca de una joven desventurada que había aparecido hace unas horas por el campo, aquella chica me había definido como un miserable pobre con ropas robadas y echas una mierda que pedía por las calles para sacar adelante mi miserable vida es decir un mendigo; justo por aquellas palabras su cabeza se encontraba decorando el bonito prado donde había ido a recoger azucenas, a aquella no me la había violado por el simple hecho de que solo oler su colonia vomitaba como si me encontrara a lado de bosta fresca, como coño se podía meter tanta mierda para ¿Oler bien? No te jode si apestaba más que yo que no me bañaba en 4 años aproximadamente.
Levanté la pala y la cargué en mi hombro para poder avanzar tranquilamente por las calles de aquella isla, cada paso hacía que el agua sonara bajo de mis pies, salpicándome con la misma, estaba mojado al completo tanto que goteaba más agua de mi ropa que la del propio cielo, realmente todo era un gran asco, no solo por el hecho de que andaba buscando una "tripulación" que me ayudara a conseguir mis sueños, los cuales no eran otros sino que controlar el mundo y destruir el gobierno y todo pirata o marine que se cruzara ante mi camino, tal vez no tenía que ser negativo... pero de algo estaba totalmente seguro, aquellos cabrones lo iban a pagar caro, todos los jefes ricos y los que mamaban del gobierno iban a morir, esparciría sus restos por los pasillos de sus palacios, lo juraba por mi propia lápida.
Aquellos pasos cansinos me hicieron llegar a la puerta de una taberna , la cual parecía acogedora después de la mierda de tiempo que hacía; me lo pensé dos veces y luego me adentré por la puerta cargando mi pala a cuestas mostrando mi rostro cruzado por mis cabellos rasgado por mis cicatrices y sucio por la tierra de el campo, aunque en aquellos instantes había desaparecido toda suciedad, la lluvia me había bañado de arriba a abajo; mis músculos potentes de personas del campo, más potente que cualquier marica que entrenase durante toda su vida, la potencia del trabajo duro desde los 2 años se veía reflejada en un cuerpo dándome pintas de una bestia. Aquellos músculos se hacían visibles gracias a la lluvia que había hecho que mi chaqueta quedara pegada al cuerpo, haciéndose bastante molesta.
El calor de la taberna fue interesante, en el mismo momento en el que entré me sentí algo mejor pues ya no me encontraba debajo de aquella molesta lluvia, por no empapar todo el lugar me deshice de mi chaqueta y camisa soltándolas en una esquina; y mostrando mi musculoso torso cortado por varias cicatrices y empapado en agua, en la parte superior por encima de mi pecho se observaba el numero "69&" , número que me habían marcado de pequeño, esclavo 69 o trabajador número 69... la asquerosa burocracia, que iba a caer bajo mis manos.
-Tsk...- me acerqué a la barra sin mirar al tabernero pero mostrandole que no era ningún civil normal del pueblo, apoyé la pala en la barra y una gota de sangre seca, mojada por la lluvia se deslizó en la mesa.
-Un vodka, si pude ser también unas aceitunas- Dije mientras agarraba con fuerza el cabo de mi pala, no me molesté ni en observar si me encontraba solo o acompañado, me importaba un rábano y medio.
Levanté la pala y la cargué en mi hombro para poder avanzar tranquilamente por las calles de aquella isla, cada paso hacía que el agua sonara bajo de mis pies, salpicándome con la misma, estaba mojado al completo tanto que goteaba más agua de mi ropa que la del propio cielo, realmente todo era un gran asco, no solo por el hecho de que andaba buscando una "tripulación" que me ayudara a conseguir mis sueños, los cuales no eran otros sino que controlar el mundo y destruir el gobierno y todo pirata o marine que se cruzara ante mi camino, tal vez no tenía que ser negativo... pero de algo estaba totalmente seguro, aquellos cabrones lo iban a pagar caro, todos los jefes ricos y los que mamaban del gobierno iban a morir, esparciría sus restos por los pasillos de sus palacios, lo juraba por mi propia lápida.
Aquellos pasos cansinos me hicieron llegar a la puerta de una taberna , la cual parecía acogedora después de la mierda de tiempo que hacía; me lo pensé dos veces y luego me adentré por la puerta cargando mi pala a cuestas mostrando mi rostro cruzado por mis cabellos rasgado por mis cicatrices y sucio por la tierra de el campo, aunque en aquellos instantes había desaparecido toda suciedad, la lluvia me había bañado de arriba a abajo; mis músculos potentes de personas del campo, más potente que cualquier marica que entrenase durante toda su vida, la potencia del trabajo duro desde los 2 años se veía reflejada en un cuerpo dándome pintas de una bestia. Aquellos músculos se hacían visibles gracias a la lluvia que había hecho que mi chaqueta quedara pegada al cuerpo, haciéndose bastante molesta.
El calor de la taberna fue interesante, en el mismo momento en el que entré me sentí algo mejor pues ya no me encontraba debajo de aquella molesta lluvia, por no empapar todo el lugar me deshice de mi chaqueta y camisa soltándolas en una esquina; y mostrando mi musculoso torso cortado por varias cicatrices y empapado en agua, en la parte superior por encima de mi pecho se observaba el numero "69&" , número que me habían marcado de pequeño, esclavo 69 o trabajador número 69... la asquerosa burocracia, que iba a caer bajo mis manos.
-Tsk...- me acerqué a la barra sin mirar al tabernero pero mostrandole que no era ningún civil normal del pueblo, apoyé la pala en la barra y una gota de sangre seca, mojada por la lluvia se deslizó en la mesa.
-Un vodka, si pude ser también unas aceitunas- Dije mientras agarraba con fuerza el cabo de mi pala, no me molesté ni en observar si me encontraba solo o acompañado, me importaba un rábano y medio.

Invitado- Invitado
Re: A mal tiempo buena cara..
Gira estaba apunto de salir de aquel maldito lugar cuando la presencia de un hombre llamó su atención. Un sujeto alto, de pelo negro empapado por la lluvia entró al local. Todos se giraron a mirarlo de inmediato, su aspecto era demasiado extraño y escalofriante. ¿Y por qué traía una pala junto con él? Lo que llamó la atención de Gira además de sus extravagantes ropas fueron sus cicatrices. Instantes después y sin que nadie se atreviese a decir algo se quitó su gabardina y su torso quedó descubierto.
Nadie se movió hasta que el hombre se sentó en la barra y le pidió al tabernero un vodka. Gira que también estaba ahí le echó una mirada de reojo, no estaba molesta por que no la saludase ni nada, eso le importaba poco. No se le escapó la gota de sangre que cayó en la mesa. Curioso, ese sujeto definitivamente no era común y corriente.
Y el número que sobresalía de su cuerpo le dio escalofríos. Probablemente era un ex esclavo ¿Y qué? Le importaba un bledo es situación. Se giró para ver el resto de la taberna sin hablarle al desconocido todavía. Todos se habían quedado callados y algunos hablan entre ellos en voz baja. Eso la puso de mal humor, sacó un cigarrillo de su bolsillo y se percató que había olvidado su encendedor.
- Disculpa amigo--se dirigió al desconocido con tranquilidad--¿No tendrás un encendedor de casualidad?
Y no le importo que todos los demás se pusieran a hablar con voz baja sobre ella. Ya estaba acostumbrada, sólo les regalo una mirada fría.
-Ignora a esos tipos, se la pasan en este lugar todo el día y cuando ven algo nuevo empiezan a parlotear como tontos.
Aunque dudaba que le importara a ese sujeto. El tabernero le acercó un encendedor y la joven lo encendió agradecida. Dio una calada del cigarro y apoyo su codo en la barra para recargar su cabeza sobre su mano mientras continuaba fumando el cigarrillo sin importarle lo que le digan.
Nadie se movió hasta que el hombre se sentó en la barra y le pidió al tabernero un vodka. Gira que también estaba ahí le echó una mirada de reojo, no estaba molesta por que no la saludase ni nada, eso le importaba poco. No se le escapó la gota de sangre que cayó en la mesa. Curioso, ese sujeto definitivamente no era común y corriente.
Y el número que sobresalía de su cuerpo le dio escalofríos. Probablemente era un ex esclavo ¿Y qué? Le importaba un bledo es situación. Se giró para ver el resto de la taberna sin hablarle al desconocido todavía. Todos se habían quedado callados y algunos hablan entre ellos en voz baja. Eso la puso de mal humor, sacó un cigarrillo de su bolsillo y se percató que había olvidado su encendedor.
- Disculpa amigo--se dirigió al desconocido con tranquilidad--¿No tendrás un encendedor de casualidad?
Y no le importo que todos los demás se pusieran a hablar con voz baja sobre ella. Ya estaba acostumbrada, sólo les regalo una mirada fría.
-Ignora a esos tipos, se la pasan en este lugar todo el día y cuando ven algo nuevo empiezan a parlotear como tontos.
Aunque dudaba que le importara a ese sujeto. El tabernero le acercó un encendedor y la joven lo encendió agradecida. Dio una calada del cigarro y apoyo su codo en la barra para recargar su cabeza sobre su mano mientras continuaba fumando el cigarrillo sin importarle lo que le digan.

Invitado- Invitado
Re: A mal tiempo buena cara..
Puta vida, y todo lo que tiene que ver con la misma... mendigando por aquel las calles de Loge, solo para intentar buscar un medio de largarme de aquel lugar para empezar a follar a los pedos gordos, para colmo más empapado que si viviera en una bañera y con más frío que lo que alguien podía pasar en el Polo Norte, era totalmente necesario buscar unos buenos chupitos de vodka para calentar mi garganta; aunque en general era un superviviente, me quejaba porque me salia de la polla pues era un campesino el cual podía comer lo que le hace vomitar a una cabra, resistir en fríos extremos aunque me encontrara desnudo, nadar entre tiburones... si se trataba de sobrevivir no era mi caso fallar la misión.
Estaba a punto de soltar una palabrota cuando de repente algo me corto en seco, eran las palabra de una fémina, una mujer se había dirigido a mi con sus palabras sin percatarse de ni quien era yo; era interesante el hecho de que pocas mujeres se acercaban a mi después de las voces que se solían contar sobre lo que probablemente hacía con todas las mujeres, en teoría estaban para eso, para que negarse a la realidad que tan clara se le ponía en los morros.
“¿Mechero? Y si lo tuviera por que demonios se lo debería de dar a una mujer que ni conozco” pensé mientras observaba el entrepiernas de la mujer que se encontraba cerca de mi posición la cual acababa de llamarme “amigo” así por la puta cara se había dirigido a mi considerándome como su amigo; en que mundo vivía aquella chica para llamar a la gente que no conocía “amigos”, estaba claro de que no se había encontrado con el joven más normal y aventurero que debía pensaba que era yo.
- ...Así que amigo, dime ¿te conozco de algo?... no se tal vez te he follado.. no creo que sea de ninguna otra cosa - escupí las palabras mientras agarraba un especie de cuchillo que guardaba bajo el cinto, cuchillo campesino que solía ser utilizado en el campo para las hierbas y matojos, cuchillo que utilizaba para rebanar los huevos de algún que otro hijo de puta que me levantaba la voz, aquellas personas que por sus 18 años y arrogancia se creían que eran mejor que los demás, la juventud de aquel mundo daba asco. Al parecer no había sido necesario darle mechero a la mujer pues el barman le había salido de los huevos dárselo, de cierta forma mejor así pues no pensaba dar algo que había ganado con sudor de mis cojones, trabajando toda la jornada para que un gordo diera dos sucios duros a malas ganas después de estar todo el día en su casa sobándose.
La mujer tenía bastante razón pues la gente estaba empezando a caerme gorda, desvía mis ojos negros hacia aquella plebe tan molesta intentando dar una aviso de que no era mi día, y que si era necesario colgaría las cabezas de toda aquella gente en el tejado de la taberna... así que no le interesaba que sacara mi lado más desagradable y común de un campesino cabrón.
Estaba a punto de soltar una palabrota cuando de repente algo me corto en seco, eran las palabra de una fémina, una mujer se había dirigido a mi con sus palabras sin percatarse de ni quien era yo; era interesante el hecho de que pocas mujeres se acercaban a mi después de las voces que se solían contar sobre lo que probablemente hacía con todas las mujeres, en teoría estaban para eso, para que negarse a la realidad que tan clara se le ponía en los morros.
“¿Mechero? Y si lo tuviera por que demonios se lo debería de dar a una mujer que ni conozco” pensé mientras observaba el entrepiernas de la mujer que se encontraba cerca de mi posición la cual acababa de llamarme “amigo” así por la puta cara se había dirigido a mi considerándome como su amigo; en que mundo vivía aquella chica para llamar a la gente que no conocía “amigos”, estaba claro de que no se había encontrado con el joven más normal y aventurero que debía pensaba que era yo.
- ...Así que amigo, dime ¿te conozco de algo?... no se tal vez te he follado.. no creo que sea de ninguna otra cosa - escupí las palabras mientras agarraba un especie de cuchillo que guardaba bajo el cinto, cuchillo campesino que solía ser utilizado en el campo para las hierbas y matojos, cuchillo que utilizaba para rebanar los huevos de algún que otro hijo de puta que me levantaba la voz, aquellas personas que por sus 18 años y arrogancia se creían que eran mejor que los demás, la juventud de aquel mundo daba asco. Al parecer no había sido necesario darle mechero a la mujer pues el barman le había salido de los huevos dárselo, de cierta forma mejor así pues no pensaba dar algo que había ganado con sudor de mis cojones, trabajando toda la jornada para que un gordo diera dos sucios duros a malas ganas después de estar todo el día en su casa sobándose.
La mujer tenía bastante razón pues la gente estaba empezando a caerme gorda, desvía mis ojos negros hacia aquella plebe tan molesta intentando dar una aviso de que no era mi día, y que si era necesario colgaría las cabezas de toda aquella gente en el tejado de la taberna... así que no le interesaba que sacara mi lado más desagradable y común de un campesino cabrón.

Invitado- Invitado
Re: A mal tiempo buena cara..
Sus palabras me tomaron por sorpresa, sin duda alguna tenía razón, no podía estar hablándole de amigo a cualquiera que me encontrase en la calle, sin duda alguna la palabra "amigo" tenía que ser usada de mejor manera. Respiré hondo y solté una pequeña risa, sin embargo fue apagada por las burlas de esos malditos borrachos de atrás, curiosamente una sola mirada de ese hombre les hacía temblar de pies a cabeza, era muy divertido ver como esos cobardes se callaban ante la presencia de un hombre poderoso como aquel, yo estaba satisfecha con aquello.
--Por fin se callaron esos lloricas, no había manera de cerrar sus pescuezos de una manera civilizada, si no se callaran les habría cortado la garganta de una buena vez, pero parece que no fue necesario, son tan cobardes que con una sola mirada se calla
Le dí una calada a mi cigarrillo y continué fumando de él sin decir nada más, cerré los ojos durante unos segundos. ¿Cuánto tiempo había pasado desde que un tipo como él había entrado a ese bar? Llevaba sin duda bastante tiempo, tal vez era buen momento para salir de esta maldita isla.
--Este pueblo parece realmente aburrido, esta lleno de piratas que intentan entrar a Gran Line pero no todos logran pasar esa prueba y se quedan aquí molestando, pero sin duda hay piratas sorprendentes cada vez más ¿Cuántos sobreviven a Grand Line? No tengo idea. -- Miré al hombre-- ¿Y tú, eres de los sujetos que quieren salir de este agujero de ratas? ¿O de los que prefieren quedarse y arruinar sus vidas en el fondo del bar?
Miré de reojo y con desagrado a los hombres que se encontraban en el rincón, sin duda no iba a acabar de esa maldita manera, saldría de este sitio a buscar a a mi padre para golpearlo y destrozar a los malditos marines de una buena vez. Y hablando del rey de los piratas, que se asoma. Justamente tocaron la puerta dos uniformados marines, el tabernero se levantó para recibirlos.
--Estamos buscando a sujetos sospechosos, en estos días los piratas se esconden en cada rincón. ¿Esta taberna no esta llena de piratas? --preguntó el marino con cara seria, la verdad se veía bastante feo con esa nariz aplastad y el pelo rubio, ese peinado extraño ¿Todos los marines lo tienen igual? Era evidente que solo era un soldado de bajo rango que quería capturar a un pirata para subir de rango. Su compañero no dijo nada solo ingreso a la taberna y se puso a observar a los presentes ¿Buscaba evidencia de alguien sospechoso? Y para el colmo de males se acercó a la barra donde estaba yo con el otro hombre.
-Hey tú --le habló al hombre de la pala, bueno es que aún no se su nombre--¿Por qué tienes ese aspecto?
Tal vez había notado la sangre que tenía, la verdad era sospechosa pero a mi no me importaba en realidad. Bufé molesta.
--¿Ahora arrestan a la gente por estar sentados en la barra? --reí mirando con seriedad al marine-- Han decaído demasiado.
El marine se levantó molesto.
--¿Y tu quien eres? ¿Una ramera?
Cerré el puño molesta, no me había molestado que ese hombre comentara sobre el tema pero que un marine me insultase de esa manera era el colmo.
--En tus sueños rata del gobierno --sin dudarlo le di un pisotón provocando conmoción entre los dos que empezaron a quejarse, yo suspiré bastante fastidiada y enojada, pero no les iba a permitir que me insultasen de esa manera.
--Por fin se callaron esos lloricas, no había manera de cerrar sus pescuezos de una manera civilizada, si no se callaran les habría cortado la garganta de una buena vez, pero parece que no fue necesario, son tan cobardes que con una sola mirada se calla
Le dí una calada a mi cigarrillo y continué fumando de él sin decir nada más, cerré los ojos durante unos segundos. ¿Cuánto tiempo había pasado desde que un tipo como él había entrado a ese bar? Llevaba sin duda bastante tiempo, tal vez era buen momento para salir de esta maldita isla.
--Este pueblo parece realmente aburrido, esta lleno de piratas que intentan entrar a Gran Line pero no todos logran pasar esa prueba y se quedan aquí molestando, pero sin duda hay piratas sorprendentes cada vez más ¿Cuántos sobreviven a Grand Line? No tengo idea. -- Miré al hombre-- ¿Y tú, eres de los sujetos que quieren salir de este agujero de ratas? ¿O de los que prefieren quedarse y arruinar sus vidas en el fondo del bar?
Miré de reojo y con desagrado a los hombres que se encontraban en el rincón, sin duda no iba a acabar de esa maldita manera, saldría de este sitio a buscar a a mi padre para golpearlo y destrozar a los malditos marines de una buena vez. Y hablando del rey de los piratas, que se asoma. Justamente tocaron la puerta dos uniformados marines, el tabernero se levantó para recibirlos.
--Estamos buscando a sujetos sospechosos, en estos días los piratas se esconden en cada rincón. ¿Esta taberna no esta llena de piratas? --preguntó el marino con cara seria, la verdad se veía bastante feo con esa nariz aplastad y el pelo rubio, ese peinado extraño ¿Todos los marines lo tienen igual? Era evidente que solo era un soldado de bajo rango que quería capturar a un pirata para subir de rango. Su compañero no dijo nada solo ingreso a la taberna y se puso a observar a los presentes ¿Buscaba evidencia de alguien sospechoso? Y para el colmo de males se acercó a la barra donde estaba yo con el otro hombre.
-Hey tú --le habló al hombre de la pala, bueno es que aún no se su nombre--¿Por qué tienes ese aspecto?
Tal vez había notado la sangre que tenía, la verdad era sospechosa pero a mi no me importaba en realidad. Bufé molesta.
--¿Ahora arrestan a la gente por estar sentados en la barra? --reí mirando con seriedad al marine-- Han decaído demasiado.
El marine se levantó molesto.
--¿Y tu quien eres? ¿Una ramera?
Cerré el puño molesta, no me había molestado que ese hombre comentara sobre el tema pero que un marine me insultase de esa manera era el colmo.
--En tus sueños rata del gobierno --sin dudarlo le di un pisotón provocando conmoción entre los dos que empezaron a quejarse, yo suspiré bastante fastidiada y enojada, pero no les iba a permitir que me insultasen de esa manera.

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Re: A mal tiempo buena cara..
Aqui me encontraba pateandome las calles de Logue town despues de años navegando casi por East Blue intentando cazar piratas e unicamente capturando sucios bandidos de montaña en las islas donde nos aprovisionabamos simple escoria sin valor para surcar los mares.Tenia el manto empapado por la insistente lluvia haciendolo mas pesado y molesto de llevar entonces me fije en la entrada de una taberna donde hay dos reclutas de la marina aciendo guardia -Habra algun pirata peligroso dentro...entrare a mirar almenos no estare soportando esta lluvia.
Entro en el bar ignorando las itenciones de impedirmelo de los dos centinelas y me siento en un rincon a observar lo que sucede.-Camarero una cola- pido mientras veo a dos piltrafillas de la marina intentando intimidar
Entro en el bar ignorando las itenciones de impedirmelo de los dos centinelas y me siento en un rincon a observar lo que sucede.-Camarero una cola- pido mientras veo a dos piltrafillas de la marina intentando intimidar

Invitado- Invitado
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