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¡Fiesta en el bar!

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¡Fiesta en el bar!

Mensaje por Invitado el Vie Nov 18, 2011 2:18 am

Recuerdo del primer mensaje :




El joven pirata se introdujo en el extraño bar arrastrando de la mano a la joven Salamander. El chico estaba tan entusiasmado que por momento olvidaba las cordialidades. Ya era la segunda vez en la noche que hacia aquello con la chica de ojos verdes. Una mesa redonda con tres sillas que aparentaban estar formadas de huesos estaba disponible en la entrada del local, donde la música de la fiesta, alegre y simpática resonaba mucho más fuerte que la del interior del extraño tugurio sin pared delantera. La decoración era bastante peculiar y llamativa, pero siendo que estaban en Death Island no había ya de que asombrarse.

Cuando Zelll se detuvo ante la mesa se giró para observar a su amiga y a su camarada Nanjiro que les seguía el paso caminando con calma. El joven seguía aun con su eterna e inmutable sonrisa llena de dientes y dicha. Tomo una de las sillas y en un acto caballeresco que no tenía explicación ni razón de ser en él se inclinó exageradamente moviendo la silla para que su amiga tomara asiento. Probablemente se debía a una burla hacia la extrema caballerosidad de su Sub-capitán. O quizás en verdad quería ser atento con su amiga y sin la guía (llena de insultos hacia su persona) de su parte racional no podía hacerlo correctamente. Por lo cual simplemente seguía siendo un joven impulsivo que hacia lo que sentía. Acompaño aquel movimiento con un “Por favor” dedicado hacia Salamander. Tras aquello se sentó junto a ella para comenzar a celebrar, quizás más adelante podrían salir a bailar en medio de la diversión, pero ahora el joven sentía la necesidad de brindad infinidad de veces y conocer más a fondo a aquella joven que el destino había fabricado para que dijera “ma” exactamente como el hacía. (Sí. Esas eran las creencias estúpidas del joven… nada de que sorprenderse en verdad.)

- Ma… Saaaaaaly-chan – el joven menciono el apodo que había puesto a su amiga estirando la “a” exageradamente. – Esta vez vos decidís que tomamos. Yo amo la cerveza, pero vamos a brindar con lo que vos quieras y luego cada uno sigue con lo que más se le antoje.- Por si su amiga dudaba en que escojer el joven agrego. - Se que no acostumbras tomar, pero elegí lo que mas curiosidad te de y YA!.- El joven hablaba animadamente. Al parecer la energía y la alegría que contenía su cuerpo aquella noche no tendrían límites. Y en verdad a aquel muchacho los motivos le sobraban. Tenía oportunidad de beber hasta que la noche terminara en medio de una noche de fiesta, rodeado de muertos y cosas fantásticas, compartiendo aquel momento con sus más grandes amigos y descubriendo en medio de aquella alegría y fiesta la existencia de otro ser similar a él.

Cuando los tres estuvieron acomodados la misma moza con apariencia de vampiresa se acercó a la mesa a tomar su pedido. La primera ronda, como ya había expresado el pirata a su amiga, seria decidida por Salamander. Más aún que Zelll el joven Nanjiro estaba acostumbrado a beber solo Whiskey pero bajo los caprichos de su Capitán en aquel momento, haciendo gala de sus modales tan notables, debería de hacer una excepción para brindar con lo que la joven Salamandra decidiera.

La noche era joven y la fiesta cada vez se volvía más movida y escandalosa en las afueras. Jack estaba haciendo un gran espectáculo sobre el escenario. Si estiraban la cabeza hacia el lado de la plaza los jóvenes podían llegar a ver algo de lo que sucedía por allí. Era tiempo de celebración y alegría, tiempo de hacer crecer nuevas amistades y disfrutar de viejos compañeros.

Off:
Como dice en la aclaración del tema, no mas de 3 personas en este hilo!

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Re: ¡Fiesta en el bar!

Mensaje por Invitado el Miér Dic 14, 2011 10:45 am

La Salamandra y el Dragón eran en verdad muy similares en muchos aspectos. Pero a su vez eran diametralmente opuestos. La paz y la calma que la joven poseía en su interior el muchacho alguna vez podría siquiera soñar con llegar a tener. Zelll estaba abrumado por sus emociones, las cuales no podía entender bajo ningún concepto. Era incapaz de razonar lo que le pasa, porque básicamente, era incapaz de razonar. La mirada sin pudor ni reparos que le entrego ella hizo que en él todas las sensaciones y sentimientos se multiplicaran. El tacto de ella en sus brazos de alguna forma lo reconfortaba y lo abrumaba al mismo tiempo. Los segundos parecieron eternos en lo que ella tardo en responder. Y la calma con la que lo realizo, hizo que el corazón de él casi se detuviera. ¿Tan insignificante podía resultarle un hecho que a él lo estaba llevando a los bordes de una locura desconocida? Pero sus palabras transmitían tanta paz y calma, que el pesar y la vergüenza aminoraron en él, dejando que volviera a relajarse. Pero su cerebro aun no podía reaccionar correctamente. Y lo que el debió hacer muchos segundos atrás…lo concluyo por hacer ella.

Pero primero, dedico al joven tales palabras, la comprensión al miedo irracional que él capitán había tenido por parte de ella hizo que su corazón calmara sus pesares, al menos, al menos no era un idiota por sentirse así. La cercanía de ella era embriagante. ¿Acaso ese dulce aroma que lo intoxicaba provenía de la piel ajena? ¿Cómo podía estar tan incómodo por sus actos y tan a gusto en aquel momento en un mismo momento? Una última daga se clavó en su corazón antes de que el caos sucumbiera sobre él. Ella le dedico lo que para a los ojos del Dragón, fue la sonrisa más dulce y tierna que podría haber observado en su vida. La paz que la chica irradiaba, la calma que dejaba emanar, colmo el corazón de aquel joven. Ese corazón que latía desbordado, embriagado y confundido, palpito con calma…al menos por los segundos que aquello duro.

Fue entonces que ella bajo ese mar esmeralda que tenía por ojos, y observo, quizás siendo consiente por primera vez, la situación en la que se encontraban. El color que el joven tenía en su rostro y que había empezado a disminuir fue transferido al rostro de ella al instante. La vergüenza colmo su expresión con una mueca en sus labios que hizo que el motor que impulsaba el corazón del muchacho estallara nuevamente. ¿Oh Dios porque no la solté cuando debí? Fue lo única frase de la cual el joven pudo ser consiente. Ella empujo con su mano separándose de él. Al sentir el tacto de ella, y sus palabras de disculpas en medio de una incómoda risa, hizo que el corazón de él estallara en una carrera galopante como jamás había sucedido. El color que se había esfumado de sus mejillas volvió multiplicado y exacerbado. Sin duda alguna ella habría podido sentir aquella máquina que golpeaba el pecho del joven desbordado. ¿Qué error tan estúpido había cometido el joven? Y peor aún… ¿Por qué había hecho tal cosa? Eso era la tortura a la que se sometía, en aquellos segundos dilatados, donde un silencio aterrador tras el final de las palabras que ella le había dedicado mientras lo empujaba para separarse había quedado reinante en el aire.

De lo único que no pudo tacharse al joven, es de cobarde, pues en ningún momento sucumbió a la tentación de desviar la mirada, de escapar de aquel entuerto y correr hacia otro lado con sus ojos, tratando de salvar así, al menos un poco de la vergüenza. No. El joven sostuvo su mirada todo el tiempo, sin despegarse de los ojos de ella y de sus gestos. Los sentidos de él, en aquel momento, eran insoportablemente consiente de todo lo que sucedía. Los movimientos del mundo eran lentos, los segundos que ella tardo en estrujar su camisa en una posición de vergüenza delatora, en medio de una sonrisa nerviosa, para él fueron eternos. ¿Cómo todo había terminado tan mal? ¿Cómo la había hecho sentir de aquella forma? Ella era su nueva gran mejor amiga…y él no se estaba comportando como tal. Aquel pensamiento entro en su cabeza y trajo otra idea aun peor…”Si sigues así…perderás a tu amiga…”

Aquella idea, derroto finalmente el Dragón. El joven corrió la mirada, en aquel mar de segundos dilatados, observo el piso, y dejo que una capa de concreto callera sobre emociones que no entendía, que no comprendía y que creía ahora más que nunca, que debía callar, esconder y negar. La amistad de ella, era invaluable para él y el simple miedo a dañarla o perderla por actos que no podía comprender. Hizo que tomara una resolución de la cual, tampoco fue plenamente consciente. Solo fue un segundo donde bajo la vista. Cuando la alzo, su rostro aún estaba enrojecido, pero ya se había calmado. Su mano rasco su nuca en aquel gesto nervioso que le era tan propio. Y finalmente rompió con aquel silencio. – Ma...maaa! – Soltó estruendosamente mientras sonreía. – Gomen, no me di cuenta de lo que hacia Mi-chan – Cerro un ojo siendo incapaz de contenerse en su expresión de sincero arrepentimiento. La honestidad del muchacho le impedía no expresar aquellas palabras. – En verdad no sé qué sucede conmigo, lamento mucho todo lo que sucedió…en especial…bueno…lamento mi error. Lamento haberte hecho sentir tan incómoda…- Las palabras se le escapaban del cerebro. Su impulsividad había tomado una resolución en su corazón. Pero aun así…era incapaz de dejar de sentir lo que sentía por ella. Ni mucho menos sentirse embriagado por el aroma que había descubierto ella desprendía, no podía evitar tener que concentrarse con todas sus fuerzas para no perderse en sus ojos, ni siquiera era capaz de calmar su corazón, que seguía golpeando su pecho sin descanso. El joven termino sus palabras con una leve carcajada, algo opacada y gastada par las que solía realizar.

Al rascarse la nuca se percató de que llevaba su bufanda aun como una banda. Y por primera vez en su vida, se apesumbro un poco por su ridículo. Tiro de ella y anudada como estaba la dejo colgando sobre su torso. Una brisa fresca soplo en la noche de los muertos. El joven sintió como su cuerpo se helaba. El calor abrumador que su cuerpo había sentido en el encuentro cercano con ella en contraste con aquella leve corriente de aire, hizo que un escalofrió recorriese su cuerpo. Aun sentía vergüenza, aun se sentía apenado. Y no sabía cómo remediar las cosas. Y muy en el fondo de su ser, sentía algo de tristeza. Que se veía opacado por la resolución superior de no volver a cometer un error tan torpe, protegiendo la amistad que había encontrado sobre cualquier cosa.

Pero algo era seguro. El tiempo pasaría. Las noches y los días se moverían como siempre lo hacían, indetenibles, en su ciclo sin fin. El agua correría por los ríos. Y la vida pasaría sin detenerse a mirar. Pero…en el interior más profundo de aquel muchacho, aquello que esa noche había florecido, permanecería, escondido, guardado, enterrado para no dañar por error. Esperando quizás. Pues mientras ella existiera. Jamás podría morir.

El ruido volvió hasta los oídos del joven. Aquel mundo aislado en pequeños segundos se había roto. La música sonó otra vez en sus oídos. El ritmo del baile llego hasta el, sintió el vibrar del suelo con los pasos de la ronda y la algarabía de la fiesta. Recordó entonces porque estaba allí, era una fiesta. Había que festejar.

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Re: ¡Fiesta en el bar!

Mensaje por Salamander D. Black el Jue Dic 15, 2011 4:36 pm

En lo profundo de sus pensamientos, ocultos bajo el agrio manto de vergüenza que teñía completamente su rostro de pena, comenzó a cuestionarse qué demonios le estaba ocurriendo. En toda su juventud, con su tierna inocencia, jamás había sentido como el corazón se le desbocaba de tan abrupta manera, la vergüenza – aun siendo una persona tímida y algo pudorosa – nunca se había desbordado de tal forma, sintiéndose claramente abrumada por un misterioso sentimiento que estrujaba su corazón y le quitaba las palabras y el aliento. Torpemente se dejaba llevar por las interrogantes que en su cabeza dibujaba con un lápiz intentado comprender la raíz de aquel extraño comportamiento en su persona pero tan inútil podía ser buscar en su fuero interior, obviando que sus sentimientos eran algo que no iban de su control. Quizás comenzaba a minimizar esas emociones, tomándola como una tonta reacción que antes la vida no había tenido oportunidad de hacer con ella, pero que aún sabía que en el desconocimiento que había posibilidades de que fuera algo importante. Era su naturaleza tranquila, despreocupada, la que tomaba con calma la situación y provocaban que el acelere del motor de su cuerpo se amenizara sin vacilar más tiempo. Dejo que sus ideas fluyeran, que no se alterara por emociones desconocidas pero que, de alguna forma, le eran extrañamente familiar. Torpemente, una hipótesis apareció. En sus recuerdos más lejanos, sentía esa misma sensación al recordar a su madre y a su hermano, a su pueblo, a su entorno de la dulce infancia. Eran sentimientos de cariño, fuertes, curiosamente similares al que un hijo siente por amor a su madre, una emoción tan hermosa como el mismo mar. Claro, pensó en su ingenuidad, es amor. La sensación de nostalgia, el sentimiento cálido, la tierna intención, la misteriosa experiencia de querer a alguien de forma especial, todo ello había desembarcado en el mismo puerto. Ahora era más que claro. Sentía amor por el chico.

Pero es su ingenuidad, fue un amor fraternal lo que comprendió.

Luego de un incómodo silencio, se notó como la tensión se aminoro en su rostro, donde en una reacción casi instantánea volvió a observar al muchacho que había roto aquel silencio de entierro. – Ma...maaa! – Sonrió, más riendo por instinto. – Gomen, no me di cuenta de lo que hacia Mi-chan – Tan sincero era el muchacho que daba hasta calambre, aunque con ello llego a llamar la atención de la muchacha sumida en su persona interior. – En verdad no sé qué sucede conmigo, lamento mucho todo lo que sucedió…en especial…bueno…lamento mi error. Lamento haberte hecho sentir tan incómoda…- Su vaga actitud había hecho que el pobre se confundiera. ¿Incomoda? Para nada, simplemente era algo inexplicable que acaloraba su corazón de una amorfa sensación amable. Por alguna razón en ese entonces se había sentido demasiado protegida, por lo que su reacción natural era apartarse con pena. Era una cuestión de sentimientos en los que Salamander expresaba pena al sentirse cuidada, algo que no vivía constantemente y encima le fastidiaba imaginar que por ello molestaba a los de su entorno. Ser protegida era un ataque a su filosofía de no ser una molestia. – Ma hahaha... Para nada, para nada. No me he sentido incomoda. – Le respondió casi en un segundo, sonriendo como su gracia dejaba dulzura, simplemente moviendo ambas manos para negar luego. – De hecho, agradezco tus atenciones. Yo soy la que debe disculparse. Me he puesto torpe. – Confeso con calma, a veces algo llegaba a desesperar de esa actitud. Parecía no preocuparse por absolutamente nada, y daba esa extraña sensación de que a veces, ni con directas entendía. En la paciencia del silencio, lo vio bajarse la bufanda donde una imprevisible brisa nocturna los atrapo a ambos hasta hacerles estremecerse hasta los huesos. Con los calores acumulados de baile, uno no se daba cuenta del fresco del ambiente. Con la sonrisa ligera dibujada en su rostro, llevo sus manos hacia el rostro de Zelll, con total paciencia y le miro directamente en lo que colocaba cada una en las mejillas del dragón. – Aun así, me he puesto muy feliz. – Soltó, sin vacilar y con una mirada entre tranquila y firme. – Porque es la primera vez que alguien me ha abrazado así. – Una gran sonrisa se dibujó en su rostro, dejando que suavemente su pena se escapara como un suave color rojizo sobre sus mejillas. Ahora sabía que tan sincera podía ser con él, por eso no vacilo ya nunca más. Ese sentimiento confundido de cariño, podría ser tomado por las dos partes de formas distintas, a saber qué clase de comprensión tendría el peli rosado. Quito sus manos del rostro del chico, y relajo su expresión feliz y conforme, agradecida de cierta forma y se llevó las manos a la espalda, entrelazándolas hasta enarcar sus hombros. Se giró ligeramente, hacia donde la música y el baile no desaparecía, y dejando que en su brillante y verde mirada se volvieran a reflejar las luces coloridas de la noche de fiesta. Ahora que estaban fuera, podía apreciar más poéticamente la belleza de ver a todos aquellos mundos opuestos festejar como iguales. Un espectáculo que le daba una felicidad incuestionable. – Es tan hermoso. Todos parecen divertirse tanto que hasta quiero que siga así para siempre.- Cerro los ojos, dejándose llevar un poco por el silencio. – Y aun así, la fiesta se va a acabar pronto. – Recordó tristemente el inevitable final, nada era para siempre, aun cuando se conservara en el corazón.

Sonrió en paz, pensando en cosas triviales pero claramente importantes para su persona. Después de ese día, se preguntaba cuantos minutos, horas, días, semanas, meses o años tardaría en volverse a encontrar con Zelll, con Nanjiro, con aquellos que en la isla conoció. Con aquellos que en otros sitios se amigó. Con aquellos que extrañaba. Pensaba en un futuro que no gustaba de imaginar, lo inesperable era lo que le gustara, preocuparse por lo venidero era... Amargo y sin gracia. Salamander dejaba que la vida fuera, que fluyera como ella lo hacía en el mar. Siempre se dejaba llevar por la corriente. Pero aun y todo, la impaciencia de querer volver a verlos cuando acabara todo era incontrolable. La primera vez que por su mente pasaba algo así. – Pronto nos tendremos que despedir... Me pregunto en que otro sitio nos volveremos a ver. – Imaginaba las infinidades de escenarios que podrían formar en su reencuentro futuro, pensaba en las muy variadas formas en las que volverían a cruzar palabras, imaginaba los diálogos del futuro, predecía inútilmente en qué clase de futuro se encontraría cada uno cuando llegara ese momento. Más esa inquietante sensación de vacío, una que no podía explicar, le daba pena, le hacía entristecer. El solo pensar que no los vería en mucho tiempo, le dolía. No, pensar que no volvería a ver en mucho tiempo a Zelll, le daba tristeza. En el momento, no le miraba, no se dedicaba al dragón, estaba a su lado, imaginando, nostálgica donde, ya olvidada, se giró ligeramente a verlo, abriendo los ojos y dejando que sus orbes hipnotizantes atraparan la atención del muchacho. – Voy a extrañarte... Zelll. – Dejo escapar la viento el sonido de sus palabras.

Oh, melancólica despedida que cristalizaban su mirada y su expresión ligeramente sonriente. Y la música se detuvo, una vez más.



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Re: ¡Fiesta en el bar!

Mensaje por Invitado el Jue Dic 15, 2011 9:43 pm

La ronda seguía su ritmo alocado y lleno de jubilo, eramos todos una gran masa de niños divirtiéndonos como si fuese la primera fiesta a la que uno asistía. Se podía observar en cada lugar al que uno mirase, en cada rincón que se descubriera, en cada mascara que era desprendida de su correspondiente rostro, por la intensidad que había alcanzado aquella ruleta, ya de dimensiones considerables, pero todos seguían correctamente el compás de la música, sin molestar en lo mas mínimo a la consecuente figura que continuase formando aquel radio. La diversión había llegado a contagiar a aquellos que se mantenían apartados del baile, se podía observar como, con cada segundo, la aglomeración de gente incrementaba. Me sentía completamente influenciado por el sonar de la melodía y por la muestra de regocijo que la multitud exhibía en su máximo esplendor, jamas podría olvidar esta fiesta, estos momentos, este sin fin de sensaciones que me habían abordado durante toda la noche, desde mis ademanes por mostrarme completamente sincero y caballeroso, ante la joven Saly, hasta el inolvidable momento de ignominia que mis amigos tuvieron que presenciar, cuando me forzaron a introducirme en aquella faceta de mi personalidad que mas me mortificaba, el baile. Seguramente las dos personas que completaban el triangulo de amistad, que en aquella noche de fiesta y diversión se había forjado se sentirían igual que yo, estarían en algún punto de la exorbitante ronda girando alocadamente como todos lo hacíamos, pero no sentía congoja alguna por haber quedado apartado de mi grupo, es mas era la primera vez que aquello sucedía sin sentirme como un pez al que sacan de su entorno, completamente solo y con una fuerte sensación de ahogamiento invadiendo sus entrañas, y por mas que intentase respirar no poder encontrar aquello necesario para lograrlo. No eran momento de sumergirme en aquellos recuerdo, que apenaban mi pasado, era momento de disfrutar y continuar con la fiesta.

El siguiente tema que tocaron Jack y su banda generó un completo descontrol. Lleno de acordes y combinaciones que agitaban los músculos y tendones de los presente, para invitarlos a todos a dejar la ronda, que a esta altura alcanzaba un tamaño impresionante poniendo en riesgo a los que no tenían las resistencias suficientes. Jack realmente era un experto en estas cuestiones y supo a la perfección el momento de desarmar aquella rueda caótica, para dejar a los agotados salir y a los que todavía se sentían con fuerzas suficientes, pudieran demostrar que aun les quedaban ganas de saltar y apretujarse. En frente del área que ocupaban la banda, se formó una concentración de gente que se mecía de manera heterogénea hacia izquierda y derecha, todos abrazados como si de una gran familia se tratasen, aquellos ritmos que salían de la orquesta eran impresionantes, tenían una habilidad para transmitir sus disposiciones a toda la muchedumbre que harían envidiar hasta al mejor músico de cualquier lugar del universo, no podía explicar con palabras lo que sentía al escuchar aquellas música, pero si podía decir que despertaba algo en el interior de mi sistema nervioso, logrando relajar lo como si de un calmante se tratase, para dejar mi mente en blanco y acrecentar la percepción de aquellos sonidos que envolvían todo mi cuerpo, prácticamente podía sentir que cada copla arrastraba un fin preciso y comprensible, sin poder hacer resistencia a aquella directiva que mi cerebro enviaba, me dejaba arrastrar, me dejaba doblegar por aquella música, no quería decir con esto que no podía frenar aquello que lograba, sino por que todo mi cuerpo se sentía plenamente mejor obedeciendo que contradiciendo.

El calor que aquel colectividad generaba con cada salto, para impulsarse horizontalmente y en ambas direcciones, era impresionante, podía sentir como mis músculos empezaban a hostigar mis piernas, como mis abdominales mostraban signos de cansancio, no lograba recordar cuanto tiempo estuve saltando, pero si sabía que dos melodías habían continuado sin para y con excesivo entusiasmo. Estábamos a mitad de la tercera, y esta era de mayor magnitud que las anteriores, no solo por sus increíbles variantes, sino por la velocidad que llevaba cada entonada. La oleada se fundía con la música como si esta fuese el viento y la corriente marítima, que marca las ondulaciones, que generan los océanos en su superficie, elevando y cayendo continuamente mientras se desplaza de lado a lado, ganando y cediendo terreno en las costas terrestres inagotáblemente, pero en esta oportunidad se observaba como de a poco la marea menguaba su entusiasmo, se lograba apreciar que las fuerzas en los pies solo llegaban a desplazar pocos centímetros, que el tamaño de las olas era sumamente inferior que al principio, cuando lo tormenta comenzaba a tomar forma y su furia se desataba arrastrando a todo aquel que no pudiese o soportase el ritmo, pero sin lastimar lo, solamente para transmitir en una sola sintonía con el fin de lograr mayor resistencia que el vigor de los músicos. La marejada no ganaría en esta oportunidad, sin dudas eran músicos altamente experimentados, no mostraban ni el mas mínimo indicio de cansancio, así que cuando la canción terminó, y antes de que comenzasen con la siguiente del repertorio, todo el tropel de gente decidió poner riendas en el asunto elevando en el aire una gran ovación hacia los músicos. El mensaje fue recibido por la banda, ya que anunciaron una pequeña interrupción, para continuar tras una pausa con el espectáculo.

Era momento de buscar a mis amigos de entre la multitud, pero por mas que intentaba recordar, no llegaba a mis memoria imagen alguno de ellos dos, mientras saltábamos y nos fundíamos en un solo grupo, fuerte y unido como una formación de guerra. Luego de abandonar el sector central de la banda y dirigirme hacia uno de los costados, observe que mucha gente se encontraba sentada en el suelo, algunos elongaban los músculos, otros tomaban grandes cantidades de líquidos y unos pocos intentaban conseguir un poco de oxígeno extra, en ese momento pensé (realmente fue excesiva la ininterrumpida demostración de resistencia, creo que fue demasiado), sintiendo un poco de pena por aquellos que, quizás por intentar demostrar algo, sentirían fuertes dolores mañana y tal vez pasado también. Ese pensamiento me recordó que la fiesta en algún momento terminaría provocando la despedida de aquella joven y alegre señorita, portadora de unos ojos que harían desviar la vista a cualquiera que intentara encontrar sus ojos con los de ella, que habíamos conocido en este extraño paraje. No sabia con exactitud por que, pero sentía que nos volveríamos a encontrar en el futuro, sin logar predecir en cuanto tiempo, pero era muy fuerte esa extraña sensación de que esto era solo el comienzo de algo mucho mayor, que una aventura nos reencontraría.

Con este singular presentimiento continué con la búsqueda del dragón y la salamandra, que rara coincidencia había descubierto, los dos animales eran considerados reptiles y ademas asociados, en su mayoría, al fuego. Y eso habían descubiertos mis ojos al verlos abrazados y bastantes apretujados contra una pared, al parecer el fuego mitológico se había despertado en las dos bestias, un fuego que ya había podido presenciar en mi capitán por la manera de tratar con ella, y en la forma que se quedaba observándola como si de una maravillosa criatura se tratase. No solo en mi amigo había sentido esa atracción hacia tan adorable mujer, Saly también mostraba ciertos indicios de calóricas emociones, no solo por la manera en que le sonreía, sino también por la forma en que se sonrojaba cada vez que mi camarada le dedicaba agradables palabras con respecto a su persona. Esta imagen se había postrado en mi subconsciente varias veces en la noche, pero al ver que ninguno de los dos sentía la motivación necesarias para expresarlas, había llegado a pensar que solo eran suposiciones mías. Al final, y como estaba era normal que ocurriese, yo tenía razón en cuanto a ellos dos, y me alegraba que así sucediese. Dejaría a los tórtolos con sus demostraciones de afecto mutuo y me dirigiría hacia alguna mesa desocupada a esperar por ellos mientras continuaba bebiendo un poco del extraordinario Whisky que había conseguido. La noche no sería muy larga a estas alturas, pero seguramente quedaban momentos de diversión.

OFF:
Spoiler:
JAJAJA, ahora los voy a atormentar con que los vi abrazados, jejeje, vayan pensando sus escusas. XD

Spoiler:
PD: Consigan se un cuarto

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Re: ¡Fiesta en el bar!

Mensaje por Invitado el Jue Dic 15, 2011 11:51 pm

El joven Dragon había decidido echar una capa de concreto sobre su corazón y las emociones que sin llegar a entender comprender o clasificar sabia que sentía, pues a su parecer, podrían poner en peligro la amistad que con Mi-chan estaba desarrollando. Pero en breves segundos, el ingenuo muchacho, quizás no inexperto en las mujeres, pero si en los temas del amor, comprendería, que resoluciones como aquellas no podían mantenerse con tanta facilidad, ni mucho menos, volverlas tan fuertes en cuestión de segundos. Mas aun, seria testigo de la monstruosa capacidad que la Salamandra había adquirido, para con simples gestos, dar vuelta su mundo. Como siempre las palabras que su amiga le dedico venían acompañadas de paz y serenidad, la vergüenza y el rubor se borraban poco a poco del rostro de ella, ese que el, no podía dejar de observar. – Ma hahaha... Para nada, para nada. No me he sentido incomoda. – Le respondió casi en un segundo, reforzando sus palabras con un gesto negativo de sus manos y una dulce sonrisa en su rostro - De hecho, agradezco tus atenciones. Yo soy la que debe disculparse. Me he puesto torpe. – Él sabía que no era, así, que todo había sido su culpa, por su miedo irracional, por su impulsividad. Pero las palabras no llegaron a brotar de sus labios para explicarle a ella cuan equivocada estaba. Porque lo próximo que ella haría, simplemente lo dejaría con el cerebro absolutamente en shock

Con un gesto delicado y tranquilo, observándole a los ojos, aquellos donde el ya estaba naufragando, ella coloco sus palmas sobre las mejillas de el. El contacto de sus manos con su rostro, evito que el valiente capitán pudiese expresar palabra alguna. Un mar de sensaciones y emociones explotaron en el, atravesando todo el “concreto” que había decidido poner sobre lo que sentía. Escucho sus palabras, aquellas palabras soltadas al aire con tanta paz y tranquilidad. ¿El la había hecho feliz? ¿Con su abrazo? Su corazón bombeaba de alegría. Y en su mente una frase estalla una y mil veces, [b]“Dile que la amas! Dile que la amas!” [/b]El Dragon estaba perdido. Fuera de si. Su mente se perdió en segundos de una leve mirada, un hermoso gesto de cariño que ella le había entregado, para calmar toda vergüenza o miedo que pudiese haber, y con ello, había desatado el caos, y peor aun, la comprensión en el muchacho. “¿La Amo?” Se dijo a si mismo. “Dios…la amo…me he enamorado…yo…como…la amo…” No había duda, no había error, tampoco explicación. Así sucedía. El joven estaba enamorado. Y finalmente lo entendía. Mientras el procesaba aquella información, observando el leve sonrojo en las mejillas de ella. Despreocupada y calmada, flexionado sus brazos detrás de su cabeza, ella se giro a mirar la fiesta. El, observaba, inmóvil, incapaz de hablar, abrumado por el peso de la verdad, con un corazón galopando a velocidades desconocidas para un órgano humano. Su mente había colapsado, aquella nueva voz, gritaba imperativamente, había que decirlo, había que saber que sentía ella, el joven no sabia que hacer, jamás en su vida se había sentido tan perdido, tan inseguro, y su mente, falta en absoluto de racionalizar las cosas, pues esa era la tarea de aquella parte de el que permanecía ausente, llego a una conclusión. Demasiada errada por demás, pues, la calma y la paz que ella sentía y viva constantemente, la interpreto, como una simple reacción de alguien, que bajo ningún punto de vista, compartía aquella emoción que a el lo devoraba por dentro. Aquella voz que gritaba no se callo por más que aquel pensamiento lo dominara por completo. Pues no se encontraba en absoluto en su cerebro, provenía del lugar donde reinaban los sentimientos, y no entendía de razones.

La voz de ella sonó una vez más. Aquello lo trajo a la realidad, confundido, aturdido, sin saber que hacer, si hablar o no hablar, simplemente se dedico a escuchar, intentando borrar de su rostro cualquier indicio del caos que sucedía en su interior. – Pronto nos tendremos que despedir... Me pregunto en que otro sitio nos volveremos a ver. – Dijo aun dándole la espalda a el. Aquellas palabras helaron el mundo del pirata. Tan verdaderas y tan ciertas, como inevitables. Cada uno seguiría su camino, pues cada uno tenia su destino, el ya lo había comprendió, en aquella mesa del bar, al escucharla hablar, había entendido como ambos amaban la libertad, su libertad propia, su ideal de ella, y como cada uno debía encontrarla a su manera, la noche de los muertos llegaría a su fin, y a los humanos no se les permitiría permanecer en aquel lugar. En otro sitio, en otro mundo, en otra realidad parecía ahora, varios de sus Nakamas aguardaban su regreso. En Dawn se produciría aquel reencuentro, y el no podía faltar, no podía arrastrarla a ella a una vida que no deseaba y él tampoco podía abandonar la suya. Era inevitable, era doloroso, era cruel, era…la vida.

Ella se giro, a los ojos de él, una vez mas, las cosas discurrían con lentitud, la observo en toda su gracia realizar aquel movimiento, embelezado aun por el aroma que de ella provenía, diviso en su rostro aquel mar profundo que tenia por ojos, bañados por las luces que brillaban rutilantes en la profundidad del esmeralda. Ojos que buscaban su atención, sin necesidad en verdad, pues a él le era ya casi imposible no obsérvalos perdidamente. La tristeza y la nostalgia había tomado aquella escena, ambos comprendían lo inevitable de lo que pronto sucedería. Y ella, volvió a sacudir una vez mas, todas sus estructuras. Soltó al viento sus palabras, arrastrando la melancolía y la pena. – Voy a extrañarte... Zelll. – El corazón de el dio un largo latido al compás de aquella frase. Su nombre resonó en sus oídos, ella se sentía igual que él, al menos en eso…estaban iguales. El pesar que sentía trajo silencio en su mente y en su corazón. Y una vez mas, solo fue preso de sus impulsos, sin dudar ni mediar palabras, dio un paso hacia ella, salvando la distancia que los separaba, la rodeo con su brazo derecho, abrazándola con fuerza, dejando que sus cuerpos se unieran, sintiendo el calor que de ella provenía, y con una hermosa intensidad, aquel perfume a vainilla tan endulzante y adictivo como ya era para él. La observo sin pestañar casi, dejando una pequeña sonrisa triste en su rostro, no estaba pensando, solo actuaba. Acaricio el pelo de ella, corriendo un mechón, mientras aquella criatura tan extraña que la recorría cruzaba fugazmente por el cuello de ella, y pese a que el la observaba fijamente, se percato de eso, pues sus sentidos, se encontraban tan agudizados y centrados sobre el cuerpo ajeno, que nada de lo que ella manifestaba con el escapaba a su percepción. Su sonrisa creció un poco mas, cuando su mano bajo hacia la mejilla de ella y la observo con ternura y amor, dejando que sus ojos dijeran todo lo que su boca no podía expresar. Y entonces, omitiendo los gritos desesperados que estallaban en su corazón, hablo. – Ma…- dejo escapar casi como un suspiro, sin apartar su mano de la tibieza del rostro de la chica – no importa que pase…te veré, te encontrare, y volveremos a reír juntos, a beber juntos y a bailar. – con un leve movimiento de su palma acaricio su rostro. – Ya lo prometí, el tiempo parecerá dilatarse cuando me separe de ti, Mi-chan, y probablemente tu recuerdo venga a mí con demasiada frecuencia, pero me traerá alegría, y anhelo por volver a verte. – Bajo la mano de la mejilla de ella, su corazón seguía latiendo como un maquina sin control, pero en su rostro no había vergüenza ni pudor, un leve sonrojo arrojado por la extrema sinceridad de aquel muchacho, Zelll era un hombre de palabra. Había jurado no perder aquella amistad ni dañarla, y así lo haría, aunque en su corazón, una poderosa voz le gritara constantemente, “¡Bésala, dile que la amas! BESALA!”. El joven cerro los ojos, y apoyo su frente en la de ella, intentaba acallar aquella voz, cumplir con su promesa, pero todo parecía tan imposible, la cercanía que el mismo había impuesto lo estaba enloqueciendo. Con un pequeño movimiento, acerco su rostro al de ella, tomándose eternos segundos para hacerlo, un movimiento dilatado y lento, mientras ambos brazo de el rodeaban el cuerpo de ella, compartiendo el calor que su cuerpo desprendía simplemente por sentirla cerca.

El joven Dragon, estaba perdido, se había rendido a lo que ella provocaba en él. Ella había derrotado todo su ser, hundiéndolo en sensaciones que jamás había creído poder experimentar, y ahora, él iba a fallarse a si mismo. En verdad deseaba aquello, besarla y amarla, hacerle saber lo que en verdad sentía, pero el miedo a perder ese vinculo tan especial que habían creado, por cometer un error que no estaba permitido. Fue mas en el ultimo momento.

Como si la trayectoria de su movimiento hubiese sido siempre esa, en un fluir natural, el joven alzo su rostro y apoyo sus labios con ternura y delicadeza, uniéndolos lentamente con la frente de ella. Se separo con tanta paz y calma como ella sabia expresar y la miro con una sonrisa honesta y sincera en el rostro. Con menos pesar y nostalgia que en sus últimas palabras, volvió a hablar a su amiga. – Ma…jamás perderé tu amistad. Es mi tesoro más valioso. – El joven soltó a su amiga, aquella que en esa isla, jamás sabría, al menos no por los labios y las palabras, lo que el sentía por ella en verdad. El joven sonrió, con alegría, y rió, volviendo a soltar su carcajada tan habitual. En su corazón, la primera piedra que construiría con el tiempo un santuario cerrado para aquella flor que nació en Death Island había sido colocada. Solo Mihael D. Spear tendría la llave para entrar ahí. Zelll no lo haría. Ella y su amistad, eran un premio demasiado invaluable como para ponerlo en riesgo, por ser tan tonto y confundir las cosas. Cuando su risa termino, la volvió a abrazar, esta vez con fuerza y emoción, con alegría y entusiasmo, era un abrazo cargado de amistad.- Ma ma!! Que alegría haberte conocido Mi-chan!! En verdad soy muy feliz de que seas mi Gran Mejor Amiga!! – El abrazo y las palabras fueron cerradas por una última risa. En verdad el líder de los Kaizoku’s no Dragon se sentía feliz como nunca en su vida.

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Re: ¡Fiesta en el bar!

Mensaje por Salamander D. Black el Dom Dic 18, 2011 7:08 pm

En la pena de una triste despedida, había confesado que el tiempo le haría extrañar a ese agradable amigo con el que se había hecho en tan solo unas pocas horas de aquella noche festiva. Las palabras salieron con la misma delicadeza y gracia con la que siempre se había expresado, serena, sincera... Con esa misteriosa expresión tranquila que reducía la alegría de lo que decía y las convertía en calmadas palabras nostálgicas. En el fugaz momento de una leve sonrisa dedicada con sus ojos cristalizándose entre las luces de colores que apenas se reflejaban, cerro levemente los ojos para expresar con aquella pequeña sonrisa toda su gratitud al muchacho por haberle entregado tan maravillosa velada junto a su compañero de viajes, Nanjiro. No podía recodar cuando se había divertido tanto en aquellos dos largos años de viajes por los mares del Blue. En sus viajes solitarios por aquellos bastos kilómetros infinitos de agua salada nunca habría pensado alguna vez siquiera el quedarse en algún sitio o haberse quedado prendida a alguna persona que sin vacilar sabría que extrañaría tanto que quizás no podría soportar la impaciencia de volver a verle. Por primera vez, con alguien con quien se había amigado en sus viajes, se sentía así. Incluso aquella rebelde idea de preguntarle, ofrecerle el unírsele a sus viajes y disfrutar los futuros días junto a ellos se le había cruzado por la cabeza, olvidándose por completo de sus objetivos, quizás imaginando que finalmente había encontrado su sitio. Pero ese corazón de dudas con respecto a ese pensamiento la detuvo en su intento arriesgado de no querer separarse de ellos. Sabía que solo estaba dejándose llevar por sus emociones y ello le nublaba la vista, impidiendo que viese lo que en verdad pasaría, lo que en realidad era. En que torpe mundo había caído, ¿Tanto así no quería alejarse de ellos? ¿Tanto se había encariñado? ... ¿Tanto quería seguir con ellos? No... Con él. Sacudía esas ideas de su cabeza, no podía seguir pensando así, no podía... Simplemente no podía. Y en su mente divagaba sin reflejarlo en su rostro, que sonreía, donde inesperadamente algo la tomó por sorpresa.

El, con su brazo derecho, la tomo en delicados movimientos para abrazarla con fuerza, firmemente hasta hacerla ceder en su ligera sorpresa, dejando que la expresión de su rostro se amortiguara con los pocos segundos. Algo había de raro en ello, se sentía como toda la dulzura de ese abrazo en un melancólico silencio. Uno ya lo sentía, ya lo imaginaba: La despedida había comenzado con su más amargo sabor. Dejo que el peli rosado le tomara entre sus brazos, acariciando su cabello, dejándole expresar esa tristeza oculta en aquellos pequeños movimientos. La ternura que expresaba en sus movimientos le aceleró un poco el corazón, y aunque sus ojos color verde no dejaban de mostrar esa misteriosa calma, se podía ver a simple vista como se le aceleraba el pulso y fruncía sus labios ligeramente. Su pecho le presionaba con la misma impaciencia que antes había sentido al confesar que le extrañaría. Finalmente reaccionaba. Observarle el rostro a Zelll, sonriendo tristemente, entendiendo que realmente había llegado el momento. La alegre personalidad del dragón se había desvanecido por completo dejando solo una estela de recuerdos de aquella noche de fiesta donde había disfrutado como nunca junto a nuevos conocidos. Sintió la calidez de la mano del mayor bajar hasta su mejilla, obligándola a levantar sus orbes de mar verde y dejar que una vez más las luces del festejo iluminaran su ahora cristalina presencia donde ya no podía ocultar aquella sensación vacía que provocaba aquel momento de despedida que se acercaba con malvada lentitud. Olvido por un instante el mundo exterior perdiéndose por completo en esa sonrisa ligeramente forzada del muchacho. . – Ma…- Empezó, dejando que un suspiro se expresara libremente de sus labios. – No importa que pase…Te veré, te encontrare, y volveremos a reír juntos, a beber juntos y a bailar. – Acaricio su rostro amablemente, consolando la pena que fruncía el entresueño de la ficha con tenue presencia. – Ya lo prometí, el tiempo parecerá dilatarse cuando me separe de ti, Mi-chan, y probablemente tu recuerdo venga a mí con demasiada frecuencia, pero me traerá alegría, y anhelo por volver a verte. – Tan profundo sintió esas palabras que sentía vida propia en ellas, comprendiendo así las emociones del muchacho que finalmente expresaba junto al conjunto de amables movimientos y caricias que se detuvieron hasta dejarse desvanecer en ese silencio inducido por lamente interna. Salamander ya no quería escuchar nada más que no fuera su voz. Habría querido decirle algo en aquel momento pero los ojos del muchacho se cerraron por completo, olvidándose del mundo y pegando su frente a la de ella, mientras que en el rostro de la salamandra solo aparicio una cómoda expresión de calma. Bajo, quizás, un poco la mirada, pero la volvió a subir en el mismo momento, no quería dejar de verlo. Brazos fuertes rodearon su pequeño cuerpo, delgado y de aspecto de cristal, sintiendo toda la calidez corporal ajena que adormecía su cuerpo y a galopaban su pecho hasta hacerle sentir la necesidad de hacer entrar más oxígeno a este. No correspondió el abrazo, no por no quererlo, sino porque su mente no podía dejarle transitar reacciones adecuadas. Quería hacerlo pero su cuerpo ya no reaccionaba. Dejo que su mirada recorriera la presencia del muchacho una vez más, dejando que finalmente todo fluyera con naturalidad. No podía imaginar que pensaba aquel, que cosas pasaban por su cabeza ahora. Nunca lo había podido adivinar y ahora, mucho menos. Las sensaciones táctiles se limitaban nada más a percibir el calor que irradiaba el dragón, olvidándose del frio de la noche, la exaltación festiva y toda esa mezcla extravagante de emociones provocadas por la noche. Ahora todo era un vacío silencioso donde solo podía percibirlo a él. Con lentitud, este levanto su rostro al fin, defendiéndose cerca del ajeno provocando un tenue sonrojo en ella. No sabía cómo reaccionar y aunque sabía que existían esas posibilidades de que algo que no podría controlar ocurrirían, no quiso evitarlo aunque sintiera pena de ello. Cerró los ojos y se dejó ser, recibiendo con ternura un ligero beso en la frente. Ya lo imaginaba entonces, era una misma escena que antes había sentido en su pasado, un momento en su vida que le entristecía rememorar pero que encalidecia su corazón al hacerlo. Lo dejo ser, con toda naturalidad lo acepto. Y aunque volvió a imaginar que aquel mortífero acelere en su pecho le provocaba una extraña sensación que reconocía, se percató de aquella pequeña diferencia entre lo que ella interpretaba de emociones pasadas. Era igual, pero distinto. Ese amor, ese amor quizás no era lo que creía.

Una vez separados, abrió los ojos nuevamente, acompañándolo en su mirada sostenida. Podía ver la misma paz de ella reflejado en la expresión del mayor, de aquel dragón que con amables movimientos la atrapado en su melancolía de más de media noche. – Ma…jamás perderé tu amistad. Es mi tesoro más valioso. – Eran palabras dolorosas, cargadas con la nostalgia de esta previa despedida nocturna. De algo más parecía despedirse, algo que ella no podía ver ni comprender.- Ma ma!! ¡¡Que alegría haberte conocido Mi-chan!! ¡¡En verdad soy muy feliz de que seas mi Gran Mejor Amiga!! – Y con la simpleza de cerrar con aquella escena tan tristemente emotiva, se dejó ser nuevamente aquel muchacho, dejando que el abrazo y alegres palabras volvieran a fluir con la euforia de siempre provocando una sonrisa más tranquila de parte de la ojos verdes, acompañando nuevamente a su amigo en su felicidad. Asintió animadamente y finalmente correspondió su abrazo, para luego obligarlo a agacharse cuando le tomo con un brazo por el cuello para animarlo... Animar a ambos. - A mi también me alegra haberte conocido, Zelll. A ti y a Nanjiro. Me hicieron muy feliz esta noche. – Rio con la misma simpleza de siempre, dejando reflejar en su rostro la calma de siempre, apagando finalmente todo rastro de tristeza que pudo haber aparecido alguna vez.

Se quedó en silencio unos momentos, en el más cómico de los GAGS de medianoche. Se habían olvidado por completo de algo. – Emm.... ¿Nanjiro?- Si... Se habían olvidado por completo de él.



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Re: ¡Fiesta en el bar!

Mensaje por Invitado el Dom Dic 18, 2011 9:10 pm

La alegría había vuelto entre ellos una vez más. La nostalgia de una despedida que comenzaba a gestarse había sido detenida, al menos de momento. El joven sonreía al lado de su amiga, de su gran mejor amiga, y ahora, a sabiendas y en secreto, el amor de su vida. Ella le devolvió con igual alegría sus palabras, pero envueltas en aquella calma y paz que tanto se ahondaban en el corazón del Dragón. - A mí también me alegra haberte conocido, Zelll. A ti y a Nanjiro. Me hicieron muy feliz esta noche. – Correspondió el abrazo, un abrazo amistoso, y rodeo el cuello de él con su brazo de forma que él tuvo que inclinarse apenas por aquel movimiento. En verdad estaba feliz, de sentirla tan cerca suyo y estar otra vez sonrientes. En su interior, su corazón seguía a un ritmo que no iba con lo normal, la conciencia de saberse enamorado y aún más cruel…decidido a guardarse aquel amor por ella, hacía que su cercanía aun motivara sus emociones y su ritmo cardiaco. Pero en su fuero más interno ya había tomado su decisión. Pasaría los próximos días, meses, y semanas de su vida, logrando que aquel amor quedara preservado en su corazón, y que su amistad con ella jamás se viera en peligro por nada. Eso quedaría allí, en ese momento en Death Island, y si fuese a seguir en otra vida u otro futuro, estaría en las manos de ella.

Resignado a inclinarse riéndose por el movimiento que ella e obligaba a hacer, el capitán proceso en su mente la información que ella había proclamado. “N A N J I R O”. Se maldijo a sí mismo. ¿Cómo podía haber olvidado así a su nakama? El poder que Salamander ejercía sobre él le resulto poderosamente abrumador. Al parecer su amiga también recordó que antes eran tres y no solamente dos, pues ambos se quedaron quietos y ella soltó la frase que los dejaría completamente expuestos sobre el hecho de que habían pasado los últimos minutos de su vida, absortos y aislados del mundo, perdidos en su mar de emociones. – Emm.... ¿Nanjiro?- Zelll no pudo evitar llevar su mano libre al rostro y golpearse la frente con ella. Fue un impulso que sacudió su cuerpo. En verdad había olvidado al mundo entero en aquel momento, incluido en él sus nakamas. Se sintió algo mal por aquello. Pero en el fondo sabía que no había sido algo malicioso lo que había ocasionado dicho evento. – Eto…- soltó – y comenzó a rascarse la nuca apenado. – Buena pregunta… Mi-chan…- Alzo la vista aun rodeado por el brazo cálido de ella, que lo envolvía en esa fragancia tan peculiar y propia de la chica de ojos verdes. Y por primera vez en mucho tiempo, presto atención a algo que no fuese ella.

La fiesta de la música no solo era alegre y aguda, sino que también poseía un ritmo acelerado y convulso, que hacía que toda la gente vibrara y saltara a su ritmo, se encontraban ante el punto más elevado, aquel que solo precedía al final. Como siempre, lo mejor era lo último, o hacia decían que debía ser. En algún momento, del cual el Capitán no fue testigo, la gran ronda de gente había estallado en un mar de personas, monstruos, vivos y muertos que danzaban sin detenerse guiados por la magistral banda de Jack, la cual había retornado al escenario. Al observar aquel conglomerado tan heterogéneo el chico de los cabellos rosas se sintió en verdad sorprendió, en verdad se había perdido del mundo, la música había llegado por momentos hasta a sus odios, pero, jamás había sido testigo de la alteración y destrucción de aquella ronda de la cual se había separado con torpeza por miedo a perder a su amiga. – Ma…- Soltó ante aquel espectáculo descontrolado. Un frenesí de alegría dominaba la escena. La plaza estaba colmada, y en verdad parecía haber tres veces más gente que la última vez que había visto. No debía de faltar ni una solo ser que habitara aquel lugar. ¿Cómo haría ahora para dar con su viejo amigo? Su vista se dirigía de un lado a otro, intentado divisar el cabello tan particular de su nakama, pero no podía dar con rastro de él.

La idea de convertirse en Dragón y llamar su atención cruzo fugazmente su cabeza. Pero claro, aun en una fiesta como esa, una bestia de tantos metros, cubierta de escamas rojas sobrevolando la plaza principal, sería algo que la gente no esperaría ver y que en verdad, aterrorizaría a más de uno. Por lo cual, aun sin el consejo de su lado racional, fue capaz de dejar ir esa idea de su mente. – ¿Y ahora como vamos a dar con él…? – Comenzó a caminar, soltando a su amiga para poder moverse, solo se le ocurría rodear el lugar, quizás así podrían dar con el joven Shinomori. Su vista estaba fija y clavada en la marea de gente mientras avanzaban lentamente. Entonces su cabeza comenzó a imaginar como Nanjiro había quedado solo en medio de aquel baile tan exaltado. “Ma…eso no tiene nada que ver con Nanjiro…de hecho el baile no tiene nada que ver con él…” pensó para sus adentros. Había algo que se le escapaba. Algo que seguramente su lado racional ya habría resuelto de estar presente en aquella velada. Sus neuronas hicieron contacto una vez más trayendo consigo un recuerdo de hacía apenas unas horas, Salamander los arrastraba a ambos al medio de la fiesta. El sub-capitán había sido obligado a entrar al baile y si había quedado solo, por más cómodo que se hubiese sentido, eso no perduraría mucho. Entonces. ¿Dónde iría en una situación así? Aquellas eran las cosas que pasaban por la mente del chico. Y para ello solo encontró una respuesta. “Al lugar que ocupa con predilección en estos momentos. Una mesa, una silla cómoda y un buen Whiskey.” Como si fuese lo más obvio del mundo, el joven movió sus ojos en dirección opuesta. Dejo de observar la gente y el baile, y miro hacia el área de los bares. Allí, sin tener que esforzarse mucho, a apenas unos veinte metros de ellos, Nanjiro Shinomori estaba sentado en una mesa en las afueras de un típico bar de la isla, degustando una copa que de aquel elixir dorado que tanto deseaba.

Zelll sonrió al verlo y soltó una carcajada. Y entonces una idea cruzo por su mente. “Maldición…desde allí…” Controlo su cuerpo de no caer en el impulso de voltearse a ver el lugar donde había ocurrido su “momento epifánico de amor”. No había dudas. Si su amigo llevaba allí más tiempo del que ellos llevaban caminado. Sin dificultad ni dudas, habría sido testigo del encuentro que los dos jóvenes habían tenido. Una sonrisa nerviosa se dibujó en el rostro del Capitán. – Ma ma…parece que allí esta nuestro amigo perdido. – Señalo a su compañera de caminata. El corazón del chico por algún motivo volvía a latir acelerado, sin ser la presencia de Mihael el motivo. ¿Por qué sería que los enamorados temían tanto ser descubiertos en aquellas ocasiones? El joven Dragón tenía temor de ser delatado por accidente. Lentamente y alzando la mano dirigió sus pasos hacia su amigo – Eeeeh Nanji – Grito para llamar la atención de él, que al menos, fingió o simplemente aparento, recién divisarlos al escuchar aquel grito.

- Off - ¿Supongo que volvemos al viejo orden a partir de aca ...? Zelll - Salamander - Nanjiro.

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Re: ¡Fiesta en el bar!

Mensaje por Salamander D. Black el Lun Dic 19, 2011 12:31 am

Como en la más cómica comedia, ambos se habían quedado completamente anonadados por el pequeño redescubriendo de la ausencia del tercero. Y con ese “Emmm... ¿Nanjiro?” de la salamandra, una respuesta aún más inconclusa llego por parte del dragón. – Eto…- Dejo salir por primera tanda, quedando en el mismo estado de “caída a la realidad” que la chica. – Buena pregunta… Mi-chan…- ¿Qué tan torpe podían ser ambos? Obviamente bastante. Qué triste para ambos. El silencio perduro unos buenos instantes, dejando que una gota de sudor frio bajara por la frente de la chica, colocando un rostro de “La hemos liado” mientras que empezaba a calcular cuánto tiempo llevaban allí y cuánto tiempo habrían dejado a Nanjiro a su pobre suerte en aquel mar de bailes alegres e hilarante ambiente. Seguramente el no habría acabado del todo bien, después de todo este le tenía algo así como una negación total a bailar. Que cruel de su parte el haberlo dejado de lado, aunque fuesen unos momentos y la situación hubiera llevado a acabar de esa forma. Se olvidó de lo que acontecía y se giró junto al dragón a observar el lado donde todos estaban festejando aun. La masificación de personas que se aglomeraban en pequeños espacios libres que aún quedaban era impresionante. El movimiento simulaba el del mismísimo mar, solo que de personas/criaturas/cosas inidentificables. Frunció sus labios dejando ver en su expresión la perdida de calma, o más bien la expresión que viene acompañada de un suave “Oh dios”. Iba a ser imposible buscarlo entre esa cantidad de personas, que observando con cuidado caminaban entre empujoncitos y esquives para lo que tenías que ser un experto Houdinni para zafar de ser aplastado. Ya sin ronda, sin orden y sin espacio por donde recorrer sin perderse en ese bosque de gente, la misión de poder encontrar al amigo perdido parecía en la lejanía una misión imposible de realizar. –Estamos jodidos... –Dejo murmurar desde su posición, separándose así de Zelll como el de ella. Un ligero tic en la ceja obvio lo muy difícil que veía aquello. Más no se desanimó, tomando aire y recuperando su calma interna, analizo lo que ocurría. Si bien no le veía buenos resultados, no podía bajar los brazos, tenía la importante tarea de acabar los últimos momentos del festival de los muertos junto a Zelll y Nanjiro y con la ausencia del último, debía apresurarse antes de que el tiempo acabara. Si bien era posible encontrarlo, las posibilidades bajaban con respecto a la gracia de su Miopía y su vago sentido de la orientación. Ambos le jugaban en contra a la hora de buscar a alguien en medio del frenesí de la fiesta.

¿Y ahora como vamos a dar con él…? – Comenzó así a caminar Zelll por un lado, aparentemente con la idea de rodear el sitio e intentar hallarle alguna salida para empezar a buscar al perdido chico de apariencia de samurái. Ella, con calma, le siguió tras unos momentos de no reaccionar por culpa de sus análisis internos, llegando a trote para alcanzarlo. Si bien su pregunta no era complicada la respuesta no parecía tener un resultado muy basto. No conocía tanto a Nanjiro como para adivinar sus movimientos, por lo que simplemente se acercó un poco a donde la aglomeración de gente se encontraba, mientras que el peli rosado analizaba por su parte con la ayuda de todo su esfuerzo mental. Salamander se acercó a unas personas a un costado, que observaban hacia el adentro de la plaza, donde se paró de puntas de pie para poder ver algo, aunque sin éxito. Por muy alta que realmente fuera, había algo que no pegaba allí y era que gran cantidad de habitantes en Death Town le superaban por mucho cuerpo y gracia a ella. Por primera vez en su vida se sentía pequeña entre gigantes. Varias veces habría intentado mirar hacia adentro, sin conseguir mucho éxito en realidad. Se olvidó por un instante de Zelll, con una tarea en mente, difícilmente podía pensar en otra a la vez. Buscando y buscando, viendo cómo encontrar una forma de dar con él, observo un árbol al costado con una rama saliente hacia dentro de la masificación insalubre de gente. Todo a una velocidad en la que seguramente Zelll no daría abasto, empezó a escalar el árbol metida en sus torpes ideas, y se colgó de la rama como un perezoso y empezó a buscar con la mirada, aun sabiendo que la posibilidad de verlo en la distancia con su vista de corto alcance era una estupidez. Quizás tendría suerte, a fin de cuenta siempre la tenía. O algo así. En medio de su extraño GAG chico, la rama se partió en la punta donde se sostenía y cayó hacia dentro del grupo apretujado. Obviamente quedo atrapada allí, como una historia de fondo mientras el dragón pensaba muy dentro de él. Así pronto se asomaba con pedido de exilio de entre las personas, esquivando e intentando zafarse por su cuenta, hasta que luego de un par de segundos, empezó a asomarse de entremedio de dos cuerpos que impedían su salida y escape. Hacia fuera con los brazos para salir, así que pronto el peli rosado, ajeno a lo que ella hacía, anuncio. Salamander no se daba ni enterada de lo que acontecía fuera de las estupideces que hacía por su parte. – Ma ma…parece que allí esta nuestro amigo perdido. – Zelll le llamo declarando que había encontrado a Nanjiro lejos de donde en realidad Salamander se había metido, una vez que ella había logrado zafarse de quedar como una calcomanía entre tanto amontonamiento de criaturas varias. Levanto su pulgar y rápidamente le miro hasta levantarse y caminar con dolores por todos lados de pisotones, golpes, empujes y cosas que no quería ni saber. Prácticamente salía hecha un desastre. Más aún que cuando logro liberarse de aquellos dos que no se percataban de ella y le impedían salir, había salido despedida y había caído de cara al suelo. Más allá de ello, se acercó finalmente por detrás de Zelll, a unos cuantos pasos por detrás, sobándose la cabeza con una mano mostrando mientras su apariencia maltratada por la metida de pata.

En cuanto se acercaba, algo la tomó por sorpresa. Un payaso, o lo que realmente fuera, andaba haciéndole trucos a un pequeño público que le prestaba atención a sus actos y en una de esas, no fue nada mejor que quedarse en medio de un acto de fuego, donde esa criatura de colores y redonda apariencia extraña, dejo salir fuego de su boca hacia donde la chica justo pasaba. Si no hubiese sido por sus rápidos reflejos hubiera terminado incendiada. En ese segundo de acción y reacción, se agacho cubriéndose la cabeza con las manos y quedando como bolita en el suelo, con la cara del susto que se había pegado. ¿Es que algo más le podía pasar? No dio abasto para preocuparse más por ello y una vez más se encamino corriendo agotada hacia donde Zelll había descubierto al perdido Nanjiro. Tan pronto se acercó, Zelll le había llamado para tener su atención. En cuanto llego con ambos, dejo ver su agotamiento y su falta de aire por tanta movida innecesaria que había hecho. Tampoco se daba a enterar lo que pasaba, eso de que Nanjiro quizás habia sido testigo de lo que habia ocurrido entre ambos reptiles. Asi de tonta estaba. – Ma... Perdona Nanjiro, que por accidente nos hemos salido del baile y encima que te hemos dejado solo. –Se disculpó, sonriéndole con pena, levantando su mano derecha en señal de “Disculpas”. Más que sorpresa se encontró cuando esta estaba prendida en fuego. Aparentemente las llamas del truco de aquel payaso si le habían llegado. – ¡HIII....! -Chillo ligeramente y se apagó el fuego agitando la mano casi en pánico. Aparentemente toda la adrenalina acumulada en tan ridículos momentos previos no terminaba de bajar. Una vez apagada su mano, se dejó suspirar y sonrió con pena por su pequeña torpeza.- Perdona, que a no me doy cuenta cuando esto pasa. Ma hahahaha –Rio torpemente con toda la calma del mundo, ignorando que literalmente había tenido la mano en llamas. No era nada, con su habilidad de Akuma ni Mi no se quemaba, así que esas cosas las minimizaba, aun cuando la gente normal no tomara esas cosas de la misma forma. Reía tan naturalmente que uno ya la tildaba de tonta cuando le pasaban esas cosas y actuaba así.

Un extraño pequeño final para todo el drama que minutos atrás había vivido.



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Re: ¡Fiesta en el bar!

Mensaje por Invitado el Jue Dic 22, 2011 12:49 am

Me encontraba relajado y disfrutando de la bebida que mas me gustaba, el whisky. Desde mi posición podía observar todo el espectáculo que Jack estaba brindando y realmente este era estupendo. En un punto de la fiesta, cuando hicieron la ultima pausa, había llegado a pensar que no se volvería a aglomerar tanta gente nuevamente, pero estaba completamente equivocado. Parecía que realmente toda Death Island se encontraba en aquel sitio en estos momentos, no se podía distinguir donde comenzaba un cuerpo y donde finalizaba este, realmente parecía una sola formación con muchas extremidades y cabezas, todas al ritmo de la música, como si de una extraña película de monstruos se tratase, pero realmente así lo era, no en su mayoría pero un porcentaje de aquella gente podría considerarse no exactamente monstruo pero si muy poco peculiar.

En otro sector de aquella isla también se desarrollaba un espectáculo bastante peculiar, no por los actos, si no por las personas que se veían involucradas, por un lado se podía apreciar a mi joven amigo y capitán de la tripulación Kaizoku's no Dragon, y por el otro, la chica, que apenas habíamos conocidos pocas horas atrás. Ambos estaban con sus brazos entrelazados y sus cuerpo muy próximos entre si. Aquella escena solo le faltaba el beso para que fuese una escena donde me dejaría solo por el resto de la noche. Ciertamente ya no me sentía parte de aquel trió que se había juntado en un bar a descubrir sus sueños y entablar una formidable amistad, que luego habían logrado arrastrarme a bailar, y a disfrutar de aquella danza como nunca lo había hecho. Ahora solo me dedicaría a observar como finalizaba aquella fiesta desde el lugar en donde me encontraba, ya no me preocupaba como terminaban aquellos dos, estaba en su momento de felicidad y no quería importunarlos. Así que aleje por completo mi mente y vista de aquel rincón de la festividad, quizás no aquí, no ahora, pero en otro momento nos volveríamos a encontrar y a disfrutar como lo habíamos hecho esta noche.

Una extraña figura logro llamar por completo mi atención, como si de una extraña serpiente se tratase, se podía apreciar a aquella criatura deslizándose por un árbol, mejor dicho por una pequeña rama que sobresalía de un árbol. Esta aparición avanzaba por aquella rama como si su objetivo fuese caer justo en el centro de la turba. No daba por sentado que aquello sucediese como parecía, pero así se desarrollo, no por actos del extraño, sino por un infortunio del destino, al parecer aquella rama no era tan rígida como parecía, por que no logro soportar el peso extra arrastrando a su intruso hacia el suelo. Curiosamente la imagen de Salamander cayendo golpeo mi mente, pero eso no podía ser, si Saly se encontraba junto con mi capitán, así que desvié mi mirada para comprobar que mis pensamiento eran cierto, con resultado equivoco observe que mi nakama estaba dirigiendo su vista directamente a la mesa en la que me encontraba. Sin dudarlo un segundo me levante de mi sitio, como para dirigirme hacia la turbamulta para rescatar a nuestra amiga, pero mi apuro fue aplacado por la imagen de esta saliendo de aquel sitio, se lograba observar que se había hecho un poco de daño pero por suerte no había sido tanto como para que dejara a la joven Saly fuera de la fiesta por el resto de la noche.

Zelll avanzaba disidido hacia el lugar en el que me encontraba y Salamander marchaba un poco mas atrás, pero nuevamente quedaría fuera de mi vista. No lograba entender como mi amigo fuese tan despreocupado con su novia, no se había percatado del asunto con el árbol y mucho menos que nuevamente quedaba fuera de nuestro rango visual. Para completar aquellos trágicos minutos que sufrió mi amiga, apareció con su manos prendida fuego y emprendiendo un rápido trote para llegar a donde tanto capitán como sub-capitán se encontraban. -Ma... Perdona Nanjiro, que por accidente nos hemos salido del baile y encima que te hemos dejado solo.-, no podía concentrarme en lo que la muchacha me decía, no dejaba de observar como su mano se prendía fuego, pero antes de que pudiese advertirle de lo que ocurría, Salamander levanto su brazo en señal de disculpa y vio lo que tanto alarmaba mi vista, y con un simple -Perdona, que a no me doy cuenta cuando esto pasa. Ma hahahaha- apago el fuego que cubría sus diestra. No lograba contener en mi cuerpo lo despreocupado de mi capitán, y no dejaría de recriminar lo por ello, así que le dije -Oye, que no ves que tu novia casi queda aplastado por intentar encontrarme, como podes ser tan descuidado con la persona que amas, esta bien que eres un poco distraído, pero tienes que afrontar tu nueva responsabilidad como novio y como hombre-, realmente estaba siendo muy duro con mi amigo, pero alguien tenia que bajarlo a la realidad de una vez por todas.

Spoiler:
OFF: Esto va por los momentos cursis que me hicieron pasar, ahora disfruten, jajaja

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Re: ¡Fiesta en el bar!

Mensaje por Invitado el Jue Dic 22, 2011 7:08 am

-Off-

Antes que nada, este post esta siendo escrito a las 6:22 AM retornado del trabajo … asi que tengan piedad con el. Pero bueno, “la prisa nos moviliza”. Asi que Nanji-Kun si Saly postea esta tarde y vos no te dignas a postear por la noche è__é Te Salteo sin excusas è__é

-On-

Volver con Nanjiro de una vez aseguraba cierta calma a la mente del Dragon, que MUY ingenua y confiada, creía haber podido superar todos los obstáculos de la noche, y sencillamente se dispondría a disfrutar de otro episodio amistoso de aquel trio que se había formado con tanta alegría en Death Island. Los peligros del amor habían sido sorteados, las encrucijadas resueltas, había habido momentos de debilidad. Sin duda alguna. Pero todo había salido bien. El “santuario” había sido fundamentado con la roca inicial. Las paredes ser erguirían y guardarían aquel tesoro, hasta el dia señalado. Y si ese dia no llegaba. Pues una amistad mas valiosa que ninguna otra habría sido forjada. Zelll sentía que tenia todas las de ganar, pese a que tuviese que guardar con enorme sacrificio todo lo que sentía. Sonreia al ver a su viejo amigo, el cual se había acercado a ellos y por alguna razón, llevaba en su rostro una expresión de molestia quizás o enfado. Los miedos de que su amigo hubiese visto las escenas que había tenido con Salamander se habían disipado como lo hace una niebla con los fuertes rayos del sol. . . Que grave error. Tanto se equivocaba aquel muchacho, no solo sobre la seguridad que le volvia a re encontrarse con su amigo…sino también esa confianza de que ella ya no podría acestarles mas golpes mortales a su corazón. Y allí sucedió tal dichoso episodio. Un doble golpe que dejaría fuera de combate al Capitan. Primeo ella y luego su amigo en un cross combinado. Pero por suerte el héroe de este relato, no es un humano cualquiera, no, no. Pues de ser asi, su corazón sencillamente habría reventado de un infarto.

Al quedar junto a su nakama de rostro algo serio Salamander fue quien hablo primero excusando a los dos por su ausencia, el capitán paso su mirada de los ojos serios de su amigo a los de ella que se encontraba a su lado y se topo con un espectáculo imposible, la mano de ella ardia, envuelta en llamas, al notarlo ella profirió un pequeño chillido y rápidamente extinguio el fuego. La preocupación no llego a estallar en Zelll a través de sus labios pues todo sucedió muy rápido. Fue allí que recibió un golpe muy duro, uno que no podía esperar, uno que resultaba imposible de poder creer. ¿Ella estaba también emparentada con el fuego? ¿Cómo era posible? El Dragon no seria un tipo de muchas luces sin su lado racional, pero había cosas de las que sabia por puro disfrute y goce. El fuego era una de ellas. Desde que había ingerido su fruta, aquella que lo convertiría en ese portentoso reptil exhala fuego de escamas rojas, habai desarrollado un amor incondicional, casi tan fuerte como el que tenia por sus Nakamas, por el fuego y todo lo que el hacia. Por ello en el ultimo tiempo había aprendido con demasia, sus efectos, reacciones y consecuencias. Sus ojos observaron en detalle, casi absorto la mano de ella, no había enrojecimiento, no había irritación, la facilidad y la ausencia clara de dolor en sus gestos y movimientos solo podía significar una cosa. Por algún motivo ella podía producir fuego, e incluso era inmune. ¿Qué maravilloso destino había engendrado ese ser tan perfecto a sus ojos? ¿Cómo podía ser que un angel envuelto en llamas se presentara ante el con un mar de esmeraldas para ilumianar su camino? El corazón de aquel joven pirómano, dio un ultimo vuelco. Su amor por ella dio un pico a una escala que dificilemente se podía medir, ya no había dudas ni incertidumbres, habría de ser ella o no seria ninguna. Si había requerido de toda su voluntad para tomar la decisión de imponer su amistad sobre el amor que ella despertaba en el. Ahora debería de producir el doble, para poder continuar con aquella decisión. Pero aun asi lo haría. Aquel sentimiento que guardaba protegido en su corazón, ahora estaba envuelto en una llama que difícilmente se apagaría. Maravillado y sorprendido solto tras la breve escena, dejando que las palabras expresaran aquella sensación de ensoñación que sentía al observar lo que había acontencido.
– Mi-chan…acaso tu…eres inmune o produces fuego…? –


El primer golpe había sido asestado. Inocentemente, sin siquiera saber lo que producia o hacia en él, Salamander D. Black terminaba de conquistar a aquel Dragon. ¿Qué terrible potencial tendría aquella mujer si en verdad lo hubiese querido hacer? O quizás…quizás asi obrase el destino, moviendo hilos invisibles, elugubrando planes macabros y retorcidos como este, donde la falta de intensión había sido lo único necesario. ¿Quién sabe si de otra forma esto hubiese sucedido asi? Pero aun faltaba un golpe mas violento y sobre todo directo, para concluir con aquella velada.
Al ver por primera vez a su amigo a la distancia y notar el angulo donde se encontraba la mesa de la cual disfrutaba, Zelll había comprendido que era muy probable que hubiese sido fiel testigo de lo que ellos dos habían protagonizado. Pero al ver como el se acercaba hacia ellos, por alguna ingenuísima razón, ese miedo se había disipado. ¡Oh pobre tonto e iluso Dragon! Cuanto que se había equivocado. Nanjiro le demostraría cuan directas y certeras podían ser sus palabras … Zelll pasaría mas tarde a preguntarse para que demonios existían los amigos, y por que no podían saber callarse la boca. Todo ocurrio en instantes, tan rápido que siquiera salamander pudo llegar a responder la curiosidad del joven amante del fuego, pues su amigo estallo inmediatamente acusando con sus palabras y no solo eso, sino delatando a su capitán. Estaba mas que claro. Nanjiro había visto todo, y había sacado, conclusiones muy acertadas sobre algunas cosas y muy erróneas sobre otras. ¿Quizas fuese efecto del Whisky? Pero por algún motivo, el joven Shinomori había perdido todo su tacto y delicadeza al expresar aquellas palabras. -Oye, que no ves que tu novia casi queda aplastado por intentar encontrarme, como podes ser tan descuidado con la persona que amas, esta bien que eres un poco distraído, pero tienes que afrontar tu nueva responsabilidad como novio y como hombre- Lo primero que cruzo por la mente del Capitan fue ¿Saly fue aplastada? Y luego instaneamente, sus ojos se dilataron, su rostro se cubrió de un color carmesí, que quizás incluso podría decirse que brillaba con destellos de clara vergüenza. ¿NOVIA? ¿NOVIO? Bajo ningún punto de vista Zelll desvio su mirada hacia Salmander, una sonrisa se dibujo en su rostro humillado y avergonzado por las palabras acusadoras y reveladoras de su amigo. ¿Tan claro había sido todo? Si a la distancia Nanjiro había deducido todo eso… ¿Cómo podía ser que ella no hubiese entendido? Era mas que claro. Lo había obviado para mantener la amistad…pues eso deseaba de él. Una mirada asesina, que transmitia un clarísimo mensaje de, “Voy a matarte por esto de formas indescriptibles”, viajo de los ojos de Zelll hacia los de su segundo al mando. (De no haber sido que esa promesa iba dirigida hacia una persona que el chico amaba como a un hermano, probablemente la hubiese cumplido.) Nerviosamente y tontamente solto una respuesta nada satisfactoria para la situacion…las palabras se escapaban en una repentina tartamudez que delataba quzias aun mas aquella situacion. – Ma…maaa! ¿Novios? Que cosas… ma… Nanji-kun…Saly es mi gran mejor amiga…no mi Novia! … MA! ¿Acaso has tomado mucho ya? Estas delirando!! – El Dragon golpeo con un gesto amistoso el hombro de su amigo, pero poniendo en el movimiento la fuerza suficiente como para hacerle sentir algo de dolor por lo que le estaba haciendo. La sonrisa nerviosa era cada vez mas grande en su rostro. Mas alla de lo que sucediera Zelll era un hombre honesto y no estaba mintiendo en sus palabras, por ese motivo, obvio aquel comentario sobre “La persona que amas” y solo se dedico a negar que ellos no eran novios con palabras tanto nerviosas. Jamas podría negar en voz alta lo que sentía por ella. Eso era un hecho. – Ma…parece ser que yo me tendre que ocupar de ti. No te preocupes por Saly, ella sabe cuidarse ya nos lo dijo, y lo del fuego es mas que claro que no le ha sucedido nada! - Apuro a decir para cambiar el tema lo mas rápido posible. – Vaya parece que tendre que arrastrarte al barco como sigas bebiendo. – Solto una risotada nerviosa tras aquel periplo para eludir la situacion. No podía evitar rascarse la nuca en su gesto delator de vergüenza y confusión. Rogaba por sus adentros que su viejo amigo entendiese todas las señas por la cual le había transmitido un mensaje claro. “CALLATE IDIOTA”.

Nokeado y expuesto en cuestión de segundos. El Dragon en verdad estaba al borde del colapso. Si su amistad con ella resultaba dañada por aquel episodio, un gran conflicto interno se le presentaría. No había dudas de que su amigo no hacia aquello con mala intensión. Pero aun asi…le costaría perdonarle tal daño. Zelll rogaba a todos los dioses que conocía que aquello no pasara a mayores y que su amigo entendiese el mensaje. El sudor corria por su frente, esperando en segundos eternos la reacción que mas importaba. La de ella.

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Re: ¡Fiesta en el bar!

Mensaje por Salamander D. Black el Jue Dic 29, 2011 5:05 pm

Desde que había llegado a reunirse nuevamente con sus dos compañeros nocturnos, luego de su pequeña aventura fallida de tan solo escasos minutos y su accidente con el fuego, ambos se habían sumido en una extraña conversación de la cual Salamander no se enteraba del todo. Daba gracias a Dios uno que con su despiste apenas entendía de que iba el tema y con ello todo el asunto de “Novio y novia” del que apenas entendía algo. Más la chica se había quedado en otra cosa, en algo que el capitán dragón se había detenido a admirar algo sorprendido por ello. En efecto, ella poseía habilidades procedentes del fuego, solo que en sus capacidades y consecuencias era algo más distintas a lo que en realidad debía de tomarse. Una Paramecia de la clase Química, similar en su rareza como una zoan o una logia, es la Akuma no Mi que la chica había ingerido y que hubiera explicado con gusto sobre la pregunta del muchacho, pero como una conversación a parte se llevaba a cabo lejos de su control, solo se quedo en silencio presenciando lo que acontecía. Su cara entre inocencia e ingenuidad se dejaba ver sin ningún problema, de hecho era vertiginoso el captarlo, nadie podría ser así de tranquilo y distraído. Era insalubre. -Oye, que no ves que tu novia casi queda aplastado por intentar encontrarme, como podes ser tan descuidado con la persona que amas, esta bien que eres un poco distraído, pero tienes que afrontar tu nueva responsabilidad como novio y como hombre- Por una parte, Nanjiro había sido testigo de la pequeña travesía de Salamander hacia los peligros de una multitud activa y festejante, donde casi acaba aplastada por la aglomeración de cuerpos vivos-semi-muertos, alegando extrañamente que había sido horrible de parte del dragón el haberla perdido de vista y descuidarse de ella. Mencionando entonces la palabra “amor” y “novio”, la chica cuya salamandra ahora pasaba por su rostro nuevamente no lograba del todo encontrarle una lógica a lo que decía Nanjiro. La conexión de lo que había ocurrió y lo que mencionaba este parecía no existir dentro de la cabeza de la chica. Una fugaz mirada apareció captando la atención de Mihael, siendo que el peli rosado a su lado le miro rápidamente tras que este menciono lo que casi ocurría. De ser así, ella solo sonrió, dejando ver en su rostro una expresión inocente de “¿Qué ocurre?”, dejando escapar un sonidillo minúsculo que decoraba su expresión confusa y amable. En solo un instante el dragón soltó con una risilla, quizás nerviosa. – ¡Ma…maaa! ¿Novios? Que cosas… ma… Nanji-kun…Saly es mi gran mejor amiga…no mi ¡Novia! … ¡MA! ¿Acaso has tomado mucho ya? ¡¡Estas delirando!! – Con un gesto animado, abruptamente amistoso, Zelll golpeo el hombro de su amigo a lo que la chica veía como un gesto meramente agradable digno de una amistad tan fuerte y especial como había visto que llevaban ambos dos la primera vez que los conoció. Habia dibujada una extraña sonrisa en el chico dragón, donde las muecas algo nerviosas y forzadas cubrían gran parte de su rostro y dejaban escapar torpes movimientos de su parte. Alegaba por completo que Nanjiro había bebido de más, siendo así que solo aparentemente decía puros disparates. Salamander solo ladeo un poco la cabeza, sin preocuparse demasiado, solo admirando la hermosa amistad que presenciaba con toda su tonta naturalidad. Era más que claro que la muchacha no lograba identificar el significado de aquello que decían ambos, especialmente la parte donde hubo una extraña confusión, supuestamente dicha por Zelll, donde Nanjiro los confundía con una pareja. – Ma…parece ser que yo me tendré que ocupar de ti. ¡No te preocupes por Saly, ella sabe cuidarse ya nos lo dijo, y lo del fuego es mas que claro que no le ha sucedido nada! – A lo mismo llegaron, donde ella se volvió el tema nuevamente, dejando escapar la calma del chico sobre la propia capacidad de Salamander de poder cuidarse sola. Con torpeza y una injustificada velocidad para cambiar el tema, volvió a mencionar sobre aquel incidente con el fuego que le daría el tiempo perfecto a la chica para explicar mejor sobre ello. – Vaya parece que tendré que arrastrarte al barco como sigas bebiendo. – Soltó por ultima vez, a lo que ella solo rio ligeramente, con calma. Lo único que por su mente pasaba eran bobos pensamientos donde halagaba la agradable amistad que podía presenciar en ambos. “Que bien se llevan. Se nota que son buenos amigos...” Admiro, en sus pensamientos más serenos.

Ya con la situación un poco más en paz, ahora si pudiendo ella ser participe de algo que si comprendía, se relajo y golpe sus manos frente a su pecho, aplaudiendo en un solo sonido para llamar la atención de ambos. –Pues, sobre eso. Como ha dicho Zelll, no me ha pasado nada. El fuego realmente no me hace ningún efecto. – Explico sin mucho detalle al principio, relajándose en una sonrisa carismática y agradable. Nada inusual en su personalidad. De alguna forma también dejaba en claro que realmente no se había percatado de todo lo que habían estado murmurando ambos previamente. Se llevo un dedo a mentón y frunció los labios un poco, pensativa realmente. – Es que soy usuario de Akuma no Mi. Emmm, soy algo así como un Cerillo Humano. Creo yo. – Aunque no dejaba mucho con ello, por lo menos dejaba una mínima explicación de que era una usuario de aquellas extrañas frutas malditas, que el fuego no le hacia ninguna especie de daño y que en definitiva, como ya antes había mencionado en conversaciones en el bar, no podía nadar, siendo un martillo en el agua. Era curioso pensarlo, ya que antes de ingerir la fruta, Salamander era una excelente nadadora. Se quedo un momento imaginando cosas tontas, pensando en como podría explicarles correctamente sobre su condición y aunque había posibilidades que ellos tuvieran conocimiento de aquellas frutas, daba la alusión de que sentía que debía expresarse mejor. Con calma, volvió en silencio a una ligera sonrisa, dejando que ellos hablaran, preguntaran y sacaran sus dudas por su cuenta. Realmente no era buena explicando cosas que apenas ella misma entendía.



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Re: ¡Fiesta en el bar!

Mensaje por Invitado el Vie Dic 30, 2011 9:51 pm

Obviamente que mis conclusiones eran acertadas hasta cierto punto, y como tenía la capacidad de decir lo que nadie quería expresar pero que estaban pensando, había dejado a mi nakama y capitán un tanto nerviosos, incluso logrando que juntase todas sus neuronas para disimular con muy poco veracidad sus sentimientos ocultos. Al menos me había dado a entender que nada había sucedido, quizás por que no encontraba los mismos sentimientos en la joven Salamander, o por que no se creía capaz de afrontar una relación como un adulto, lo cual me parecía mas acertado, pero la cuestión era que estaba ocultándolo como mejor podía, y si así era la forma como intentaba esconderlo, era realmente penoso, pero por la expresión de Saly, parecía que no entendía absolutamente nada de lo que mi amigo estaba expresando, no estaba viendo con claridad, o no quería hacerlo.
-Ma…maaa! ¿Novios? Que cosas… ma… Nanji-kun…Saly es mi gran mejor amiga…no mi Novia! … MA! ¿Acaso has tomado mucho ya? Estas delirando!!- Obviamente que no estaba delirando, ya había captado el mensaje, pero las palabras que presidieron a estas me mostraron todos los indicios de que estaba inventando una fabula, o una gran mentira para que Salamander no se diera cuenta de lo sucedido. Pocas veces sucedía pero ahora lo tenía completamente contra la espada y la pared, solo quedaba esperar que haría con esta ventaja. No era bueno para nadie hacerme sentir que tenía el poder para desenvolver los hilos del destino, era mas que obvio que no lo haría sufrir, pero disfrutaría un rato con esta ventaja, solo por pura diversión, quizás el alcohol había hecho algo de eco en mi mente, mis pensamiento se centraban en disfrutar con esta oportunidad que se presentaba muy pocas veces, aunque la venganza fuese terrible. Había que esperar que trato recibía, de parte de Zelll, para construir la red de control.

-Ma…parece ser que yo me tendré que ocupar de ti. No te preocupes por Saly, ella sabe cuidarse, ya nos lo dijo, y lo del fuego es mas que claro que no le ha sucedido nada!. Vaya parece que tendré que arrastrarte al barco como sigas bebiendo.- Mas y mas palabras sin sentido salían de la mente de mi capitán expresándolas con total nerviosismo, probablemente ocultas para nuestra amiga, pero completamente descubiertas para alguien que lo conocía casi desde siempre. Nuestro nakama tenía una manera muy particular de mentir, obviamente que yo la conocía, cuando este lo hacia se mostraba mas tenso que de costumbre, y trataba de cambiar el tema por todo los medio posible, tal cual lo estaba intentando en estos momentos. Podía apreciar su manera de mirarme directamente a los ojos, haciéndome entender que si continuaba con mi comentario me lo haría pagar, para hacerle sentir mas incomodo, a cada palabra que pronunciaba le entrecerraba los ojos como si el sueño me estuviese invadiendo, pero era por demás de notorio que mi amigo sabia con exactitud que todavía el alcohol no me había hecho efecto, y que mi mirada tenia cierta picardía.

-Pues, sobre eso. Como ha dicho Zelll, no me ha pasado nada. El fuego realmente no me hace ningún efecto.Es que soy usuario de Akuma no Mi. Emmm, soy algo así como un Cerillo Humano. Creo yo.- Fueron las palabras de Salamander respondiendo la interrogante en relación a su sorprendente facultades ígneas. Nunca había escuchado aquel tipo de Akuma no Mi, esta sin dudas era por demás de rara, pero la pregunta era que clase de cosas podría hacer siendo una especia de cerillo, probablemente tendría que ver con el azufre, quizás todavía nuestra amiga no había entendido por completo su poder, quizás solo esteba experimentado con el aun, o quizás no se había puesto a entrenar sus dotes, pero que seria una poderosa habilidad no había discusión. Nuevamente concentrado en que responder a las múltiples advertencia que había expresado mi capitán con su cuerpo y a las infinidad de agresiones que había difamado con su vocabulario, algo tenía que contestarle en mi defensa. Una idea surgió de lo profundo de mis pensamientos, en aquella zona donde no acostumbraba fisgonear una luz se había prendido, como si una caricatura se tratase, no quería ocasionarle mas tormentos a mi nakama, así que sería completamente insinuante pero de manera disimulada, algo que tanto disfrutaba hacer.
-Amigo, me conoces lo suficiente para saber que no estoy delirando de alcohol, no tienes que ponerte mal por mis comentarios. Seguramente estaban charlando cariñosamente, pero por tanto ruido necesitaban un poco de intimidad y por eso probablemente malinterprete la situación, ¿Acaso no podían escuchar por el bullicio, que estaban algo próximos el uno a otro?- y sin darle tiempo a responder, dirigí la conversación hacia Salamander diciendo.
-Oye, Saly, así que eres como un cerillo, tendrá algo que ver con el azufre. No dejes que mi nakama pose su boca cerca de ti o acabaran los dos encendidos por el fuego, no te dijo aun que puede convertirse en Dragon-, La verdad hasta a mi me daba cierto malestar dando tantas indirectas a la joven, pero mi manera de hablar era la habitual, completamente calmado. Nuestro capitán Zelll D. Ragon se molestaría de sobremanera, pero no podía dejar pasar esta oportunidad.

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Re: ¡Fiesta en el bar!

Mensaje por Invitado el Sáb Dic 31, 2011 8:38 am

Mientras hablaba el capitán observaba los ojos de su amigo. Lo conocía lo suficiente como para entender a la perfección que significaba aquello. Nanjiro no pensaba detenerse. Iba a seguir con su juego. Hacia muchos años que lo conocía y sabia comprenderlo casi sin hablar. Tan bien sabía que se había hecho entender a la perfección. Pero a veces su compañero era así. Dejaba de lado ciertas virtudes que tenia por el simple hecho de divertirse acosta de sus amigos. Algo de furia se coló por los ojos del Dragón. Estaba acostumbrado a ello en otros momentos. Pero para él esto era un tema serio y en absoluto era un juego. No pelearía con el mas tarde ni siquiera se vengaría. Pero le haría saber lo mal que se había portado como amigo, pues en verdad debía entender que aquello era algo serio. Y si Nanjiro lo conocía un poco debía de saber aquellas cosas.

Por su parte Salamander parecía no reaccionar frente a tales acusaciones pues se mantuvo al margen de la conversación sin decir palabra alguna sobre los comentarios del sub-capitán. En su mente Zelll se había percatado de aquello y comenzaba a interrogarse el porqué de aquello. ¿Acaso no se había percatado de las palabras de su amigo? ¿Lo hacia para no hacerlo sentir mal? ¿O simplemente no le importaba? La chica había demostrado ser poseedora de una calma y una paz extremas. Pero el joven no pudo conectar esas dos ideas como razones de lo que acontecía. Su negativismo auto inducido se había simplemente decantado por pensar lo que mas le convenía. “Ella no piensa ni siente nada parecido y guarda silencio solo para no humillarte mas de lo que ya lo hace tu propio amigo.” El joven estaba lejos de la verdad pero el corazón ve lo que quiere ver. Para su suerte, aquella paz y calma que en verdad reinaban en la chica llevaron la conversación hacia otro rumbo. Uno que a él le agradaba mucho más.

-Pues, sobre eso. Como ha dicho Zelll, no me ha pasado nada. El fuego realmente no me hace ningún efecto. Es que soy usuario de Akuma no Mi. Emmm, soy algo así como un Cerillo Humano. Creo yo. – Eso explicaba lo que recientemente había acontecido y aquello alegro mucho al capitán. Su amiga era increíblemente genial a sus ojos. Podía cubrirse de fuego, algo que el pese a ser un Dragón de Fuego no podía hacer sin exponerse a quemaduras. Sus escamas lo hacían altamente resistente al fuego, pero este aun así podía llegar a penetrarlas. – Ma…eso es fantástico en verdad…- hablaba sorprendido como un niño pequeño. Incluso de su mente se borro por unos momentos todo aquello que había sucedido gracias las perniciosas intenciones de su Nakama. – El fuego es hermoso y tu puedes crearlo con tu propio cuerpo…ma…- sus ojos casi parecían brillar mientras una vez mas redescubría a su gran mejor amiga. Cada cosa nueva hacia que ella le gustase más, en casa uno de los sentidos que eso era posible.

Entonces sumido en aquella nueva alegría, el joven volvió a la realidad al escuchar las palabras de su compañero de hacia tantos años. -Amigo, me conoces lo suficiente para saber que no estoy delirando de alcohol, no tienes que ponerte mal por mis comentarios. Seguramente estaban charlando cariñosamente, pero por tanto ruido necesitaban un poco de intimidad y por eso probablemente malinterprete la situación, ¿Acaso no podían escuchar por el bullicio, que estaban algo próximos el uno a otro?- Nanjiro tenia razón. Era verdad, el capitán sabía que no era así. Pero aun así su nakama se confundía, el alcohol no lo dejaba ver lo dañino que resultaba su actitud sobre su viejo amigo. En el fondo si lo había afectado nublando un poco su juicio. El Joven Shinomori difícilmente lo aceptaría aquello y el Capitán no lo plantearía no lo discutiría. Zelll se disponía a responder algo. Los nervios que lo habían dominado minutos antes se habían calmado pero su amigo le dio un golpe bajo que en verdad no esperaba. Continuando con sus dichos sin darle tiempo a decir nada e interrogando directamente a Salamander con sus juegos de palabras de doble sentido. Zelll se abstuvo siquiera de mirar a su amigo. No valía la pena pelearse por algo como aquello. Nanjiro era así. A veces dejaba de lado todo lo que su familia le había enseñado y se convertía en aquella persona. Y así prosiguió con aquel desfile de palabras. -Oye, Saly, así que eres como un cerillo, tendrá algo que ver con el azufre. No dejes que mi nakama pose su boca cerca de ti o acabaran los dos encendidos por el fuego, no te dijo aun que puede convertirse en Dragón- El amor por el fuego y lo que sentía por ella se mezclaron de una forma bizarra en la mente de él, imágenes de lo que su nakama mencionaba nacieron en su cabeza y la idea en verdad le gusto. Se vio besándola envuelto en fuego y su corazón palpito de emoción ante ese simple pensamiento.

No sabía como tomaría ella aquellas palabras pero tampoco volvería actuar tan tontamente. Algo habría aprendido de su amiga en los últimos momentos. Al menos de momento podría utilizarlo pues probablemente esa idea se escaparía de su mente y seguiría siendo la misma persona impulsiva que era por costumbre. Sencillamente, ignoraría lo que su amigo había dicho. – ¡Ma ma…es verdad soy un Dragón! – dijo con algo de entusiasmo mirando hacia Salamander. Miro los alrededores para ver cuanto espacio había. – Ma…no hay lugar como para que en verdad te muestre pero… - Contrajo sus puños y comenzó a procesar en él la transformación que lo convertía en un hibrido de Dragón. El joven aun iba en cuero y solo tenia la bufanda colgando de su cuello.

Sus pies crecieron un tanto y se tornaron rojos cubiertos por completo de escamas, casi hasta las rodillas, unas poderosas uñas crecieron de los dedos y en cada uno de sus tobillos creció un espolón negro y afilado. Sus brazos se cubrieron de escamas por completo. Formando una gruesa capa alrededor de sus manos haciendo que estas crezcan algo en comparación con lo que eran antes. El rojo de las escamas era intenso y brillante. En la punta de los dedos del Capitán ahora también había uñas afiladas, pero no demasiado largas. De sus codos surgían espolones rectos del mismo material de los que había en sus tobillos. En su rostro algunas escamas aparecieron alrededor de los ojos y su frente. El iris de sus ojos había cambiado de color rotundamente adoptando un profundo color amarillo intenso y sus pupilas ya no eran redondas, se habían convertido en una delgada línea negra. El borde del iris tenía una línea mas intensa color ámbar con un pequeño circulo negro en ella también enmarcado en esa línea. A gusto y decisión el joven hizo crecer en su espalda las alas de Dragón que poseía. Podía mantener su forma hibrida sin extenderlas, aquella era una de las ventajas que poseía esa transformación.

– Ma…esta es mi forma Hibrida de Dragón – Su voz seguía siendo la misma pese a su apariencia, hablaba mirando a su amiga observando en sus ojos esmeralda el reflejo de sus ahora ojos dorados. En su interior una idea que el veía como increíblemente divertida y genial apareció y su impulsividad natural lo obligo a intentar ponerla en practica. – Oye Saly, ¿Quisieras sentir mi fuego? - Dijo el joven tomando con cuidado las manos de ella con las suyas propias recubiertas por completo de escamas. Ahora sus brazos poseían la fuerza de un Dragón y tenia que tener cuidado y no ser bruto pues podía lastimarla sin querer. La emoción y el anhelo de una respuesta afirmativa se dejaban traslucir en sus ojos. Otra vez se volvía a comportar como un niño. El hecho de que ella pudiese sentir el calor de su fuego de Dragón (un calor mucho mas intenso que el de un fuego normal por cierto) lo entusiasmaba enormemente. Y hacia que dentro de su corazón ciertas cosas latieran con más entusiasmo pese a estar guardadas.

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Re: ¡Fiesta en el bar!

Mensaje por Salamander D. Black el Lun Ene 02, 2012 11:18 pm

La conversación rápidamente se había ido por otros caminos, ignorando parte de aquella situación penosa en la que se encontraba aprisionado el joven dragón. Aun y cuando, su amigo continuaba con la enmascarada, queriendo evidenciar un poco más, quizás por el bienestar de su camarada, aquellos sentimientos que parecían escabullirse penosamente con obviedad, dejándose en evidencia los nervios del capitán peli rosado a causa de las palabras bruscas y atrevidas del joven Shinomori. Tan pronto este hablaba, el muchacho dragón solo se atajaba para esquivar esa bala e ignorar el altercado que podría ocasionar una especie de disfuncionalidad en la propia ingenuidad ajena y torpe de Salamander, que vagamente atendía al mundo real y sus tópicos de importancia que la envolvían en un extravagante conflicto amoroso. -Amigo, me conoces lo suficiente para saber que no estoy delirando de alcohol, no tienes que ponerte mal por mis comentarios. Seguramente estaban charlando cariñosamente, pero por tanto ruido necesitaban un poco de intimidad y por eso probablemente malinterprete la situación, ¿Acaso no podían escuchar por el bullicio, que estaban algo próximos el uno a otro?- Era estúpidamente extraño como las cosas iban desenlazándose, dejando que aquellas revelaciones poco captadas por la muchacha cuyo cuerpo se encendía en fuego y avergonzando la propia confianza, anteriormente desbordante, de Zelll D. Ragon. De cualquier forma, Nanjiro pudo haber tenido un poco de compasión por su compañero, evadiendo el tema dejando lo ultimo como una advertencia y ofreciendo su atención a la chica de los ojos verdes. -Oye, Saly, así que eres como un cerillo, tendrá algo que ver con el azufre. No dejes que mi nakama pose su boca cerca de ti o acabaran los dos encendidos por el fuego, no te dijo aun que puede convertirse en Dragón- Lejos de cualquier otro halago colado por parte del muchacho quien no dejaba de fascinarse por las capacidades pirotécnicas de la muchacha, dejo que las intenciones de aquellas palabras, en un sentido malévolamente poético, en una estocada llena de indirectas hacia su compañero, no solo logro llegar a medianamente intentar deducir que clase de habilidades bases la convertían en lo que decía ser, sino que revelaban una naturaleza desconocida para la muchacha. En efecto, su mirada se lleno de sorpresa y de cierta fascinación cuando se llego a mencionar que su amigo peli rosado era en efecto otro usuario de Akuma no Mi y no solo eso, era portador de una de las míticas Zoan de la clase Ryu-Ryu no Mi de los que tantas historias había oído a la mar. Deducciones de ciertos eventos la hacían pensar sobre lo que pasaba, era curioso encontrarse, por primera vez en su vida, un usuario de una Zoan mitológica, frutas igualmente raras como la suya propia. La curiosidad, sin darse a justificaciones, le empezó a picar. Aun así, primero se dio oportunidad entre la felicidad de su rostro para corregir un pequeño error en el anterior argumento del muchacho Nanjiro, era su deber dejar bien en claro que clases de capacidades poseía y debía de utilizar con mucha responsabilidad. – Pues, sobre mi akuma. No uso azufre, en realidad mi cuerpo se ha vuelto fosforo. Tengo la capacidad de crear reacciones químicas que me permiten encenderme, literalmente, como un fosforo. Ciertamente, mi fruta es diferente a la conocida Logia de Fuego, siendo que mis capacidades pueden ir más allá del fuego y desarrollar reacciones químicas y bioquímicas que poseen las Paramecia de estas características. – Hablaba con tanta propiedad al mencionar sus capacidades que parecía conocer bastante bien de lo que era capaz, pero aun tenia un largo camino en el cual educarse para poder conseguir el total dominio y comprendimiento de sus misteriosas capacidades. Ciertamente, las frutas químicas tenían una mala fama de causar daños realmente peligrosos, donde incluyen noxas fatales para el mismo usuario. Sin duda eran conocidas como las Armas de Doble Filo. Por suerte, había un factor importante que salvaban la vida de Salamander: Su incesante deseo por evitar la violencia disminuían increíblemente las posibilidades de recibir consecuencias fatales por usos extremos de sus habilidades.

Tan pronto acabo de comentar, volvió a abrir su boca para acabar. – Como una habilidad pasiva, como ya has visto, es el no tener efecto negativo contra el fuego. Es decir, no puedo quemarme o dañarme por el calor debido a que mi piel se ha vuelto de componentes químicos asemejados al estado del fosforo rojo. Pero desgraciadamente, cosas como la humedad o el agua tienen efectos muy negativos en mi, por ello evito lugares húmedos o de climas lluviosos. – Se dio un respiro, dejándose actuar con naturalidad. – Y como datos aparte, muy importante en realidad, es que varias Logias no pueden causarme efectos drásticos. En el mejor de los ejemplos, la Logia de Magma y la ya mencionada Logia de Fuego, no pueden causarme daños significativos. Pero es pronto para darlo por hecho, ya que no me involucro en combates y no he tenido la posibilidad de encontrarme con los respectivos usuarios de estas frutas. – Contar aquellas pequeñas anécdotas con tanta devoción demostraba su interés sobre la temática, siendo los conocimientos sobre frutas parte de sus mayores preferencias en estudios y conocimientos. Tan pronto acaba su pequeña explicación, se empezó a percatar de que Zelll planeaba llevar a cabo su pequeño espectáculo en el que involucraba el transformarse.

Increíble, ¿Eres un Dragón realmente? – Miro encantada hacia Zelll, sintiendo la extraña necesidad de ser espectadora de una de las míticas transformaciones que fascinaban al mundo con maravillosas apariencias imponentes y dignas de respetar. Desde tiempos muy antiguos que los dragones habían sido criaturas que simbolizaban la valentía, el honor y todo un legado sagrado traspasado de ancestros hacia hijos de ancestros y nietos de los mismos. – ¡Ma ma…es verdad soy un Dragón! – Aquella confirmación la dejo estupefacta de su propia emocionalidad. Ahora sin duda había hecho un descubrimiento maravilloso tras dos largos años de travesías por el mar. Era testigo de la presencia de la mitología en vida y no solo eso, además se trataba de su querido amigo quien portaba aquella rareza ancestral. – Ma…no hay lugar como para que en verdad te muestre pero… - Este se dejo llevar por el momento y la acumulación de sensaciones emotivas y comenzó una corta pero retorcida transformación donde su cuerpo sufrían ligeras modificaciones que demostraban la validez de su anécdota. En efecto, se estaba convirtiendo en dragón... Al menos por la mitad. Aparentemente, como bien se explicaban en algunos libros de texto, las frutas Zoans de toda clase tenían tres tipos de formas, la animal, la humana (o generalmente conocida como original) y la hibrida. Siendo que esta última era aquella que empleaba su amigo respira fuego. Entre escamas rojas, garras, deformaciones de extremidades y ojos centellantes como dos topacios a la luz del fuego, pudo imaginar de alguna forma en su mente la forma completa de aquella figura ancestral que su amigo empezaba a demostrar. La imponencia que ponía era impresionante, las capacidades que podía poseer como dragón debían de ser fabulosamente infinitas y variadas. No sabia por donde empezar a curiosear, tanto así que incluso llego a preguntarse si también Nanjiro era un usuario de Akuma no Mi, aunque las coincidencias llegarían a ser realmente... Abrumadoras y exóticas. Dejo que sus ojos verdes expresaran la fascinación con la que admiraba la forma perfectamente estructural y reptar de Zelll, mientras que se quedaba a un lado de Nanjiro para su propia contención y evitar incidentes que su propia torpeza pudiera ocasionar. El chico, se presento efectivamente como era: un hibrido entre hombre y dragón. Algún que otro “Genial” o “Increíble” se escapaba con expectación de los labios de la muchacha que no abandonaba el costado de su amigo de elegante apariencia. Obvio expresiones vagas donde demostraba poseer intenciones de curiosearlo de arriba abajo, tentándose a tocar esas zonas escamosas y explorar las variaciones y cambios que el cuerpo del muchacho había sufrido en el proceso. Era toda una curiosa. Aunque pronto una proposición la sorprendió de golpe, hasta donde sentía grandes manos deformadas entre grandes uñas y una sensación rasposa en la piel tomaban sus ahora que pequeñas manos y la enfrentaban con cierta... Emoción. – Oye Saly, ¿Quisieras sentir mi fuego? – Una extraña sanación de fortaleza pudo sentir venir desde las extremidades que la sujetaban con cierta delicadeza, adivinando que debía de tener una fuerza potencialmente peligrosa que debía de contener. Aun así, una gota de sudor frio se dejo bajar con su cabeza hasta su nuca, sonriendo un poco nerviosa e impresionada por lo que debía este. – Vea por donde lo vea, no puedo evitar sentir muy extraña esa propuesta... Zelll. – Menciono compartiendo su opinión mientras observaba de reojo a Nanjiro, quizás sintiendo algo de pena por ello. No porque le pareciera incomodo ni nada parecido, sino más bien por la espontaneidad y la excentricidad de lo que le pedía. No podría evitar pensar extraño de lo que decía el muchacho. Sin darse cuenta, sintió como un largo aullido de entre la multitud se emocionaba por circunstancias misteriosas. Quizás finalmente había llegado la hora. Con calma, observo más allá del rostro suplicante del capitán dragón y dirigió su atención hacia la plaza. En efecto, confirmaba sus sospechas. – Ah, ya es la hora. – Dijo, mientras observando de reojo a sus amigos. Sin más, sonrió.

- El final de la fiesta llego... Los fuegos artificiales comenzaran. – Les anuncio, anunciando que la separación estaba cerca. Aun y todo, la sonrisa de sus labios no se borraba, dejando una extraña calma que confortaría corazones entristecidos por una inminente despedida.

Y en el silencio de los segundos, un espectáculo de maravillosas luces comenzó en el cielo.



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Re: ¡Fiesta en el bar!

Mensaje por Invitado el Jue Ene 05, 2012 8:28 pm

Casi por casualidad había descubierto una habilidad fascinante en Salamander, era toda una erudita de Akumas no Mi, o al menos eso logró hacerme creer. Sin reparos en mi curiosidad por conocer que habilidad abarcaba su fruta la joven me dijo.
-Pues, sobre mi akuma. No uso azufre, en realidad mi cuerpo se ha vuelto fósforo. Tengo la capacidad de crear reacciones químicas que me permiten encenderme, literalmente, como un fósforo. Ciertamente, mi fruta es diferente a la conocida Logia de Fuego, siendo que mis capacidades pueden ir más allá del fuego y desarrollar reacciones químicas y bioquímicas que poseen las Paramecia de estas características.- Yo no sabia mucho sobre frutas del diablo, solo conocía la de mi capitán hasta el momento, pero sis sabia que ciertas frutas podían ser tanto beneficiosa como perjudicial, y por lo que interpretaba en la explicación de Saly, esta se catalogaba en ese grupo. Ciertamente me daba un poco de pena saber que no podía utilizar su Akuma a la máxima expresión sin que se viese envuelta en un peligro para si misma. Que increíbles podían llegar a ser las Akuma no Mi. Ellos dos, tanto Salamander como Zelll, eran las primeras personas que conocía como usuarios, cuantos usuarios y cuantas frutas había desperdigadas por todo el mundo seguramente era una pregunta que nunca tendría respuesta, hasta donde sabia las había de todo tipo, incluso algunas era tan poderosas que podrían llegar a destruir toda una isla, esperaba no estar en ese sitio si algo así llegase a suceder.

Saly continuo con su clase de Akumas no Mi, estaba prestando atención a cada palabra que pronunciaba, siempre me había gustado saber de todo un poco aunque sea, y me interesaban mucho las personas que no tenían problemas en compartir sus conocimientos.
-Como una habilidad pasiva, como ya has visto, es el no tener efecto negativo contra el fuego. Es decir, no puedo quemarme o dañarme por el calor debido a que mi piel se ha vuelto de componentes químicos asemejados al estado del fósforo rojo. Pero desgraciadamente, cosas como la humedad o el agua tienen efectos muy negativos en mi, por ello evito lugares húmedos o de climas lluviosos. Y como datos aparte, muy importante en realidad, es que varias Logias no pueden causarme efectos drásticos. En el mejor de los ejemplos, la Logia de Magma y la ya mencionada Logia de Fuego, no pueden causarme daños significativos. Pero es pronto para darlo por hecho, ya que no me involucro en combates y no he tenido la posibilidad de encontrarme con los respectivos usuarios de estas frutas.- Que increíble era toda la información que sabía acerca de su fruta, no me gustaría estar en el mismo lugar si por algún evento Salamander se descontrolaba. Como era notorio en mi expresión facial estaba completamente sumido en las palabras de nuestra amiga, pero por otra parte, mi amigo de muchos años y capitán de los Kaizoku's no Dragon estaba apunto de mostrar sus poderes como usuario. Como seguramente el ya sabría yo no aprobaba que iniciase su transformación con tanta gente que podría asustarse y generar un gran alboroto, pero mi capitán no se ponía a considerar esos problemas, el actuaba por impulso. Y para darle mas ánimos a su acto Salamander le dijo.
-Increíble, ¿Eres un Dragón realmente?- Ahora si que se transformaría sin siquiera pensarlo.

-¡Ma ma…es verdad soy un Dragón!. Ma…no hay lugar como para que en verdad te muestre pero…-, pero no dejaría pasar la oportunidad de demostrar sus habilidades, ademas de que seguramente buscaba con este acto impresionar a nuestra amiga, obviamente que nunca lo admitiría, pero para confirmar mi teoría bastaba esperar a que estuviese en una de sus fases y prestar atención a alguna propuesta que seguramente le haría. Mis pensamientos no se hicieron esperar, y como era seguro que sucedería Zelll le dijo a Salamander, mientras esta lo observaba completamente impresionada por la transformación.
-Oye Saly, ¿Quisieras sentir mi fuego?-, que clase de pegunta era esa, nuestro capitán estaba completamente loco, como le propondría atacar, por que aunque fuese con la mejor de las intenciones podría llegar a dañar severamente a la joven, acaso no había prestado atención a las palabras de Salamander, que si bien era resistente al fuego nunca lo había podido comprobar como le afectaba este en grandes cantidades.
-Vea por donde lo vea, no puedo evitar sentir muy extraña esa propuesta... Zelll.-, esa respuesta era de esperarse, esperaba que el peli-rosa no se sintiese mal por no medir sus palabras.

Algo llamo la atención de Salamander, fue un extraño sonido, como de un aullido que lograba centrar toda la atención en aquel sitio del cual provenía.
-Ah, ya es la hora. El final de la fiesta llego... Los fuegos artificiales comenzaran.- eso significaba que ni bien terminase el espectáculo tendríamos que despedirnos. Como sabía que llegado el momento me comportaría de manera seria y poco sentimental decidí actuar ahora, quizás fuese un poco precipitado pero así lo sentía yo. Sin pensarlo mas me acerque a Salamander y mientras la abrazaba le dije.
-Mihael D. Spears a sido un honor haberte conocido. Créeme que nunca me había divertido tanto en una fiesta que aquí contigo. Cuando tengas algún problema no dudes en contactarme, no importa donde me encuentre vendré, mejor dicho vendremos a ayudarte. Ten por seguro que llegado el momento sabrás como dar con nosotros, veras como no haremos conocidos rápidamente, así que siempre sabrás por donde navegamos-, luego de esto mire fijamente a los ojos de mi capitán y acercándome a el, le dije al oído.
-No seas idiota y termina lo que empezaste hace unos momentos, aprovecha tu habilidad y llevaba a las alturas, los espero en aquella mesa mientras disfruto de los fuegos artificiales.- Dicho esto me dirigí al sitio que le mencione a Zelll y deslizando de mi quimono la petaca de Whisky me dispuse a mirar como el cielo se llenaba de luces. Había sido algo brusco con Zelll D. Ragon pero le tenía que hacer entender que no tendría una oportunidad así hasta dentro de muchos años, la amistad ya estaba forjada y solo una mala interpretación de emociones no la arruinaría. Aquel espectáculo no tenía comparación con nada, no solo eran luces que aparecía por doquier, sino que grandes o pequeñas figuras se armaban con cada explosión, las había de todo tipo, desde animales, hasta simple objetos, realmente esta noche seria inolvidable.

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Re: ¡Fiesta en el bar!

Mensaje por Invitado el Vie Ene 06, 2012 7:27 am

¿Quieres sentir mi Fuego?:

El joven Dragón veía expectante a su amiga, con ojos brillante de emoción, había planteado una pregunta y en verdad jamás había podido imaginar lo que iba a suceder, a su manera de ver, no había otra respuesta posible mas que un si. La raíz de esto venia por el amor que el muchacho profesaba por el fuego y eso hacia a su vez que básicamente no se le pudiera pasar por la cabeza que incluso a una persona con habilidades pirómanas el fuego le causara cierto respeto. La cara de Salamander al escuchar la pregunta dejo ver y escapar la negatividad que vendría con sus palabras, más no la rotundidad de estas. El joven observaba el mundo ahora con sus ojos de Dragón, ojos con una capacidad de visión apabullante. Diviso una gota de sudor deslizarse por el rostro de ella, sus ojos se contrajeron por la sorpresa y la mueca de su labio anticipaba sus palabras. – Vea por donde lo vea, no puedo evitar sentir muy extraña esa propuesta... Zelll. – Los ojos de ella observaron con mirada incomoda y de reojo a Nanjiro, quizás en busca de apoyo o consuelo. En su mente el capitán jamás hubiese podido imaginar una respuesta como aquella. El mundo parecía desvanecerse debajo de él. Si alguna vez se había sentido humillado en su vida y expuesto, aquel era el momento cumbre, la apoteosis de todas las vergüenzas. No hubo palabras que pudieran salir de sus labios para responder a aquello. Siquiera un pequeño “ma” pudo pronunciar, simplemente soltó las manos de ellas y dejo que se deslizaran de las suyas mirando apenado hacia el suelo. La mente del capitán comenzaba a divagar hacia rincones oscuros, cuando la voz de ella lo trajo de nuevo a la realidad.

– Ah, ya es la hora. – El capitán escucho sin entender, percatándose de los animosos silbidos que provenían desde la plaza que estaba a su espalda. Con una sonrisa, la joven de ojos verdes explico lo que iba a acontecer. - El final de la fiesta llego... Los fuegos artificiales comenzaran. – Aquellas palabras fueron como hielo para él. No podía ser en un peor momento. Ella seguía con su hermosa sonrisa dibujada en el rostro, pero envuelto en un mar de vergüenza y expresada el siquiera se atrevía a mirarla. Había ya tomado su decisión y esto ya no tenia mucho más que ver con el amor que profesaba con ella, más bien consigo mismo y su impulsividad, la cual difícilmente alguna vez podría controlar. Salamander hacia de Zelll una persona diferente, pues jamás el chico se había arrepentido de algo como de haber expresado aquella tonta idea. Ahora la separación definitiva estaba a escasos minutos. Y su corazón se sentía acongojado por completo. Observo a su amigo acercarse a ella y abrazarla diciéndole palabras mientras comenzaba a sonar las primeras explosiones. Sus sentidos agudizados le permitieron escucharlo con perfecta claridad, pese a que las palabras no fuesen para él. En vez de observar el espectáculo que comenzaba a brillar por los cielos, el joven Dragón seguía observando el piso. En verdad se sentía perdido en un mar de oscuridad sin saber que hacer, la despedida estaba cerca, un momento incomodo había quedado atrás sin que él hubiese podido resolverlo y ahora ya no sabia como actuar o mirar a aquella chica que tan especial se había vuelto para su vida.

Tras los segundos que duro el abrazo y las palabras de su amigo, Nanjiro lo observo fijamente, con una mirada que solo ponía cuando debía poner en su lugar a su capitán. Se acercó al oído de su amigo de la infancia y dejo unas palabras allí. -No seas idiota y termina lo que empezaste hace unos momentos, aprovecha tu habilidad y llevaba a las alturas, los espero en aquella mesa mientras disfruto de los fuegos artificiales.- El joven Shinomori tenia una excepcional habilidad, era quien hacia que Zelll pudiera ver las cosas en perspectiva, era aquel que cuando estaba perdido siempre sabia orientarlo, sin siquiera que el Capitán llegara a necesitar pedirlo. En verdad era un amigo entrañable, que conocía por demás a Zelll y sabia que decir y cuando decirlo, pese a sus momentos de diversión a costa de otros. El Dragón levanto la vista y observo a su amigo por un segundo, abrazándolo con fuerza en aquel instante. No podía hacer más que agradecerle con aquel gesto. En verdad aquello no tenia precio en aquel momento. Lo había sacado de un mar oscuro, permitiéndole ver las cosas de otra forma. Él ya había tomado una decisión respecto a lo que sentía, pero era verdad, la amistad entre ellos ya estaba enlazada, y un simple error no arruinaría nada. Volvió a sonreír como lo hacia siempre, alzo la vista maravillado por el espectáculo que poco a poco comenzaba. Mientras Nanjiro se alejaba en dirección a una mesa para disfrutar de ello.

Ya no había mas dudas en la mente del joven pirata, había sido impulsivo al preguntar aquello sobre el fuego y había sido muy repentino, pero hacia era él, y no tenia porque ocultárselo a ella, se acercó con paso decidido a ella y la rodeo con sus brazos por la cintura, con cuidado y con firmeza, la observo por un segundo a los ojos sonriendo con toda la felicidad que lo desbordaba por haber encontrado una persona tan especial y fascinante para su vida y su corazón, sus ojos brillaban como el oro. – Ma…Nanji nos esperara allí, quiero regalarte algo, confía en mi por favor. – Fue todo lo que dijo y no espero respuesta alguna ni aprobación. Extendió sus alas y con un simple batir de estas se elevo en el aire, los fuegos artificiales brillaban sin cesar creando formas particulares y explosiones impresionantes uno tras otro. Mientras se elevaba Zelll roto el cuerpo de su amiga entre sus brazos para que ambos mirasen en la misma dirección. -Ma...lamento no poder hacerte volar sobre mi forma de Dragón pero llamaría mucho la atención y el espectáculo esta allí adelante. – Estaban observando los fuegos desde el cielo por sobre encima de ellos era una maravilla verlos desde aquel ángulo. La fiesta de luces parecía no tener final, una tras otra surgían en colores cada vez mas brillantes y sorprendentes. Parecía ser que el clímax del evento estaba por llegar pues la intensidad subía y subía sin cesar, fue allí que el joven con forma hibrida que batía sus alas sin cesar mientras sostenía a su amiga contra su pecho tomo una decisión algo osada, una vez mas guiado por su impulsiva forma de ser. – No vayas a tener miedo…esto será maravilloso…lo prometo…- así una vez mas sin dejar que su amiga decidiera voló con ella hacia el centro de los juegos y mientras estos brillaban y centellaban a su alrededor, comenzó a planear y volar entre ellos. Nada malo podía pasarles, las luces y el calor de estas se hacían sentir y se reflejaban en ellos pero el Dragón atento con todos sus sentidos no permitía que ninguna tocara la piel de ella. Danzaron abrazados entre todas las luces de colores los minutos se dilataron y Zelll disfruto de aquellos momentos como casi de ningún otro, estaba feliz, sonriendo y riendo en el cielo abrazado a su amiga, no había vergüenzas ni sentimientos encontrados, su corazón estaba finalmente en paz, con su decisión, con lo que guardaba en él, y con saber que jamás podría permitirse perderla.
Cuando el clímax de los fuegos comenzó a decrecer, el muchacho de la Akuma comenzó a descender con suavidad, girando sobre si mismo lentamente, aun abrazándola a ella llegando al suelo en momento preciso en que la ultima gran explosión iluminaba todo. Su amigo le había hecho un gran regalo con sus palabras y acto. Él había intentado hacer lo mismo con ella.

Su rostro solo demostraba felicidad. La observo sonriendo por unos segundos y pronuncio unas palabras con calma y alegría en su voz. – Ya te hice mi promesa, Mi-chan, y la cumpliré, no me separare con tristeza de ti, me has hecho la persona mas feliz en esta isla, jamás soñé con conocer a alguien tan especial e importante para mi en este lugar, pero así fue y has ocupado un lugar en mi vida que nadie mas tiene ni tendrá. – A su manera el joven le confesaba a amiga, todo lo que sentía, sin expresarlo en verdad, pues en realidad, era completamente cierto, que sus palabras, hacían referencia a ella, tanto como la persona de la que se había enamorado, como en la persona que había encontrado una amiga inigualable e irremplazable. Sonrió tras sus últimas palabras cerrando los ojos, y en aquel segundo, pudo recordar con completa emoción colmada de gozo, cada segundo y momento transcurrido desde que la había conocido en aquel puesto de carne.

La tomo de la mano con suavidad, había regresado a su forma humana tras terminar de hablar, y la guio corriendo como un niño que va a la plaza junto a su amiga, en dirección a donde estaba Nanjiro, debían estar juntos los tres amigos en el cierre de esa fiesta. – Ma ma Nanji- Kun- Saludo con su otra mano mientras llegaban a la mesa donde el sub capitán de la banda tomaba su bebida favorita con calma. – Somos tres amigos los que ha unido esta tierra de muertos, y juntos nos despediremos de este lugar con un gran brindis! – Sin esperar ni respuesta, aprobación o rechazo, Zelll corrió al interior del bar regresando con una botella de sake y tres tazas ondas para beberlo. La felicidad aun colmaba su rostro.

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Re: ¡Fiesta en el bar!

Mensaje por Salamander D. Black el Vie Ene 27, 2012 8:08 pm

Pequeñas luces de colores se reflejaban en los tres personajes que mantenían su distancia de las festividades. El inminente final estaba llegando con la voracidad de un lobo en la noche, inquietando los corazones antes de tener que despedirse y no volverse a ver hasta Dios sabría cuando. Con ello, con tenues palabras llevaderas y magnificadas por un manojo de emociones se llevarían recuerdos, alegrías y una amistad que duraría hasta la muerte de los mismos en cuerpo y carne. Ni el mismo tiempo o la distancia permitirían que aquello nacido esa noche, entre tres personas, se marchitara con la misma facilidad de una flor. Duraría y nunca cedería ante los sentimientos de anhelo y temor. Salamander observaba el cielo nocturno, donde unas pocas luces, la luna sonriente y las estrellas latentes, esperaban la llegada de destellos de colores que concluyeran la velada. Sin darse cuenta, dejando que la melancolía de saber que la noche acababa y solo quedarían memorias de ese día, Nanjiro la sujeto y la abrazo, dejando que los ojos de la chica se abrieran sorprendidos, incapaces de haber predicho la acción. Torpemente se dejo llevar, pues suaves palabras se escaparon de los labios de su amigo. - Mihael D. Spears ha sido un honor haberte conocido. Créeme que nunca me había divertido tanto en una fiesta que aquí contigo. Cuando tengas algún problema no dudes en contactarme, no importa donde me encuentre vendré, mejor dicho vendremos a ayudarte. Ten por seguro que llegado el momento sabrás como dar con nosotros, veras como nos haremos conocidos rápidamente, así que siempre sabrás por donde navegamos.- Sonaba tan triste pero firme, alegrándose en sensaciones confortantes de saber que algún día volverían a verse. Sonaba extraño oír tales sentimientos en el joven, donde su apariencia dejaba un velo de creencias donde los sentimentalismos y las palabras conmovedoras no parecían ser de su naturaleza. En los ojos de ella, dejándose caer en esa sensación de calma de siempre, el reflejo de tenues luces marcaban una extraña imagen cristalina que parecía inundar sus ojos, emocionada y feliz. Una sonrisa se escapo de entre sus labios y permitió que su cuerpo se dejara llevar, levantando sus manos hasta la amplia espalda del mayor, conteniéndolo en un acto tan maternal y cálido como correspondía a su amigable y dulce personalidad. Le estaba correspondiendo. – Aun cuando no los pueda encontrar o que el mar no nos permita volver a vernos, me es suficiente con saber que seguirán a mi lado aun en la distancia. – No había nada más que alegría confortable en sus palabras, los sentimientos de su corazón se escapaban por sus labios y con fantasiosas creencias sobre la amistad duradera expreso que no le importaría nunca la distancia. – Me hace feliz el saber que disfrutaste este día tanto como yo. - Cerró los ojos, sin perder la sonrisa. Se distancio un poco del cuerpo del mayor para poder verle a los ojos y dedicarle aquel común gesto donde expresaba paz e inocencia. – Nanjiro, el conocerte no ha sido un honor... Ha sido una alegría atesorable que no olvidare. Estoy segura que no pasara mucho tiempo antes de que nos volvamos a ver. Y si de ser así, si jamás los vuelvo a ver, al menos sabré siempre que los tengo y que nunca valdrán menos para mí. - La mueca de sus labios curvados hacia abajo, sus ojos de largas pestañas brillando conmovida, su pequeño rostro expresando la felicidad de su corazón, todo ello era lo que estaba dándole al muchacho, sintiendo todo lo que decía, dejando que ni el dolor de la despedida pudieran arruinar el gozo de haber vivido aquel maravilloso día.

Nanjiro, con la misma calma con la que la abrazo, se acercó a su capitán y le susurro algo imposible de oír para Salamander. No tenía intenciones de inmiscuirse en sus charlas privadas, aunque la curiosidad siempre le picaba por dentro. Un abrazo agradecido se formo de una conversación efímera, la cual la chica no podía de imaginar. Se podía ver incluso en la misma ignorancia como ambos poseían un lazo emocional único y tan poderoso y duradero como el mar mismo. El solo observarlos provocaba en la ojos verdes una sensación cálida que no podía expresarse en palabras. Pronto, aquel de nombre Shinomori, se alejó sin dar explicaciones, tomando una considerable distancia, regresando a donde había pasado los últimos momentos del día antes del rencuentro de tres. Le observo la espalda al alejarse, sin poder comprender del todo lo que ambos dos planeaban. El peli rosado, por su parte, se acercó a ella decidido, cosa extraña para la chica, y sin decir nada en especial, el rodeo con sus brazos desnudos, tomándola por sorpresa. Ella, instintivamente, lo miro a los ojos, sorprendida. – Ma…Nanji nos esperara allí, quiero regalarte algo, confía en mi por favor. – Un par de orbes dorados brillaron con la misma sagacidad con la que brillaba el muchacho, rogando la confianza de la muchacha que, aun sin tener que pedirla en verdad, siempre la tendría. Salamander sintió como su corazón acelero un poco, parecía un estado de adrenalina que ya no podía controlar cuando el hacia esas cosas. Dos grandes alas se plegaron desde la espalda del dragón, impresionando a la salamandra con su gran presencia, hasta que poco a poco el suelo dejo de sentirse bajo sus pies. Sentía como los brazos del muchacho preciaban su cuerpo por culpa de la gravedad, donde una sensación flotante calaba por los entrañas de la chica, sintiendo un poco de nervios al ver como había perdido la firmeza del terreno. El viento provocado por el batir de las alas de Zelll confirmaban el hecho: Estaban volando. Obligada a verlo cara a cara, provocaba que su corazón latiera más rápido de la normal, sintiéndose extrañamente apenada. Aquel que se había disculpado por no poder hacerla sentir más cómoda, la pego a su cuerpo y relajo su repentino golpe de nervios a causa de todo lo que acontecía. – No vayas a tener miedo…esto será maravilloso…lo prometo…- Ya era extraño que lo dijera. Tener miedo o no, ya no pertenecían al vocabulario de la muchacha. Con el no sentía nada más que una sensación misteriosa que borboteaba en su estomago, golpeaba su pecho y hacia temblar sus manos. Se aferro fuerte a él, pues no estar pegada a la tierra era toda una nueva experiencia para ella. Ella que simplemente el suelo firme era lo único que sostenía su paso. El dragón, con la misma agilidad con la que se alejó del suelo, sin soltarla o quitarle la sensación de seguridad, la llevo hasta donde pronto comenzarían a emerger flores de cientos de luces y colores, danzantes en el cielo nocturno de Death Island. Estaban, en efecto, entre los fuegos artificiales, siendo completamente iluminados por su color y su calidez. Era un espectáculo maravilloso que había tranquilizado un poco el galopante corazón de la chica que parecía aferrarse con su vida del muchacho. El dragón los llevaba entre las llamas de colores que se abrían como telarañas, cuidadoso de que ninguno los tocara, llegando a una dulce danza entre ambos, en pleno cielo. Salamander, en un estado de alegría y calma, observo como su amigo sonreía y se reía, feliz. Era extraño y misterioso ese sentimiento que provocaba en ella. Incomodo pero tiernamente cálido. Era un momento de tiempo infinito, no podía recordar cuando había comenzado a sentirse así de bien, donde de vez en cuando no podía evitar mirarlo solo a él, olvidando un poco su sonrisa y dejando que sus mejillas se encendieran un poco de rojo. Él no lo notaria, no podría, solo eran segundos alargados en la mente de la chica donde se cuestionaba que era aquella fuerte sensación que acongojaba su corazón. Había algo que le hacia sentir dolores en el corazón, dolores que le gustaba sentir. Lentamente, sin darse cuenta, comenzaron a defender al suelo, aterrizando en un casi eterno girar que los obligaba a verse. Pronto, una enorme explosión en el firmamento ilumino el momento. Él se sonreía, complacido, alegre por el maravilloso momento que habían tenido. – Ya te hice mi promesa, Mi-chan, y la cumpliré, no me separare con tristeza de ti, me has hecho la persona mas feliz en esta isla, jamás soñé con conocer a alguien tan especial e importante para mi en este lugar, pero así fue y has ocupado un lugar en mi vida que nadie mas tiene ni tendrá. – Sus palabras apuñalaron su corazón, no en el sentido doloroso, triste. Se habían metido en lo más profundo de su latente interior, dejando una estela de sensaciones que aceleraron su pulso y la hicieron sonrojar. Una sonrisa se coló entre sus labios, dejando que tímidos movimientos prendiera sus ojos de los de él. Por primera vez Salamander D. Black no sabia que decir. Sus cuerdas vocales se habían paralizado y su mente se había perdido en sentimentales palabras. Estaba muda.

Sin darse a mas lujos ni silencios, el la tomo de la mano, llevándola a correteadas como niños pequeños hasta donde el tercero aguardaba que el espectáculo culminara. Ahora podía ver como terminaba, como llegaba la hora de despedirse. Los fuegos artificiales se apagaban con el paso de los minutos, estaban terminando y con ello se llevaban las festividades. Los minutos se alargaban, y ahora un brindis se llevaba a cabo. Zelll tenia deseos de terminar la velada con aquello con lo que había empezado, e inútilmente los otros dos podían negarse. Ese sentimiento nostálgico nunca más invadió por entonces el final, pero aun en la dicha de una celebración de despedida, todo debía acabar. Estuvieron, quizás, un buen rato allí, antes de que el cambio de escenarios, donde en una entrada del festival, ya lejos de cualquier decoración o gentío que se alejaba para volver a sus hogares, ambos tres se encontrarían para decir Adiós finalmente. El último brindis había traído consigo la despedida definitiva. Salamander, que por su parte ya estaba dispuesta a partir, se enfrentaba a ambos jóvenes, con la misma y tranquila sonrisa de siempre.

- Ya es hora, he de irme. Se supone que debo buscar a Kane, y no hay mucho tiempo antes de que la isla vuelva a desaparecer. – Proclamo en su posición, mientras los miraba con una mueca dulce. – Fue divertido. – Quizás era lo poco que podía decir. Las despedidas a veces podían ser difíciles, más cuando ya era como el octavo adiós que decía desde que Zelll los había obligado a brindar. Parecía como si ya no quedaran discursos emotivos para emocionables despedidas. – Gracias a ambos por todo lo que paso hoy, nunca imagine que encontraría este lugar más divertido que interesante. – Rio al final ligeramente, ampliando su sonrisa. Pronto, esa sonrisa se fue borrando, hasta que quedara mirando hacia donde el festejo se alejaba en la música distante. Estaba sintiendo la nostalgia que el final traía. – Yo.... – Se quedo un momento, dudando. Frunció el ceño, apretó los ojos y sonrió aun en su tristeza, sintiendo que no podía sentirse tan miserable por una despedida. Los volvería a ver, eso lo aseguraba. Levanto su mano y la coloco frente a ambos, extendiendo su meñique para realizar una promesa. – Nos volveremos a ver, es una promesa. – Sonrió ampliamente, dejando ver su esperanza del encuentro en un futuro cercano. Ya no le importaba el tiempo, ya no sentía inseguridades. Hoy había sido el día más feliz en sus dos años de viajes. Y ni la crueldad del mundo la harían olvidar. Observo por última vez los colores del festival en las distanciadas calles de la ciudad de los muertos, acompañada de dos amigos importantes en su vida.

Quizás fue el silencio de una sonrisa al escapársele, o tal vez esa sensación de la despedida, pero en el contemplar de aquellos tres hacia las memorias creadas aquel día en una isla vieja como el tiempo mismo, juntos por ultima vez, hizo que su ida ni se sintiera. Apenas ellos se dieran cuenta, ella ya se había marchado como un fantasma.



Soy un spoiler:
Queda sus ultimos posteos y cierro yo =u=




D.
Salamander Black
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Re: ¡Fiesta en el bar!

Mensaje por Invitado el Vie Ene 27, 2012 8:49 pm

La noche concluia finalmente. Zelll habia dejado atras sus sentimientos de pena y tristeza, aquellos ultimos momentos junto a su amiga habian sido maravillosos. En su corazon solo restaba la paz de saberse en lo correcto. Ante sus ultimas palabras en privado ella respondio con una sonrisa de ojos brillantes, aquellos ojos en los que el se perdia con tanta facilidad, era curioso como las personas podian tomar algo de distintas maneras en tan poco tiempo, seguramente aquel silencio lo hubiese puesto incomodo o inseguro minutos atras. Pero ya no era asi, aquella sonrisa sincera era todo lo que necesitaba, por eso mismo la habia tomado de la mano para correr hacia donde Nanjiro esperaba.

Una vez alli todos brindaron juntos, disfrutando de las ultimas charlas y risas en conjunto, era el momento perfecto, el momento del final, donde tres amigos se unirian para siempre. Sus recuerdos y memorias seguramente volverian a aquel lugar, a aquel instante cuando la nostalgia los golpease. Los minutos se dilataban con esa sensacion de en nervios que solo anunciaba el inminente final, y la despedida...hasta el siguiente encuentro. Ninguno de ellos podia saber cuando aquello sucederia o si realmente lo haria. Todos habian hecho sus promesas. Incluso Salamander, recurriendo a sus palabras, habia expresado su deseo y su promesa, de volverse a ver, al igual que lo habian hecho ellos dos. La inocencia de la juventud era entrañable, al igual que lo era el cariño de la verdadera amistad. Pero todos ellos eran sinceros y seguramente harian lo que estuviese en sus medios para cumplir con aquellas promesas. En especial aquel tonto capitan, que llenaba su mente y su corazon con promesas como aquellas, tan dificiles de cumplir que escapaban a sus manos, pese a que para su forma de ver el mundo esto no era asi. Asi como juraba que ninguno de sus nakamas moriria bajo su capitania, y creia ferviertemente en aquello, juraba reencontrarse con su amiga.

Las ultimas palabras de Mihael hacia ellos fueron las de su promesa. El capitan sentia una pena crecer en su corazon, pero la alegria de haber conocido a alguien tan especial aun asi lo desbordaba. -Ma, ma! Asi sera - dijo sonriendole con esa tonta sonrisa suya que ocupaba todo su rostro y entrecerrando los ojos, no habia motivos ya para soltar mas palabras, las despedidas estaban hechas, las promesas estaban declaradas y los sentimientos...estaban guardados, ocultos y asegurados. Aquella amistad viviria por siemrpe en su corazon, el tiempo no le haria mella, la vida no la derrumbaría ni la opacaria, aun asi se convirtiese en solo un recuerdo que jamas volviera a florecer en el camino de su vida...Aunque en la mente del capitán aquella idea era inconcebible. Quizas en un futuro no muy lejano la vida le demostraria de una buena vez cuan dura era...y cuan ingenua era su mente al pensar que podia controlar tales cosas.

Siguió con sus ojos a su amiga mientras esta se perdía en la multitud...su corazón se lleno de tristeza en aquel momento, pero con un esfuerzo, y gracias a las emociones que ella había dejado en el, pudo limpiar aquellas sensaciones. Se volteo a ver su viejo amigo. - Por un momento quise matarte...mas te vale que no hagas comentario sobre esas cosas...- Se volteo y empezó a caminar con las manos detrás de nuca. Observando las estrellas de aquel lugar. El recuerdo de Mihael, jamas lo abandonaría, y el lugar que ella había ocupado en su corazón, nunca seria remplazado. Aun así no la volviese a ver. Camino con calma junto a su nakama, abrazandose de su cuello, feliz de tener a su lado un amigo tan cercano que lo comprendia tan bien. Rieron mientras hablaban y caminaban, era la unica forma de escapar a la pena que queria meterse en sus corazones, pero que no tenia lugar. Aquel era un dia feliz, una gran amistad habia nacido en la tierra de los muertos.

Se reunieron con sus Nakamas y partieron nuevamente, mientras la isla se desvanecía en la bruma, vaya a saber uno cuando o donde volvería a parecer si es que lo hacia... Una mision aun les quedaba por atender, la cual habia sido interrumpida con la misteriosa aparicion de la isla. Era hora de continuar el viaje. De seguir con sus vidas. pero. La magia de la isla los habia abstraído del tiempo, la noche de la luna roja habia quedado atras. Y ahora el cielo azul y su manto brillante reinaba sobre sus cabezas. Al parecer en este mar lleno de normalidad en el East Blue, la noche acaba de caer. La mayoría estaba cansado y exhausto por la travesía en el dominio de los muertos. Pero el Drogan no podía prestarse al descanso. Aquella noche voló en soledad, observando en paz las estrellas, disfrutando del recuerdo de aquella que le había robado el corazon, permitiéndose ser consciente por ultima vez, de cuanto se había enamorado de ella. Cuando el sol despunto en el este, retorno a su barco, y con calma se recostó a dormir sobre la cubierta. Su corazón estaba sellado. Ya no volvería a pensar en aquellos sentimientos. Aquella había sido una promesa.

Off:
Nanji si te salteo es porque no cambia nada y ya quería cerrar este tema. Perdon.

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Re: ¡Fiesta en el bar!

Mensaje por Invitado el Sáb Ene 28, 2012 4:42 pm

El espectáculo de fuegos artificiales era inigualable, la cantidad de figuras, combinaciones y diseños que tenían no podía ser comparado con nada igual, realmente una maravilla de la pirotecnia. Algo que siempre me había gustado era observar las estrellas, pero ahora al ver toda la magnificencia de la pólvora, utilizada para fines no bélicos, me hacían sentir como que los astros que iluminaban el cielo infinito brillasen con mas potencia, casi parecía que cambiaban de color junto a cada explosión, era como si el cielo, en esta área, también estuviera rodeado por toda la magia de este lugar. A un costado de todo este expectaculo, otro escena se llevaba a cabo, y los actores de esta eran mi amigo de toda la vida, y mi amiga desde este momento y para toda la vida, "ojala que terminen bien estos dos, aunque de seguro que Zelll, no le dice lo que realmente siente" pensé para mis adentros, pero no quería espiar a mis compañeros, prefería beber mi Whisky y disfrutar del espectáculo.

Antes de que este terminara los dos muchachos se acercaron a la mesa, y ni bien se sentaron Zelll dijo.
-Somos tres amigos los que ha unido esta tierra de muertos, y juntos nos despediremos de este lugar con un gran brindis!- sin perder mas tiempo se dirigio al interior del bar, y casi con la misma prisa que entro, salio nuevamente con la bebida para hacer el respectivo brindis final. Era curiosos que este sea el final cuando habíamos dicho lo mismo varias veces, pero ahora si seria en serio, los fuegos y la magia de Death Island pronto terminaría y a cada uno de nosotros nuevas aventuras nos estaban esperando. La primera en hablar luego del brindis era Salamander D. Black, aquella muchacha tímida que se fue liberando de esas ataduras con el transcurso de la noche, mostrando una personalidad que maravillaría a cualquiera en el universo.
-Ya es hora, he de irme. Se supone que debo buscar a Kane, y no hay mucho tiempo antes de que la isla vuelva a desaparecer. Fue divertido.- Era la despedida definitiva, era el momento de decir adiós, pero suponía que nadie se sentía triste con esto, es mas hasta lo estaban esperando, por que si terminábamos felices y sin nada mas que decir, significaba que todo había sucedido, que nada quedaba por hacer, que la noche había sido fantástica.

Tras una promesa de que nos volveríamos a ver Saly, como si fuera un fantasma, simplemente se esfumo, no literalmente, pero así parecía. Ahí nos quedamos los dos viejos amigos, capitán y sub-capitán, contemplando lo que quedaba de tan extraordinaria noche. El Dragon finalmente hizo el comentario con respecto a mis insinuaciones sobre sus sentimientos hacia Mihael D. Spear.
-Por un momento quise matarte...mas te vale que no hagas comentario sobre esas cosas...- En el fondo sabia que la ira había abordado a mi capitán mientras yo disparaba mis palabras en aquellos momentos, pero ahora quedarían como una anécdota graciosa. Normalmente sucedía así con ese tipo de situaciones, cuando transcurrían varios días uno los rememoraba y una sonrisa se dibujaba en el rostro, si no carcajadas.
-Eso te pasa por hacerme sentir incomodo.- Le dije a mi amigo Zelll, obviamente que el ya sabia que mis intenciones eran solo molestarlo, pero quería dejar en claro que lo volvería a hacer y sin dudarlo ni un instante.

Luego de estas palabras nos levantamos y nos dirigimos al puerto para abordar nuestro barco y marcharnos de este lugar. Zelll caminaba como siempre acostumbraba, con sus dos manos apoyadas en su nuca, mientras yo lo hacia con ambas manos en los bolsillos, pero no sin antes golpearle en las costillas y decirle.
-Nunca me haces caso, te dije que terminaras lo que habías empezado, pero supongo que ahora no importa. Por cierto, como se te ocurre decirle "querés sentir mi fuego", pirómano subnormal.- le dije entre risas, así nos fuimos los dos charlando y riendo de los momentos vividos, de nuestras aventuras en la isla, tratando de que la negación a abandonar a nuestra amiga, de voltearnos y correr a su encuentro no llegara a dominar nuestros impulsos. Era el momento de embarcarnos, y el viento era ideal para hacerlo lo mas rápido posible, así todo comenzase a formar parte de un recuerdo, de un alegre momento de nuestras vidas, y de comenzar a cumplir la promesa de que en el futuro nos encontraríamos.

OFF:
Zelll: Siempre tenes una escusa para saltearme.
Salamander: Un placer haber roleado contigo, espero que lo podamos hacer nuevamente, y pronto XD

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Re: ¡Fiesta en el bar!

Mensaje por Salamander D. Black el Sáb Ene 28, 2012 6:06 pm

Entre las calles oscurecidas, donde el silencio se hacia gobernante dictador, los pasos de la chica con eco se hacían oír entre las esquinas. El estado de éxtasis se había esfumado, las voces de ambos piratas resonaban en su memoria mientras observaba un caramelo en la palma de su mano. Entre sombras y risas aisladas entre las calles de piedra y madera, observaba entre las callejuelas como se perdía entre la oscuridad. Una sonrisa en paz seguía dibujada en su rostro, dejándose llevar por la brisa que nocturna que regalaba la llegada de la inevitable mañana. Ya era hora de que todos se fueran a casa. La fiesta había terminado. Entre tanto y tanto, Salamander se quedo pensando algunas cosas, sencilleces tontas, pero muy en lo profundo sentía algo diferente. Algo había nacido esa noche. Canturreaba por lo bajo mientras que sus pisadas marcaban el ritmo, perdiéndose en la inmensidad, completamente sola.

decchiagerareta mahou ni binkan tettou to
majo wa kouka shita kuranda you data


Había pasado una noche maravillosa, junto a dos personas maravillosas. No podía evitar sentir pena por haberse tenido que despedir pero los recuerdos la confortarían una vez que se fuera de la isla. Desconocía el porqué, se preguntaba que razón había, que el separarse tanto le molestaba. Esa noche de colores y risas macabras, había dejado algo más.

nee RA RU RA RU RA watashi to odorou ka
mada nemuru otsukisama



Quiero ya volver a verlos” pensaba en su fuero interno, entrelazando sus manos en la espalda, caminando por la acera hacia donde Taxidermy la esperaba para despedirse. “Quiero volver verlo” volvió a susurrar en su interior. Que raro, ¿Verlo? Solo una persona. Se detuvo por completo, quedando a merced de la luna sonriente, pensativa. ¿Verlo? Pensó de nuevo. Su corazón se aceleró un segundo, un momento de reflexión le hizo darse cuenta. ¿A el? Se cuestiono, se dejo llevar por esa extraña sensación. Llevo su dedo para señalar hacia su mentón, pensativa. Miro hacia el cielo tenuemente, volvió a reflexionar. A el... Pensó nuevamente. Hasta que lo entendió, quizás un poco tarde. Era medio lenta para cosas así. –Creo que... – Se quedo, en silencio, su sombra como ella, estaban completamente inmóviles.

kono yoru wo itsu no mani yume wo kowashita no darou?


Los murmullos de algunos que regresaban a sus casas se colaban por las esquinas. Y ella, entre sus pensamientos, murmuro. – ¿Sera? – Pregunto, aunque nadie le iba a dar una respuesta. Lo volvió a pensar, no dejaba de hacerlo. ¿Qué clase de sentimiento le hacia pensar tanto? – Si... Puede que.... ¿Sea amor? –Volvió a cuestionar, estaba cuestionando mucho. ¿Qué clase de sentimiento le hacia cuestionarse tanto? Se dejo llevar, y sonrió. – Es amor. – Concluyo, tranquilamente aceptando lo que paso. Que sentimiento tan misterioso había nacido esa noche, ¿De quien? ¿Por qué? ¿Cuándo fue? Se rio, era extrañamente divertido. Lo acepto con calma. – Me gusta... Creo que me gusta, Zelll. – Volvió a reír, y sin más, continuo su camino. ¿Qué clase de persona aceptaría el amor con tanta calma? Ella.

Cuenta una vieja historia de viajeros del mar sobre una extraña isla que aparece en octubre cuando la noche se acerca. Esta isla, de cielo rojo y luna viva, que de noche vive, la fiesta y la alegría invaden su atmosfera de alegre música y un ambiente felizmente macabro. Aquel lugar, nombrado Death Island por los viajeros extraviados, es un sitio extraño, donde los monstruos y fantasmas son más que un cuento para asustar.

Allí, dirigidos por el alma del lugar Mr. Pumpkin Jack, la celebración de los muertos se hace oír por todo el mar, llegando misteriosamente a lugares recónditos, conectando las islas con su misterioso poder.

Aquí los viajeros que se atreven a la alegría buscar, encontraran muchas curiosidades y bien recibidos serán, la celebración es para todos pues los muertos con los vivos quieren festejar.

Es la historia de como Jack permite que por solo una noche los humanos puedan esta isla visitar, para celebrar el día de los monstruos, espectros y muertos que siempre de fiesta están.

La fiesta ha terminado ya, es hora de que los niños regresen a sus camas y a la oscuridad vuelvan a temer.

La fiesta ha terminado ya, es tiempo de que los juegos y las risas se guarden para el año siguiente.

La fiesta ha terminado ya, es hora de irnos.

Buenas noches, Death Island.




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