¡Fiesta en el bar!
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¡Fiesta en el bar!

El joven pirata se introdujo en el extraño bar arrastrando de la mano a la joven Salamander. El chico estaba tan entusiasmado que por momento olvidaba las cordialidades. Ya era la segunda vez en la noche que hacia aquello con la chica de ojos verdes. Una mesa redonda con tres sillas que aparentaban estar formadas de huesos estaba disponible en la entrada del local, donde la música de la fiesta, alegre y simpática resonaba mucho más fuerte que la del interior del extraño tugurio sin pared delantera. La decoración era bastante peculiar y llamativa, pero siendo que estaban en Death Island no había ya de que asombrarse.
Cuando Zelll se detuvo ante la mesa se giró para observar a su amiga y a su camarada Nanjiro que les seguía el paso caminando con calma. El joven seguía aun con su eterna e inmutable sonrisa llena de dientes y dicha. Tomo una de las sillas y en un acto caballeresco que no tenía explicación ni razón de ser en él se inclinó exageradamente moviendo la silla para que su amiga tomara asiento. Probablemente se debía a una burla hacia la extrema caballerosidad de su Sub-capitán. O quizás en verdad quería ser atento con su amiga y sin la guía (llena de insultos hacia su persona) de su parte racional no podía hacerlo correctamente. Por lo cual simplemente seguía siendo un joven impulsivo que hacia lo que sentía. Acompaño aquel movimiento con un “Por favor” dedicado hacia Salamander. Tras aquello se sentó junto a ella para comenzar a celebrar, quizás más adelante podrían salir a bailar en medio de la diversión, pero ahora el joven sentía la necesidad de brindad infinidad de veces y conocer más a fondo a aquella joven que el destino había fabricado para que dijera “ma” exactamente como el hacía. (Sí. Esas eran las creencias estúpidas del joven… nada de que sorprenderse en verdad.)
- Ma… Saaaaaaly-chan – el joven menciono el apodo que había puesto a su amiga estirando la “a” exageradamente. – Esta vez vos decidís que tomamos. Yo amo la cerveza, pero vamos a brindar con lo que vos quieras y luego cada uno sigue con lo que más se le antoje.- Por si su amiga dudaba en que escojer el joven agrego. - Se que no acostumbras tomar, pero elegí lo que mas curiosidad te de y YA!.- El joven hablaba animadamente. Al parecer la energía y la alegría que contenía su cuerpo aquella noche no tendrían límites. Y en verdad a aquel muchacho los motivos le sobraban. Tenía oportunidad de beber hasta que la noche terminara en medio de una noche de fiesta, rodeado de muertos y cosas fantásticas, compartiendo aquel momento con sus más grandes amigos y descubriendo en medio de aquella alegría y fiesta la existencia de otro ser similar a él.
Cuando los tres estuvieron acomodados la misma moza con apariencia de vampiresa se acercó a la mesa a tomar su pedido. La primera ronda, como ya había expresado el pirata a su amiga, seria decidida por Salamander. Más aún que Zelll el joven Nanjiro estaba acostumbrado a beber solo Whiskey pero bajo los caprichos de su Capitán en aquel momento, haciendo gala de sus modales tan notables, debería de hacer una excepción para brindar con lo que la joven Salamandra decidiera.
La noche era joven y la fiesta cada vez se volvía más movida y escandalosa en las afueras. Jack estaba haciendo un gran espectáculo sobre el escenario. Si estiraban la cabeza hacia el lado de la plaza los jóvenes podían llegar a ver algo de lo que sucedía por allí. Era tiempo de celebración y alegría, tiempo de hacer crecer nuevas amistades y disfrutar de viejos compañeros.
- Off:
- Como dice en la aclaración del tema, no mas de 3 personas en este hilo!

Invitado- Invitado
Re: ¡Fiesta en el bar!
Zelll, aquel joven de cabello rosado, parecía enérgicamente más emocionado que la joven viajera. Pues bueno, era bastante normal, siendo que Salamander, por cuestiones naturales de su personalidad, no tenía tanta efusividad como su nuevo amigo. O al menos la demostraba de una forma pacífica con limitados movimientos, lentos y serenos. Sentía un poco extraño el sentir la cálida mano del pirata sobre la suya propia, realmente los contactos entre persona y persona no eran una costumbre en ella. Desde muy pequeña la gente prefería evitar tener contacto con su cuerpo a causa de su extraña marca de nacimiento siendo su hermano menor el único con el que mantenía un contacto físico cariñoso de tomarse las manos y abrazarse fraternalmente. A veces un ligero sonrojo aparecía en las mejillas de la Salamandra, se sentía extrañamente bien y no podía disimular la alegría que el joven hacia brotar en ella. Era una cursilería pero una muy real, todo a causa de una infancia de distanciamientos y altibajos que claramente, como siempre al buen protagonista de la historia, le dejan una secuela que en el futuro de desenvuelve en un trauma muy cliché. Pero eso era otro cuento, la cuestión estaba en que fue arrastrada nuevamente para ingresar finalmente al local, como se había planeado desde un principio, con el fin de celebrar junto a Zelll y ahora el sumado Nanjiro, el joven de los buenos modales que se le presento cortésmente. En aquel momento en que este último se había presentado Zelll no había dado partido a que ella misma respondiera con una cordial y correcta presentación, siendo que había permanecido en silencio un buen rato, incluso cuando el joven gyojin, amigo de Zelll, se había presentado. Se sentía un poco maleducada pero no podía ir en contra de la efusividad del Dragón y tampoco tenía motivos para hacerlo. A veces, entre tanta conversación, Salamander había soltado una de esas encantadoras y tiernas risitas que susurraba semicubriendose la boca, soltando ese “Ma haha” muy suavecito completamente sobrecogida por las situaciones que vivía.
Desviados del tema de lo que había ocurrido con el silencio prolongado de la joven ojos verdes, el bar por su parte, con esa extraña pinta que se mimetizaba con el resto de la ciudad, los recibía como a todo cliente y en su célebre ambiente, donde borrachines disfrutaban de un buen trago, Zelll conseguía una mesa para que tanto ella como ese joven de nombre Nanjiro tuvieran un lugar donde pudieran disfrutar con él. En el más inocente acto de caballerosidad, con el fin de darle un toque exageradamente agradable al momento, el dragón ofreció el asiento cortésmente como todo un Dandy, pidiendo con un cortes “Por favor” que provoco que una agraciada risa se volviera a escapar de los labios de Salamander, con ojos cerrados y frunciendo ligeramente los hombros en lo que, como una respuesta de seguir el juego, le hizo una ligera reverencia con la cabeza y acepto como toda una dama de alta sociedad el ofrecimiento de un asiento en el que fuera descansar su cuerpo. Al sentarse, no pudo evitar volver a sonreír y carcajear por lo bajo de sus susurros. Este se sentó a su lado, sin bajarle a la aceleración de su emoción, en su hilarante forma de expresarse. El aroma a alcohol en el aire empezaron a marearla un poco pero sabía cómo disimular el efecto que producía su simple olor embriagante hasta que bueno, se distrajo cuando el emocionado Zelll, anuncio, tras llamarla por su extraño apodo nuevo, que la primera ronda vendría a cuenta de decisión de ella. – Esta vez vos decidís que tomamos. Yo amo la cerveza, pero vamos a brindar con lo que vos quieras y luego cada uno sigue con lo que más se le antoje.- Más fue lo siguiente que levanto aquel sentimiento de emocionalidad en ella. - Sé que no acostumbras tomar, pero elegí lo que más curiosidad te dé y ¡YA! - Una ligera sorpresa se reflejó en sus ojos verdes, procesando la información arrastrada y acelerada de las palabras del peli rosado. ¿Ella escoger? Pues no tenía un amplio conocimiento sobre las bebidas alcohólicas, de hecho las únicas con las que había llegado a convivir fueron la cerveza, por procesos de su viaje, y aquella bebida que inundaba el entorno en el que había crecido: El sake. Por este último jamás había tenido algún contacto, era una niña entonces y esa curiosidad clásica en los infantes la habían perseguido hasta su plena adolescencia, donde en su edad de “Joven adulta” aún se cuestionaba el cómo sabría y que efectos causarían en ella. Recordaba entonces las alegres actitudes de Touka-san, aquel viejo hombre amigo de Salamander en su pueblo natal, quien siempre celebrante en su borrachera llamaba a ese trago “El elixir de la vida”. No imaginaba las razones para que fuera justificado aquel nombre, más volvió a sentir ese tintineo mental que despertaban su curiosidad llegando, finalmente, a decidir que beber. Pues bueno, si Zelll había dicho que escogiera lo que más curiosidad le diera el Sake, alias “elixir de vida”, se llevaba el primer premio.
- Pues.... Desde pequeña he sentido curiosidad por el sake. Fueron muchos años de ver a Touka-san beber muy felizmente ello. – Admitió sincerándose mientras se llevaba los dedos al mentón, tomándoselo y cruzando el brazo por su cadera, mostrándose pensativa mientras rememoraba esas épocas. – Creo que eso quiera probar... Solo he bebido cerveza en mi vida... Y me sabe amarga. – Confeso, mostrando un poco de rechazo a la cerveza, dejando en claro que los sabores amargos no eran de su gusto. Pronto, una joven dama de vampírica apariencia se acercó a ellos. Era una de las camareras del bar que se anunciaba para poder tomar el pedido de los clientes que llegaban, dejando una ligera sonrisa y un cortés “¿Qué desean ordenar?”. Salamander, que había respondido en decisión a optar por escoger el sake como bebida en la primera ronda, se silenció pues se sintió un poco extraña que ella pidiera. Por lo general, cuando a uno lo invitan, no es el invitado quien ordenaba, ¿verdad?
Las luces de colores que se asomaban desde la entrada del bar de momentos lograban reflejar sobre ambos tres, especialmente en la chica que era la más próxima a observar ampliamente el exterior por su posición en la mesa, dejando que las luces a veces tiñeran sus ojos verdes con extraños destellos tecnicolor. Parecía ser que la fiesta fuera, con la música de Jack, iba estupendamente.
Desviados del tema de lo que había ocurrido con el silencio prolongado de la joven ojos verdes, el bar por su parte, con esa extraña pinta que se mimetizaba con el resto de la ciudad, los recibía como a todo cliente y en su célebre ambiente, donde borrachines disfrutaban de un buen trago, Zelll conseguía una mesa para que tanto ella como ese joven de nombre Nanjiro tuvieran un lugar donde pudieran disfrutar con él. En el más inocente acto de caballerosidad, con el fin de darle un toque exageradamente agradable al momento, el dragón ofreció el asiento cortésmente como todo un Dandy, pidiendo con un cortes “Por favor” que provoco que una agraciada risa se volviera a escapar de los labios de Salamander, con ojos cerrados y frunciendo ligeramente los hombros en lo que, como una respuesta de seguir el juego, le hizo una ligera reverencia con la cabeza y acepto como toda una dama de alta sociedad el ofrecimiento de un asiento en el que fuera descansar su cuerpo. Al sentarse, no pudo evitar volver a sonreír y carcajear por lo bajo de sus susurros. Este se sentó a su lado, sin bajarle a la aceleración de su emoción, en su hilarante forma de expresarse. El aroma a alcohol en el aire empezaron a marearla un poco pero sabía cómo disimular el efecto que producía su simple olor embriagante hasta que bueno, se distrajo cuando el emocionado Zelll, anuncio, tras llamarla por su extraño apodo nuevo, que la primera ronda vendría a cuenta de decisión de ella. – Esta vez vos decidís que tomamos. Yo amo la cerveza, pero vamos a brindar con lo que vos quieras y luego cada uno sigue con lo que más se le antoje.- Más fue lo siguiente que levanto aquel sentimiento de emocionalidad en ella. - Sé que no acostumbras tomar, pero elegí lo que más curiosidad te dé y ¡YA! - Una ligera sorpresa se reflejó en sus ojos verdes, procesando la información arrastrada y acelerada de las palabras del peli rosado. ¿Ella escoger? Pues no tenía un amplio conocimiento sobre las bebidas alcohólicas, de hecho las únicas con las que había llegado a convivir fueron la cerveza, por procesos de su viaje, y aquella bebida que inundaba el entorno en el que había crecido: El sake. Por este último jamás había tenido algún contacto, era una niña entonces y esa curiosidad clásica en los infantes la habían perseguido hasta su plena adolescencia, donde en su edad de “Joven adulta” aún se cuestionaba el cómo sabría y que efectos causarían en ella. Recordaba entonces las alegres actitudes de Touka-san, aquel viejo hombre amigo de Salamander en su pueblo natal, quien siempre celebrante en su borrachera llamaba a ese trago “El elixir de la vida”. No imaginaba las razones para que fuera justificado aquel nombre, más volvió a sentir ese tintineo mental que despertaban su curiosidad llegando, finalmente, a decidir que beber. Pues bueno, si Zelll había dicho que escogiera lo que más curiosidad le diera el Sake, alias “elixir de vida”, se llevaba el primer premio.
- Pues.... Desde pequeña he sentido curiosidad por el sake. Fueron muchos años de ver a Touka-san beber muy felizmente ello. – Admitió sincerándose mientras se llevaba los dedos al mentón, tomándoselo y cruzando el brazo por su cadera, mostrándose pensativa mientras rememoraba esas épocas. – Creo que eso quiera probar... Solo he bebido cerveza en mi vida... Y me sabe amarga. – Confeso, mostrando un poco de rechazo a la cerveza, dejando en claro que los sabores amargos no eran de su gusto. Pronto, una joven dama de vampírica apariencia se acercó a ellos. Era una de las camareras del bar que se anunciaba para poder tomar el pedido de los clientes que llegaban, dejando una ligera sonrisa y un cortés “¿Qué desean ordenar?”. Salamander, que había respondido en decisión a optar por escoger el sake como bebida en la primera ronda, se silenció pues se sintió un poco extraña que ella pidiera. Por lo general, cuando a uno lo invitan, no es el invitado quien ordenaba, ¿verdad?
Las luces de colores que se asomaban desde la entrada del bar de momentos lograban reflejar sobre ambos tres, especialmente en la chica que era la más próxima a observar ampliamente el exterior por su posición en la mesa, dejando que las luces a veces tiñeran sus ojos verdes con extraños destellos tecnicolor. Parecía ser que la fiesta fuera, con la música de Jack, iba estupendamente.

D.
Salamander Black
Someone can be kind and soft, but there's no mean that is weak

Salamander D. Black- Mensajes: 201
Edad: 18
Localización: Arabasta
Hoja de Personaje
PROFESIÓN:
AKUMA: Rin-Rin no Mi
NIVEL:


(150/200)

Re: ¡Fiesta en el bar!
Probablemente la joven era una persona de mucha timidez, simplemente se limitó a unas risillas al mejor estilo adolescente cuando me presente como me habían enseñado ante una dama, no era que me molestase que no pudiera responder ante el desfile de personalidades que había conocido en el transcurso de la noche, pero quería conocer un poco mas de la señorita que logró alborotar tanta emoción en mi capitán. Tomando eufóricamente de la mana zelll la introdujo, casi a rastras, en el bar dirigiéndose a la primer mesa que viese desocupada, en un acto que llamo muchísimo mi atención le ofreció con exagerados modales, probablemente imitando a modo de burla mis comportamientos, en estos momentos su otra personalidad estaría llenándole la cabeza de injurias. Sally, como había escuchado que le llamaban, emuló las cordialidades de nuestro compañero y entono una serie de risas hasta que estuvo ubicada en su lugar. Mi amigo se sentó junto a ella y con mucho regodeo le dijo -Esta vez vos decidís que tomamos. Yo amo la cerveza, pero vamos a brindar con lo que vos quieras y luego cada uno sigue con lo que más se le antoje. Sé que no acostumbras tomar, pero elegí lo que más curiosidad te dé y ¡YA!-, como era lógico que sucediese los exagerados modales de mi nakama se habían diluido al momento de sentarse junto a sally, era evidente que nunca había tratado a muchachas y mucho menos si estas eran muy calladas, no significaba que yo fuera todo un galán en estas situaciones, pero ciertamente había tenido de maestros a mis padres que siempre eran convocados a fiestas de gala y altos lujos, así que en mas de una situación tenia que comportarme como todo un principito, lo adecuado era preguntar a la señorita que le gustaría deleitar siendo uno quien pidiese a la camarera. Por mi parte me coloque al otro costado formando un triangulo de simétricas distancias el uno del otro, si a alguien se le ocurriera trazar una linea con el fin de unirnos probablemente formarían un triangulo equilátero con nuestras posiciones.
Sally se mostró dubitativa un instante y luego con mucha decisión mencionó -Pues.... Desde pequeña he sentido curiosidad por el sake. Fueron muchos años de ver a Touka-san beber muy felizmente ello.-, había comentado un nombre que seguramente compartía un pasado con la joven que le producía cierta nostalgia, y al parecer era un amante de aquella bebida, no me parecía correcto preguntar por aquella persona así que lo dejaría como una comentario mas, -Creo que eso quiero probar... Solo he bebido cerveza en mi vida... Y me sabe amarga.-, teníamos algo en común con la muchacha y sus deseos de probar aquellas bebida fueron de mi agrado, para darle mas ánimos a su afán le dije -Sabia decisión, y comprobaras que no sabe amarga, tiene un gusto fuerte pero arrimándose a dulce- en esos momentos la camarera disfrazada de vampiro, o eso aparentaba, preguntó -¿Qué desean ordenar?-, la muchacha no se sentía cómoda ordenando nuestro pedido y era comprobable por su demora en expresar nuestro encargo, para que nuestra nueva amiga no se pusiera incomoda tomé cartas en el asunto -Nos podrías traer Sake para compartir entre los tres, en lo posible el mejor que tengan y unos Sushis para acompañar que sean de mariscos-, sabía perfectamente que a mi nakama le gustaba el Sushi, pero no si le resultaría de su agrado a nuestra acompañante, esperaba que Zelll aprovechara esta oportunidad para sorprender a la joven, este mostraba mucho interés por Sally, no lograba descubrir aquellos actos tan cargados de emoción pero tampoco quería interferir con sus sentimientos, el hecho de que estuviera sentado con ellos, era por que mi nakama así me lo había expresado.
La noche se presentaba esplendida y el lugar en el que nos encontrábamos resultaba aterrador y acogedor en proporciones equivalentes, la música del había retomado su ritmo luego de una pausa para que el grupo descansara, pero el insistente beneplácito de la muchedumbre los posicionó de nuevo en el escenario, seguramente estaba acostumbrados a tanta vehemencia y sabían de antemano que no podrían descansar entre tema y tema, así que para recuperar un poco mas de energía recomenzaron con un tema mas tranquilo. Las habilidades de aquellos músicos era inigualable, parecía que cada entonada provocaba reacciones en todos los presentes, como si sus ritmos actuasen sobre el sistema nervioso de cada individuo.
OFF:
Sally se mostró dubitativa un instante y luego con mucha decisión mencionó -Pues.... Desde pequeña he sentido curiosidad por el sake. Fueron muchos años de ver a Touka-san beber muy felizmente ello.-, había comentado un nombre que seguramente compartía un pasado con la joven que le producía cierta nostalgia, y al parecer era un amante de aquella bebida, no me parecía correcto preguntar por aquella persona así que lo dejaría como una comentario mas, -Creo que eso quiero probar... Solo he bebido cerveza en mi vida... Y me sabe amarga.-, teníamos algo en común con la muchacha y sus deseos de probar aquellas bebida fueron de mi agrado, para darle mas ánimos a su afán le dije -Sabia decisión, y comprobaras que no sabe amarga, tiene un gusto fuerte pero arrimándose a dulce- en esos momentos la camarera disfrazada de vampiro, o eso aparentaba, preguntó -¿Qué desean ordenar?-, la muchacha no se sentía cómoda ordenando nuestro pedido y era comprobable por su demora en expresar nuestro encargo, para que nuestra nueva amiga no se pusiera incomoda tomé cartas en el asunto -Nos podrías traer Sake para compartir entre los tres, en lo posible el mejor que tengan y unos Sushis para acompañar que sean de mariscos-, sabía perfectamente que a mi nakama le gustaba el Sushi, pero no si le resultaría de su agrado a nuestra acompañante, esperaba que Zelll aprovechara esta oportunidad para sorprender a la joven, este mostraba mucho interés por Sally, no lograba descubrir aquellos actos tan cargados de emoción pero tampoco quería interferir con sus sentimientos, el hecho de que estuviera sentado con ellos, era por que mi nakama así me lo había expresado.
La noche se presentaba esplendida y el lugar en el que nos encontrábamos resultaba aterrador y acogedor en proporciones equivalentes, la música del había retomado su ritmo luego de una pausa para que el grupo descansara, pero el insistente beneplácito de la muchedumbre los posicionó de nuevo en el escenario, seguramente estaba acostumbrados a tanta vehemencia y sabían de antemano que no podrían descansar entre tema y tema, así que para recuperar un poco mas de energía recomenzaron con un tema mas tranquilo. Las habilidades de aquellos músicos era inigualable, parecía que cada entonada provocaba reacciones en todos los presentes, como si sus ritmos actuasen sobre el sistema nervioso de cada individuo.
OFF:
- Spoiler:
- Me pareció bueno poner el tema que sonaba, espero les guste.

Invitado- Invitado
Re: ¡Fiesta en el bar!
Salamander opto por elegir una tradicional bebida entre los hombres del mar. El sake. El capitán de los Kaizoku’s no Dragon asintió alegre al escuchar la opción que había tomado la muchacha. Fue Nanjiro quien hizo la orden cuando la mesera se acomodó. El peli rosa estaba demasiado distraído con su alegría como para ocuparse de algo más que disfrutar, por ese motivo tampoco presto mucha atención a lo que su nakama decía cuando hablaba con la vampiresa que tomaba las órdenes.
Ambientados en aquel lugar y con una pegajosa música que provenía desde el escenario, el joven se dispuso a interpelar a su nueva amiga, quería, no, más bien necesitaba saber más sobre ella. – Ma…ma…entonces Saly… ¿Salamander es tu verdadero nombre? Es algo extraño jajajaja. – El joven estaba demasiado verborragico y soltó un aluvión de preguntas una tras otra sin detenerse, riendo a carcajadas entre cada una de ellas. -¿Cómo es que llegaste a la isla? ¿Eres pirata también? ¿Por qué anda sola en este lugar? ¿Quién era ese que bebía Sake? ¿Has visto el Grand Line ya? ¿Cuál es tu mar de origen? ¿Y tú comida favorita? ¿y…? - finalmente el joven se quedó sin preguntas y rio con una carajada estruendosa. Despego sus ojos de su amiga a la cual había observado fijamente en la profundidad de sus pupilas esmeralda mientras la interrogaba y miro a su nakama. – Oie Nanji, sabias que ella también dice “ma” cuando habla, ¿A qué es increíble? – Una última risa corono aquellas palabras y el joven regreso la vista hacia Salamander para escuchar respuestas a todo lo que había mencionado, claro está que, en realidad era muy difícil que fuese así ya que eran tantas las cosas que había preguntado que cualquiera se perdería. Aun así el pirata no se había percatado de su forma exagerada de hablar o preguntar, cosa que más que seguro su sub-capitán consideraría grosera y descuidada.
Mientras conversaban la camarera trajo lo que habían ordenado, una bandeja repleta con extraños bocadillos de sushi al estilo Death Island (es decir que todos parecían cosas muertas horripilantes y desmembradas) y una gran jarra de sake caliente junto con tres vasos para beberlo. Entusiasmado Zelll tomo la jarra y sirvió raudamente los tres vasos. – Bien Saly vos elegiste que tomamos y también porque el próximo brindis- Alentó el joven a su amiga ofreciéndole su vaso lleno de Sake tibio con un rostro enmarcado por su gran sonrisa.
El bar cada vez estaba más repleto. Al parecer todos los que estaban en la isla comenzaban a concentrarse en aquel punto. El bullicio comenzaba a hacerle competencia a la música del escenario. Era una noche muy alegre y festiva y el movimiento de las personas acompañaba toda la algarabía del lugar. En la cabeza del joven pirata se empezaba formar la idea de que la estadía en el bar solo debía ser la primera parte de aquella celebración.
Tras los brindis y la conversación enmarcadas por la música, el bullicio y las risas del capitán el muchacho de cabellos rosa se dignó a probar uno de los bocados que había en aquella fuente tan extraña que habían traído. Era un pequeño círculo que estaba adornado en forma que pareciera contener un ojo. El joven lo engullo por completo de un bocado y en cuanto lo hizo su rostro se contrajo en una muesca de asco, pero aun así, probablemente por respeto a su acompañante femenino, lo trago y luego con un estruendoso “ahhhhh” miro a Nanjiro hablando sin sonreír. – Ma… ¿Pero qué cosa ordenaste? ¿Es sushi? Jo…odio las cosas crudas Nanji…ya deberías saberlo.- El joven aunque no sonreía (FINALMENTE) no había perdido el tono jovial en sus palabras. Probablemente el sub-capitán había olvidado que a su amigo solo le gustaban las carnes cocidas y que odiaba todos los platos de carne fría casi en su totalidad. – Ma ma… igual no importa, la carne que comí antes al conocer a Saly me dejo bastante satisfecho.- El joven era un ser sincero por naturaleza pues su impulsividad no le permitía espacios para andar elaborando mentiras, su amigo ya estaba acostumbrado a ello y sabia que no había nada de mala intención en aquellas palabras. Aunque bueno, no todos conocían a Zelll de igual forma en esa mesa. Y eso era algo en lo cual el joven no podía reparar debido a sus digamos, "limitadas" capacidades. No había que olvidar que de momento su lado racional seguía por completo anulado.
Ambientados en aquel lugar y con una pegajosa música que provenía desde el escenario, el joven se dispuso a interpelar a su nueva amiga, quería, no, más bien necesitaba saber más sobre ella. – Ma…ma…entonces Saly… ¿Salamander es tu verdadero nombre? Es algo extraño jajajaja. – El joven estaba demasiado verborragico y soltó un aluvión de preguntas una tras otra sin detenerse, riendo a carcajadas entre cada una de ellas. -¿Cómo es que llegaste a la isla? ¿Eres pirata también? ¿Por qué anda sola en este lugar? ¿Quién era ese que bebía Sake? ¿Has visto el Grand Line ya? ¿Cuál es tu mar de origen? ¿Y tú comida favorita? ¿y…? - finalmente el joven se quedó sin preguntas y rio con una carajada estruendosa. Despego sus ojos de su amiga a la cual había observado fijamente en la profundidad de sus pupilas esmeralda mientras la interrogaba y miro a su nakama. – Oie Nanji, sabias que ella también dice “ma” cuando habla, ¿A qué es increíble? – Una última risa corono aquellas palabras y el joven regreso la vista hacia Salamander para escuchar respuestas a todo lo que había mencionado, claro está que, en realidad era muy difícil que fuese así ya que eran tantas las cosas que había preguntado que cualquiera se perdería. Aun así el pirata no se había percatado de su forma exagerada de hablar o preguntar, cosa que más que seguro su sub-capitán consideraría grosera y descuidada.
Mientras conversaban la camarera trajo lo que habían ordenado, una bandeja repleta con extraños bocadillos de sushi al estilo Death Island (es decir que todos parecían cosas muertas horripilantes y desmembradas) y una gran jarra de sake caliente junto con tres vasos para beberlo. Entusiasmado Zelll tomo la jarra y sirvió raudamente los tres vasos. – Bien Saly vos elegiste que tomamos y también porque el próximo brindis- Alentó el joven a su amiga ofreciéndole su vaso lleno de Sake tibio con un rostro enmarcado por su gran sonrisa.
El bar cada vez estaba más repleto. Al parecer todos los que estaban en la isla comenzaban a concentrarse en aquel punto. El bullicio comenzaba a hacerle competencia a la música del escenario. Era una noche muy alegre y festiva y el movimiento de las personas acompañaba toda la algarabía del lugar. En la cabeza del joven pirata se empezaba formar la idea de que la estadía en el bar solo debía ser la primera parte de aquella celebración.
Tras los brindis y la conversación enmarcadas por la música, el bullicio y las risas del capitán el muchacho de cabellos rosa se dignó a probar uno de los bocados que había en aquella fuente tan extraña que habían traído. Era un pequeño círculo que estaba adornado en forma que pareciera contener un ojo. El joven lo engullo por completo de un bocado y en cuanto lo hizo su rostro se contrajo en una muesca de asco, pero aun así, probablemente por respeto a su acompañante femenino, lo trago y luego con un estruendoso “ahhhhh” miro a Nanjiro hablando sin sonreír. – Ma… ¿Pero qué cosa ordenaste? ¿Es sushi? Jo…odio las cosas crudas Nanji…ya deberías saberlo.- El joven aunque no sonreía (FINALMENTE) no había perdido el tono jovial en sus palabras. Probablemente el sub-capitán había olvidado que a su amigo solo le gustaban las carnes cocidas y que odiaba todos los platos de carne fría casi en su totalidad. – Ma ma… igual no importa, la carne que comí antes al conocer a Saly me dejo bastante satisfecho.- El joven era un ser sincero por naturaleza pues su impulsividad no le permitía espacios para andar elaborando mentiras, su amigo ya estaba acostumbrado a ello y sabia que no había nada de mala intención en aquellas palabras. Aunque bueno, no todos conocían a Zelll de igual forma en esa mesa. Y eso era algo en lo cual el joven no podía reparar debido a sus digamos, "limitadas" capacidades. No había que olvidar que de momento su lado racional seguía por completo anulado.

Invitado- Invitado
Re: ¡Fiesta en el bar!
{ Off: Siiiiiento la demora ;_; Pero ocurrieron muchas cosas...asdasda~ Perdón~ }
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La música comenzaba a resonar en el lugar, un conocido canto alegre que provoco el rememoramiento de los viejos días de infancia en que visitaba al viejo Touka-san en el bar y los marinos, borrachos por no más decir, celebraban cantando aquella hilarante canción. El sake de Binks, conocía un par de estrofas, que lentamente tarareaba en su cabeza mientras que sonreía con algo de pena, rascándose la mejilla, al sentirse tan cálidamente halagada por el comentario del querido nakama de Zelll. En el lento pasar de los minutos, tras haber ordenado, o mejor dicho, tras que Nanjiro, un verdadero caballero, ordenara la bebida y lo que era un pedido completo de Sushi para compartir, el ambiente había tomado un rumbo similar al cual habían encontrado al llegar, dejando que las melodías y los canticos alegres de Jack se infiltraran entre las mesas del bar e inundaran el entorno. Más pronto, sin previo aviso, la ligera paz festiva que sentía calarse por sus poros y relajar su mente fue irrumpida por la incontrolable emocionalidad de su nuevo amigo de cabello rosado. Un mar de preguntas había ahogado a la pobre chica de la salamandra, que lentamente se quedaba estática mirando a su curioso compañero, retrocediendo un poco en el incline hacia atrás con una gota de sudor frio bajándole por la mejilla. Bueno, no estaba siendo precisamente atosigada por su interrogatorio pero la sorpresa se había apoderado un poco de su apacible semblante. No esperaba que tan pronto comenzaran las preguntas de “Conociéndote mejor”.
Fue el tono de voz emocionado lo que provoco en ella una grata y agradable sonrisilla, sintiéndose un poco a halagada de tanto interés. - Ma…ma…entonces Saly… ¿Salamander es tu verdadero nombre? Es algo extraño jajajaja. – De alguna forma era adorable ver tanta emoción en su persona, era como ver a un niño en una juguetería, o mejor dicho era como verse en un espejo de hace 10 años atrás. De niña había tenido esa misma efusividad, quizás un poco más hiperactiva.- Pues buen-... – No le permitieron emprender la respuesta a la pregunta, ya que una cascada de preguntas habían caído sin previo aviso. -¿Cómo es que llegaste a la isla? ¿Eres pirata también? ¿Por qué anda sola en este lugar? ¿Quién era ese que bebía Sake? ¿Has visto el Grand Line ya? ¿Cuál es tu mar de origen? ¿Y tú comida favorita? ¿Y…? – Silencio al fin. Se había quedado mudo por completo, o al menos así aparentaba. No más preguntas pero debía responder las que habían formulado. Seria de mala educación no hacerlo. Pronto, sin darse a más pasos, y dejándola de sofocar con la mirada entusiasta, este miro a su compañero sonriente. – Oie Nanji, sabias que ella también dice “ma” cuando habla, ¿A qué es increíble? – No entendió eso último, pero simplemente sonrió. A lo mejor era un chiste interno... O ella era demasiado tonta como para percatarse de ello. Con paciencia, más de lo que se esperaría de una persona normal, suspiro con calma, sonriente y se detuvo a recordar cada pregunta en el perfecto orden con la mejor de las destrezas. – Bueno, en la forma correcta, he llegado a la isla por pura casualidad esta mañana, mejor dicha alrededor de las dos de la mañana. Aún no he dormido nada, Ma hahaha... – La primera pregunta la tomo con serenidad, tomándose un poco de tiempo para responderla, más lo siguiente dejaba boquiabierto a cualquiera.- En fin, vengo acompañada pero a mi amigo lo perdí de vista; no, soy solo una viajera que pasa su tiempo divagando por el mar; el que bebía sake era un viejo amigo mío que dirigía un bar en mi pueblo natal en el Reino de Lvneel; aun no he visto el Grand Line, pero allí me dirigiré después de Tequila Wolf; vengo de North Blue, como dije del Reino de Lvneel; mi comida favorita es el melón, aunque sea una fruta; mido 1,74; mi especialidad es la escritura; tengo un hermano menor; viajo hace dos años; y tengo un perro en Lvneel llamado Bard. – Contesto absolutamente todo, con total detalle y calma, hablando de forma acelerada pero muy entendible. Lo contesto a la perfección, al menos desde su altura en adelante, en donde predijo posibles preguntas a la curiosidad del joven dragón. Finalizado su discurso, dejo de contar con los dedos y sonrió colocando las manos sobre su regazo. – Oh, y mi nombre es Mihael. Spears D. Mihael pero me dicen Salamander D. Black. – La primera preguntaba había sido de importancia por lo que decidió dejarla para el final. Era importante no confundir a las personas y hablar con claridad, por lo que dejo su nombre al final para no darse abasto de confusiones. – Pueden decirme como quieran, generalmente me dicen Miichan.... o Salamander.... Aunque no sé porque me dicen así. – Refiriéndose a su apodo de salamandra, dejo escapar una ligera risa, ampliando la sonrisa y permitiendo que en el despeje de su rostro, la salamandra, esa marca misteriosa de nacimiento, pasara caminando por allí rápidamente, volviéndose a su cuello en solo un instante. Breves fueron los segundos en que se detuvo en el centro de su cara. Como ella no sentía cuando se movía, simplemente era ignorante cuando la gente no comprendía que era lo que habían visto sus ojos.
Tras el breve rato en lo que ella liberaba el mar de información personal que le habían reclamado, la camarera-vampiresa-lo que realmente sea había llegado con el pedido de Sake para tres y una bandeja completa de Sushi. En su presentación en la mesa, todo se veía tan golosamente delicioso, dejando que a salamander se le escapara un brillo de los ojos y un sonido estomacal bastante importante, provocando el ligero sonrojo de la chica mientras que se rascaba la cabeza algo apenada por su voraz apetito. Aparentemente esa carne y toda la chatarra que había comido previamente no habían alcanzado, era tanto su éxtasis festivo que el hambre aumentaba cada minuto, saturándola de un deseo incontrolable por comer cosas deliciosas y disfrutar tanto como pudiese. A veces la diversión le llegaba por el estómago. Entusiasmado Zelll, el chico dragón que aparentemente era capitán de un barco pirata, tomo la jarra y sirvió rápidamente tres vasos para sake. – Bien Saly vos elegiste que tomamos y también porque el próximo brindis - Animándola a beber, la chica observo su vaso correspondiente con cierto nervio atracado en su garganta, con cuidado, como si estuviera alerta creyendo que el sake la atacaría o algo parecido. Una gota de sudor bajo por su frente, frunciendo sus labios y tensando exageradamente su cuerpo. ¿Se atrevería a beber y corresponder adecuadamente las atenciones del joven Zelll? ¿O cedería vilmente a su ética de “no beber para no hacer de las suyas” y rechazar penosamente el esfuerzo del peli rosado de tan buenas y amables intenciones, despreciando su floreciente amistad y condenándola a sentir la consumiente culpa que la carcomería desde lo más profundo de su alma? Era todo un dilema. O bueno, no quería la segunda opción, le agradaba Zelll y su exagerada imaginación, dramática por demás, no le impediría disfrutar como había prometido a su nuevo amigo. Debía ser valiente.
Tomo el vaso, con decisión en sus ahora flameantes ojos verdes y alzo este junto a sus dos compañeros de bebida y fiesta. Que cosas de la vida, estaba más que predispuesta a sacrificarse por la felicidad del joven dragón. O algo así. El sonido del “Clank”, de copas al chocar en un brindis de alegría, la llevo a instintivamente sin pensar o detenerse a beber de un solo golpe, donde tras bajar el vaso se quedó mirando a este, con el ceño fruncido de tanta determinación en su semblante hasta que tras unos segundos de silencio por su parte, sus mejillas se encendieron de rojo. Su seriedad se ablando tanto que era increíble como su rostro había pasado de estado en estado, hasta dejarse ver que el alcohol tenía un exagerado efecto veloz sobre ella. Por unos momentos, en el total silencio de su presencia, dejo que la música y la alegría desbordaran su cuerpo de dentro hacia fuera, sintiendo como su mente empezaba a volar por culpa de los efectos alcohólicos y empezara a ver las cosas de “otro color”. Era bastante insólito y surrealista como le pegaba el alcohol, su resistencia a la sustancia era tan nula como como el color verde en el cabello del chico dragón. Se llevó la mano ligeramente a la boca, como pensante, mientras que sus ojos perdían un poco la percepción de las cosas. Podía oír a su amigo quejarse de la comida cruda, recriminándole a su nakama que ya debería saber sus gustos y que prefería lo cocido ante todo. Con la sinceridad de sus palabras, este decía que lo que había comido con ella lo había dejado satisfecho y en pleno acto de dejarse llevar, a más de no poder contenerse más, levanto el rostro que tenía por completo caído hacia el suelo (para intentar no verse abatida por el efecto alcohólico), dejando ver la tonalidad roja en su rostro y lanzándose casi en un acto varonil, golpeando ligeramente el vaso contra la mesa y dejando escapar palabras arrastradas de sus labios. – Yo te diré que es delicioso... ¡MELON! Eso....Mi amigo rosado....Eso, hic, delicioso.... – Arrastraba las palabras de tal forma que parecía que se había bebido 15 galones de vodka, o algo parecido. Sonrió abiertamente, dejando escapar una extraña risa que conllevaba su “Ma hahaha”, pero un poco más exagerado.
Estaba completamente ebria.

D.
Salamander Black
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Re: ¡Fiesta en el bar!
Mientras esperábamos que la camarera trajera nuestras bebidas y aperitivos Zelll le arremetió a Salamander con un sin fin de preguntas diciendo -Ma…ma…entonces Saly… ¿Salamander es tu verdadero nombre? Es algo extraño jajajaja. ¿Cómo es que llegaste a la isla? ¿Eres pirata también? ¿Por qué anda sola en este lugar? ¿Quién era ese que bebía Sake? ¿Has visto el Grand Line ya? ¿Cuál es tu mar de origen? ¿Y tú comida favorita? ¿Y…?-, parecía una encuesta aquello que estaba haciendo nuestro capitán, no se como lo tomaría la chica pero seguramente se sentía un tanto abrumada. Luego y sin esperar a que Saly, como mi capitán la llamaba, contestara me dijo -Oie Nanji, sabias que ella también dice “ma” cuando habla, ¿A qué es increíble?-, la verdad no la había escuchado decir nada con la muletilla "ma", desde la conocí, pero suponía que debía ser verdad. Cuando estaba por comentar sobre la curiosidad de que ambos compartiera la misma muletilla Salamander contesto a la primer preguntas que había formulado nuestro muchacho pelirosa diciendo -Bueno, en la forma correcta, he llegado a la isla por pura casualidad esta mañana, mejor dicha alrededor de las dos de la mañana. Aún no he dormido nada, Ma hahaha...- Luego casi sin respirar contesto a las otras -En fin, vengo acompañada pero a mi amigo lo perdí de vista; no, soy solo una viajera que pasa su tiempo divagando por el mar; el que bebía sake era un viejo amigo mío que dirigía un bar en mi pueblo natal en el Reino de Lvneel; aun no he visto el Grand Line, pero allí me dirigiré después de Tequila Wolf; vengo de North Blue, como dije del Reino de Lvneel; mi comida favorita es el melón, aunque sea una fruta; mido 1,74; mi especialidad es la escritura; tengo un hermano menor; viajo hace dos años; y tengo un perro en Lvneel llamado Bard.-, y finalmente respondió a la preguntas sobre su nombre -Oh, y mi nombre es Mihael. Spears D. Mihael pero me dicen Salamander D. Black. Pueden decirme como quieran, generalmente me dicen Miichan.... o Salamander.... Aunque no sé porque me dicen así.-, en ese momento la extraña marca que tenía se movió por su rostro, nunca había visto algo de ese estilo y realmente me había llamado muchísimo la atención, no aguantaba las ganas de preguntarle el por que de aquel extraño suceso que me dejo completamente atónito.
Cuando finalmente me había decidido por preguntarle que era esa extraña marca llego la vampiresa camarera con nuestra orden. Zelll al parecer tenía mucha hambre o estaba muy ansioso, por que sin fijarse que estaba agarrando con la mano se engulló de un solo bocado uno de los aperitivos de sushi y poniendo una expresión muy seria me dijo -Ma… ¿Pero qué cosa ordenaste? ¿Es sushi? Jo…odio las cosas crudas Nanji…ya deberías saberlo. Ma ma… igual no importa, la carne que comí antes al conocer a Saly me dejo bastante satisfecho.-, no me inmutaría por su comentario así que le conteste - Si no te gusta lo que ordene hubieses prestado atención y pedías algo que a ti te guste.-, realmente no me acordaba que no le gustaba el sushi, pero igual tenia tantos problemas con la comida que no me puedo acordar de todos sus gustos, para eso esta nuestro cocinero, pero mi nakama seguía sin prestarme atención y nuevamente recupero su expresión de jubilo para decirle a Salamander -Bien Saly vos elegiste que tomamos y también porque el próximo brindis-. Me quede observando a la muchacha como miraba fijamente la copa de sake, tenía una expresión que podría igualar al miedo pero igualmente levanto la copa invitándonos a hacer el brindis y sin dudarlo se tomo todo el contenido del vaso sin respirar.
No quería terminar la noche sin saber que era aquella marca que tenia lo joven muchacha así que le dije -Disculpa Saly, no quiero sonar entrometido pero siento mucha curiosidad por aquella marca que tienes con forma de una pequeña salamandra-. Me quede observando a la muchacha esperando su respuesta pero Salamander observaba a todos a su alrededor sin siquiera prestar atención a mi comentario, lentamente un tono colorado se fue dibujando en sus mejillas y para sorpresas de los dos muchachos presentes en la mesa la joven levanto su copa para golpearla contra la mesa al grito de -Yo te diré que es delicioso... ¡MELON! Eso....Mi amigo rosado....Eso, hic, delicioso.....-, luego una extraña risa exagerada presidio a su comentario. La joven estaba completamente ebria, realmente no tenia un poquito de resistencia al alcohol, podría ser por estar con el estomago vació, pero no creía que hubiera evitado mucho esta escena, para no hacer sentir incomoda a saly le dije -En eso tienes razón el melón es una de las frutas mas deliciosas jajaja, ideal para hacerla licor-, luego de mi comentario me quede observando a Zelll para entender como ver como seguíamos con esto, aunque pensándolo mejor ahora tenia mas motivos para embriagarse también, ya me podía dar una idea de como terminaría todo esto, con migo acarreando a dos borrachines. Una tercer premonición se me presento en mi imaginación y era con los tres charlando y riendo durante toda la noche hasta el amanecer, la verdad nunca había bebido tanto como para terminar en aquella situación, pero siempre dicen que hay una primera vez para todo, me volví a servir llenando hasta el tope mi copa de sake, realmente estaba muy sabrosa, me daba curiosidad saber cuantos años tenia esta cosecha y con que graduación estaba hecha, mientras pensaba esto comía los aperitivos de sushi que estaban deliciosos, no podía entender como a mi capitán no le gustaban aunque eso significaba que había mas para mi.
Mire a mi capitán y le dije -Oye Zelll creo que vas a tener que buscar a otro nakama que te lleve, por que esta noche sera especial jajaja-. Me había decido por terminar entonado de alcohol.
Cuando finalmente me había decidido por preguntarle que era esa extraña marca llego la vampiresa camarera con nuestra orden. Zelll al parecer tenía mucha hambre o estaba muy ansioso, por que sin fijarse que estaba agarrando con la mano se engulló de un solo bocado uno de los aperitivos de sushi y poniendo una expresión muy seria me dijo -Ma… ¿Pero qué cosa ordenaste? ¿Es sushi? Jo…odio las cosas crudas Nanji…ya deberías saberlo. Ma ma… igual no importa, la carne que comí antes al conocer a Saly me dejo bastante satisfecho.-, no me inmutaría por su comentario así que le conteste - Si no te gusta lo que ordene hubieses prestado atención y pedías algo que a ti te guste.-, realmente no me acordaba que no le gustaba el sushi, pero igual tenia tantos problemas con la comida que no me puedo acordar de todos sus gustos, para eso esta nuestro cocinero, pero mi nakama seguía sin prestarme atención y nuevamente recupero su expresión de jubilo para decirle a Salamander -Bien Saly vos elegiste que tomamos y también porque el próximo brindis-. Me quede observando a la muchacha como miraba fijamente la copa de sake, tenía una expresión que podría igualar al miedo pero igualmente levanto la copa invitándonos a hacer el brindis y sin dudarlo se tomo todo el contenido del vaso sin respirar.
No quería terminar la noche sin saber que era aquella marca que tenia lo joven muchacha así que le dije -Disculpa Saly, no quiero sonar entrometido pero siento mucha curiosidad por aquella marca que tienes con forma de una pequeña salamandra-. Me quede observando a la muchacha esperando su respuesta pero Salamander observaba a todos a su alrededor sin siquiera prestar atención a mi comentario, lentamente un tono colorado se fue dibujando en sus mejillas y para sorpresas de los dos muchachos presentes en la mesa la joven levanto su copa para golpearla contra la mesa al grito de -Yo te diré que es delicioso... ¡MELON! Eso....Mi amigo rosado....Eso, hic, delicioso.....-, luego una extraña risa exagerada presidio a su comentario. La joven estaba completamente ebria, realmente no tenia un poquito de resistencia al alcohol, podría ser por estar con el estomago vació, pero no creía que hubiera evitado mucho esta escena, para no hacer sentir incomoda a saly le dije -En eso tienes razón el melón es una de las frutas mas deliciosas jajaja, ideal para hacerla licor-, luego de mi comentario me quede observando a Zelll para entender como ver como seguíamos con esto, aunque pensándolo mejor ahora tenia mas motivos para embriagarse también, ya me podía dar una idea de como terminaría todo esto, con migo acarreando a dos borrachines. Una tercer premonición se me presento en mi imaginación y era con los tres charlando y riendo durante toda la noche hasta el amanecer, la verdad nunca había bebido tanto como para terminar en aquella situación, pero siempre dicen que hay una primera vez para todo, me volví a servir llenando hasta el tope mi copa de sake, realmente estaba muy sabrosa, me daba curiosidad saber cuantos años tenia esta cosecha y con que graduación estaba hecha, mientras pensaba esto comía los aperitivos de sushi que estaban deliciosos, no podía entender como a mi capitán no le gustaban aunque eso significaba que había mas para mi.
Mire a mi capitán y le dije -Oye Zelll creo que vas a tener que buscar a otro nakama que te lleve, por que esta noche sera especial jajaja-. Me había decido por terminar entonado de alcohol.

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Re: ¡Fiesta en el bar!
Al parecer la joven Salamander tenia una paciencia de proporciones cósmicas pues con detalle y claridad respondio a todas las preguntas del joven peli rosa he incluso respondio a otras tantas no formuladas de vital importancia, como su altura, que tenia un hermano, y el nombre de su perro. Mientras respondia el joven la observaba fijamente, asintiendo a cada cosa que decía y soltando pequeñas frases por lo bajo como “¡Oh quisiera conocer a ese Osan!” o “Ma… ¿Más alta que yo?” o bien “wow genial un perro” y ni hablar del “Sugoi! Somos del mismo mar” (el cual salio con un tono un poco mas elevado y entusiasta). Finalmente la muchacha revelo su verdadero nombre, al cual tras escucharlo Zelll respondió con un suave “aahh Mi-chan” y una estúpida sonrisa en su boca. La comida llego al igual que el brindis y en medio de risas, quejas y charlas la joven Salamander demostró en verdad la poca resistencia que tenía ante el alcohol. Con un estruendoso golpe en la mesa llamo la atención de sus dos acompañantes, elevando un rostro rojizo y alegre inundado por los efectos del alcohol. – Yo te diré que es delicioso... ¡MELON! Eso....Mi amigo rosado....Eso, hic, delicioso.... – Tras aquello la muchacha soltó su característica risotada. Su nuevo amigo estallo en una carcajada mientras Nanjiro asentía a lo dicho. – Ma ma… en verdad eres muy divertida Miiiiiiiiiiiiiii-chan! – Zelll apuro su copa y sirvió una ronda más para cada uno. – Y eso me da una idea! – Con una seña llamo a la camarera y le hablo al odio secreteando alguna especie de orden frente a la cual la camarera asentía con una agradable sonrisa en el rostro. Una vez que el joven termino con su “orden secreta” la camarera se retiró con una leve inclinación de cortesía.
Nanjiro se excusó con su capitán pues al parecer había decidido por una vez desatarse y beber hasta el hartazgo como solían hacer sus dos viejos Nakamas. El capitán soltó otra de sus clásicas risotadas. Mientras se servía una quinta (si 5ta … bebía demasiado rápido el muchacho…) copa de Sake. – Maaa maaa! Mejor así Nanji-kun! En cualquier caso no regresaremos. – Volvió a reír. Realmente estaba feliz. El joven depósito la jarra vacía en la mesa. Siempre le sucedía así, por lo general su forma de beber lo hacía tomar el doble que el resto de las personas. En eso observo otra vez aparecer la Salamandra en el rostro de su amiga, y por algún motivo aquel extraño ser o cosa se detuvo unos segundos en su mejilla. Impulsivamente el joven estiro la mano y acaricio el rostro de la chica, o mejor dicho el lomo de la salamandra. – ¡Qué cosa más linda y divertida! – desde que la había conocido el muchacho ya había observado ese fenómeno delante de sus ojos en varias ocasiones pero su "embobamiento" no le había permitido reparar en él hasta que su Nakama no lo había señalado con anterioridad. La pregunta había quedado en el aire y ahora el peli rosa con un acto de confianza desmedido y sin tener recaudos debido a su impulsividad lo traía a colación de nuevo. – ¡¡Maaaaaaaaaaaaaaaaaaa yo quiero uno de un Dragón!!- Soltó como dejando salir al niño que tenía adentro. El rostro del capitán estaba iluminado en verdad, sus ojos brillaban de emoción y su sonrisa ocupaba todo su rostro. En ningún momento se había detenido a pensar que estaba tocando el rostro de una muchacha de una forma demasiado confianzuda colocando su palma por completo sobre la mejilla de ella. En verdad no se dedicaba a pensar mucho las cosas. Menos aun sin su lado racional en funciones y con tanta bebida corriendo de por medio.
A la distancia la camarera hizo una seña de que la orden que el joven había pedido en secreto demoraría unos segundos más, pero el muchacho ni se percató de ello, otra vez estaba perdido en la sorpresa y la obnubilación que su nueva amiga despertaba en él con cada nueva maravilla que demostraba. Un cúmulo de coincidencias, casualidades y cosas sin sentido se agolpaban en la cabeza del muchacho repitiéndose una y otra vez “Es increíble los dos décimos "Ma"! Somos del mismo mar! Sus ojos son muy profundos y me vi en su reflejo! Su salamandra es increibleeeee! ¿¡Está relacionada con los reptiles como yo?? Que divertida su forma de beber! Su perro se llama Bard! ¿Tiene una D. como yo? Graa que es mas alta como la mayoría! Incluso es mas voraz que yo y eso si que es mucho! Dice "ma" hasta cuando ríe!” Asi como si de una rueda infinita se tratase los pensamientos giraban en su cabeza colmándolo de felicidad de haber encontrado una amiga tan genial, a la cual según sus ojos el destino había colocado en medio de una isla donde los muertos reinaban. Perdido de esa forma el muchacho idiota olvido retirar su mano aun cuando la Salamandra siguió su recorrido impredecible sobre la piel de la chica. Aun el alcohol no hacia mella en el joven, su resistencia era un poco mas elevada que unas cervezas y media jarra de Sake, pero su estupidez, eso si no tenia limites.
Nanjiro se excusó con su capitán pues al parecer había decidido por una vez desatarse y beber hasta el hartazgo como solían hacer sus dos viejos Nakamas. El capitán soltó otra de sus clásicas risotadas. Mientras se servía una quinta (si 5ta … bebía demasiado rápido el muchacho…) copa de Sake. – Maaa maaa! Mejor así Nanji-kun! En cualquier caso no regresaremos. – Volvió a reír. Realmente estaba feliz. El joven depósito la jarra vacía en la mesa. Siempre le sucedía así, por lo general su forma de beber lo hacía tomar el doble que el resto de las personas. En eso observo otra vez aparecer la Salamandra en el rostro de su amiga, y por algún motivo aquel extraño ser o cosa se detuvo unos segundos en su mejilla. Impulsivamente el joven estiro la mano y acaricio el rostro de la chica, o mejor dicho el lomo de la salamandra. – ¡Qué cosa más linda y divertida! – desde que la había conocido el muchacho ya había observado ese fenómeno delante de sus ojos en varias ocasiones pero su "embobamiento" no le había permitido reparar en él hasta que su Nakama no lo había señalado con anterioridad. La pregunta había quedado en el aire y ahora el peli rosa con un acto de confianza desmedido y sin tener recaudos debido a su impulsividad lo traía a colación de nuevo. – ¡¡Maaaaaaaaaaaaaaaaaaa yo quiero uno de un Dragón!!- Soltó como dejando salir al niño que tenía adentro. El rostro del capitán estaba iluminado en verdad, sus ojos brillaban de emoción y su sonrisa ocupaba todo su rostro. En ningún momento se había detenido a pensar que estaba tocando el rostro de una muchacha de una forma demasiado confianzuda colocando su palma por completo sobre la mejilla de ella. En verdad no se dedicaba a pensar mucho las cosas. Menos aun sin su lado racional en funciones y con tanta bebida corriendo de por medio.
A la distancia la camarera hizo una seña de que la orden que el joven había pedido en secreto demoraría unos segundos más, pero el muchacho ni se percató de ello, otra vez estaba perdido en la sorpresa y la obnubilación que su nueva amiga despertaba en él con cada nueva maravilla que demostraba. Un cúmulo de coincidencias, casualidades y cosas sin sentido se agolpaban en la cabeza del muchacho repitiéndose una y otra vez “Es increíble los dos décimos "Ma"! Somos del mismo mar! Sus ojos son muy profundos y me vi en su reflejo! Su salamandra es increibleeeee! ¿¡Está relacionada con los reptiles como yo?? Que divertida su forma de beber! Su perro se llama Bard! ¿Tiene una D. como yo? Graa que es mas alta como la mayoría! Incluso es mas voraz que yo y eso si que es mucho! Dice "ma" hasta cuando ríe!” Asi como si de una rueda infinita se tratase los pensamientos giraban en su cabeza colmándolo de felicidad de haber encontrado una amiga tan genial, a la cual según sus ojos el destino había colocado en medio de una isla donde los muertos reinaban. Perdido de esa forma el muchacho idiota olvido retirar su mano aun cuando la Salamandra siguió su recorrido impredecible sobre la piel de la chica. Aun el alcohol no hacia mella en el joven, su resistencia era un poco mas elevada que unas cervezas y media jarra de Sake, pero su estupidez, eso si no tenia limites.

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Re: ¡Fiesta en el bar!
En lo imparcial de su conducta, donde su mente se encontraba en un extraño estado de embriagues semiconsciente, observaba el mundo con la propia percepción deformada que había generado los efectos del alcohol. Es decir, en palabras más apropiadas, veía borrosas la mitad de las cosas y la otra mitad apenas podía digerirla y procesarla en la cabeza. Su mundo se alentaba al igual que sus sentidos, apenas siendo capaz de sostener la mirada y mantener la coherencia de sus actos, aunque la pequeña demostración de “La mejor fruta que puedas comer en tu vida” no haya sido el mejor ejemplo de control sobre sus actos. Y para empeorar su estado, el joven de apariencia samurai lo único que hacía era darle la razón en lo absurdo.-En eso tienes razón el melón es una de las frutas más deliciosas jajaja, ideal para hacerla licor- Incluso el chico Dragón también la incitaba con esa emocionalidad tonta que se le desbordaba cada dos por tres. Más la frecuente pregunta de su vida solo dejaba que, aunque sea, su lado menos afectado por los efectos de la bebida lograran hacer que recuperara un poco la cordura perdida. La pregunta, esa misma que toda su vida tuvo que oír, a veces de formas no muy agradables, logro llamar su atención, afirmándose en su posición sentada y tomandolo con calma, ligeramente sonriente, como siempre muy paciente.- Disculpa Saly, no quiero sonar entrometido pero siento mucha curiosidad por aquella marca que tienes con forma de una pequeña salamandra- Inevitablemente su nuevo apodo había ganado la batalla y ahora era llamada como “Saly”, una increíble variación de su nombre original el cual con suerte apenas podía recordar. Una ligera risilla se escapó de sus labios ante la indiscutida emoción que soltaba el muchacho de cabello rosa por las mismas características descubiertas por su sub-capitán. – No te preocupes, ya estoy acostumbrada a que me lo pregunten.- Alego calmando al joven que se creía atrevido por su incuestionable duda. Era completamente normal que la gente fuera curiosamente atraída por su pequeña característica viviente en su piel. – Es una marca de nacimiento, la he tenido toda mi vida y, aunque he intentado averiguar de qué trata, no sé qué pueda ser realmente. No sé porque se mueve o porque parece estar viva... Solo sé que está ahí. – Rio ligeramente, dejando que en su última oración se le arrastraran las palabras torpemente con las mejillas aun sonrojadas. Recordar aquellos días en que era rechazada por los niños de su edad, siendo llamada por apodos como “Monstruo” o “Demonio” le resultaban realmente nostálgicos pero no dolorosos. Apoyando su codo sobre la mesa y su mejilla sobre la mano, tras acomodarse el cabello, su mirada se perdio en la nostalgia. No podía criticar la inocencia de los niños, era natural en ellos ser bastantes crueles con su sinceridad pero no podía culparlos, pensara como se pensara era una indiscutida abominación que algo así tuviera vida en su propia piel. Rio nostálgicamente por lo bajo, escuchando en sus recuerdos la voz de los niños maltratándola y como, muy tercamente, ella permanecía sonriendo sin siquiera atreverse a responderles o defenderse. Nunca los había odiado y nunca podría hacerlo.
Perdida en su mundo, había olvidado el contacto con la realidad, cuando la efusividad de Zelll la saco de su interior y la sorprendió con interesante facilidad. – ¡Qué cosa más linda y divertida! – Aunque seguramente él ya se había percatado en su primer encuentro sobre la existencia de tan misteriosa condición sobre la piel de Salamander, sus palabras que ahora demostraban su emoción y aprecio provocaron un sonrojo distinto en la muchacha. Era la primera vez que alguien le decía que era bonita esa cosa extraña que vestía por naturaleza y por alguna razón el lleno de una alegría incontenible. – ¡¡Maaaaaaaaaaaaaaaaaaa yo quiero uno de un Dragón!!- Su torpeza y su infantil forma de actuar hacían que, quizás, tener esa cosa no era tan malo como había dejado el tiempo creer, y aunque nunca odio su condición y apreció ese extraño atributo, por fin se sentía realmente justificada. Rio felizmente, dejándose llevar por la contagiosa hilaridad del muchacho, demostrando agradablemente una forma de agradecimiento por muecas de alegría. Estaba borracha, sí, pero aun así, podía expresarse. Quizás ahora más abiertamente, pues si no hubiese bebido nada, quizás solo se hubiera sonreído y agradecido cortésmente. Entre la ligera risa, poco a poco esta se agradaba, empezando a reír a carcajadas donde no había un chiste. Estaba demasiado feliz. Intentando contenerse un poco, se secaba las lagrimillas que se escapaban por sus ojos mientras se sostenía el estómago. – Ma hahahaha.... Nadie.... Realmente nadie me había dicho algo así. – Confeso, feliz, sosteniendo la risa para poder hablar agriamente por culpa de su embriaguez. Era triste oír que la gente no podía simplemente verlo como una virtud a que un defecto pero a veces la realidad pegaba como una piedra. – Ma ma, gracias, muchas gracias. A ambos.... – Seguía riendo, felizmente, mientras se mordía ligeramente el labio, muy sonriente.
Por primera vez, se sentía aceptada de la forma que realmente quería. Y estaba agradecía al cielo por haberle dado esa oportunidad.
Perdida en su mundo, había olvidado el contacto con la realidad, cuando la efusividad de Zelll la saco de su interior y la sorprendió con interesante facilidad. – ¡Qué cosa más linda y divertida! – Aunque seguramente él ya se había percatado en su primer encuentro sobre la existencia de tan misteriosa condición sobre la piel de Salamander, sus palabras que ahora demostraban su emoción y aprecio provocaron un sonrojo distinto en la muchacha. Era la primera vez que alguien le decía que era bonita esa cosa extraña que vestía por naturaleza y por alguna razón el lleno de una alegría incontenible. – ¡¡Maaaaaaaaaaaaaaaaaaa yo quiero uno de un Dragón!!- Su torpeza y su infantil forma de actuar hacían que, quizás, tener esa cosa no era tan malo como había dejado el tiempo creer, y aunque nunca odio su condición y apreció ese extraño atributo, por fin se sentía realmente justificada. Rio felizmente, dejándose llevar por la contagiosa hilaridad del muchacho, demostrando agradablemente una forma de agradecimiento por muecas de alegría. Estaba borracha, sí, pero aun así, podía expresarse. Quizás ahora más abiertamente, pues si no hubiese bebido nada, quizás solo se hubiera sonreído y agradecido cortésmente. Entre la ligera risa, poco a poco esta se agradaba, empezando a reír a carcajadas donde no había un chiste. Estaba demasiado feliz. Intentando contenerse un poco, se secaba las lagrimillas que se escapaban por sus ojos mientras se sostenía el estómago. – Ma hahahaha.... Nadie.... Realmente nadie me había dicho algo así. – Confeso, feliz, sosteniendo la risa para poder hablar agriamente por culpa de su embriaguez. Era triste oír que la gente no podía simplemente verlo como una virtud a que un defecto pero a veces la realidad pegaba como una piedra. – Ma ma, gracias, muchas gracias. A ambos.... – Seguía riendo, felizmente, mientras se mordía ligeramente el labio, muy sonriente.
Por primera vez, se sentía aceptada de la forma que realmente quería. Y estaba agradecía al cielo por haberle dado esa oportunidad.

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Re: ¡Fiesta en el bar!
La joven estaba realmente contenta por todo lo que sucedía en el bar, y los mayores influyentes de aquellos sentimientos eramos mi capitán y yo. Observando y escuchando la alegría que invadía a Salamander con cada palabra que decía y cada gesto que expresaba su rostro, me transmitía la misma sensación mezclada con un poco de congoja, se notaba demasiado en aquellas palabras que la muchacha no había tenido un pasado fácil, o al menos eso me hacia sentir, y las palabras que me hicieron llegar a esa extraña conclusión fueron las últimos dichas por Saly -Ma ma, gracias, muchas gracias. A ambos....- mientras se mordía el labio. Sin dudarlo le dige -No tienes nada que agradecer, espero que entiendas que puedes charlar con total libertad con nosotros, no te preocupes por nada y disfruta de la noche-, no sabía por que había dicho aquellas palabras, pero si sentía que a nuestra acompañante le serian de gran ayuda. Por mi pasado sabia lo que significaba ser super tímido a la hora de hablar con otras personas, pero con el tiempo entendí que no hay que ser tímido ante nada, realmente no te tiene que importar lo que los demás piensen, cada uno tiene que disfrutar las cosas a su manera y como mejor le parezca.
Seguimos charlando mas relajadamente con Salamander y disfrutando de cada comentario gracioso riéndonos estrepitosamente y llenando todo el lugar con nuestras carcajadas. En realidad no eramos los únicos que disfrutábamos de aquella noche, el bar estaba completamente lleno y por donde se lo mirase se podía observar grandes quijadas que exhalaban estruendosas risas fusionándose con cada personaje que hacia exactamente lo mismo. Tal cual habían dicho a mis nakamas antes de venir a la isla esta noche seria de diversión y realmente así lo era, nadie parecía enojado o triste y todos se divertían a su manera, algunos haciendo bromas a la gente, otros bailando, estaban los que simplemente se entretenían jugando entre si y, como nosotros, los que disfrutaban de una buena bebida y alegre conversación.
-Saly, como es que terminaste en esta isla?, y que rumbo piensan seguir?, por que me encantaría que nos volviéramos a reunir en algún otro lugar, quizás en alguna isla del Grand Line. Según recuerdo piensas ir hacia allí luego de pasar por Tequila Wolf. Por cierto tienes interés en el One Piece, como piensas ir al Grand Line, y es un mar bastante peligroso para ir solo de paseo- No había pensado bien aquellas palabras y podrían significar la ruptura de tan alegre conversación, estaba preguntando por algo bastante importante que podría generar descontento en Salamander. No sabia como retractarme de aquel comentario y por que había hablado sin medir las consecuencias, eso no era muy común en mi, ademas le había dicho a mi capitán que esta noche me relajaría y hasta quizás bebería bastante mas de lo que acostumbraba. Atropelladamente en mi cabeza se a galoparon un sin fin de palabras para decir lo apenado que estaba por aquellas palabras, pero no podía pronunciarlas, una parte de mi quería saber esa respuesta, así que simplemente me quede observándola con cara de apesadumbrado.
Seguimos charlando mas relajadamente con Salamander y disfrutando de cada comentario gracioso riéndonos estrepitosamente y llenando todo el lugar con nuestras carcajadas. En realidad no eramos los únicos que disfrutábamos de aquella noche, el bar estaba completamente lleno y por donde se lo mirase se podía observar grandes quijadas que exhalaban estruendosas risas fusionándose con cada personaje que hacia exactamente lo mismo. Tal cual habían dicho a mis nakamas antes de venir a la isla esta noche seria de diversión y realmente así lo era, nadie parecía enojado o triste y todos se divertían a su manera, algunos haciendo bromas a la gente, otros bailando, estaban los que simplemente se entretenían jugando entre si y, como nosotros, los que disfrutaban de una buena bebida y alegre conversación.
-Saly, como es que terminaste en esta isla?, y que rumbo piensan seguir?, por que me encantaría que nos volviéramos a reunir en algún otro lugar, quizás en alguna isla del Grand Line. Según recuerdo piensas ir hacia allí luego de pasar por Tequila Wolf. Por cierto tienes interés en el One Piece, como piensas ir al Grand Line, y es un mar bastante peligroso para ir solo de paseo- No había pensado bien aquellas palabras y podrían significar la ruptura de tan alegre conversación, estaba preguntando por algo bastante importante que podría generar descontento en Salamander. No sabia como retractarme de aquel comentario y por que había hablado sin medir las consecuencias, eso no era muy común en mi, ademas le había dicho a mi capitán que esta noche me relajaría y hasta quizás bebería bastante mas de lo que acostumbraba. Atropelladamente en mi cabeza se a galoparon un sin fin de palabras para decir lo apenado que estaba por aquellas palabras, pero no podía pronunciarlas, una parte de mi quería saber esa respuesta, así que simplemente me quede observándola con cara de apesadumbrado.

Invitado- Invitado
Re: ¡Fiesta en el bar!
La chica de la salamandra reacciono de una forma bastante inesperada para el joven peli rosa. Entre risas y lágrimas agradeció las palabras que el joven sub-capitán y él le habían entregado. Zelll se rascaba la nunca incapaz de comprender en verdad las emociones que sentía aquella chica, un parte de él se sentía angustiado por ver lágrimas en sus ojos pero a la vez se confundía por la alegría que expresaba su sonrisa. ¿Tanto dolor podía tener una persona que a simple vista resultaba tan maravillosa? Esas eran las palabras que cruzaban su cabeza. No tenía con quien discutirlas, la parte de él que mejor sabia actuar u orientarse en esas situaciones no se encontraba disponible por obra del destino, y el joven en verdad tampoco quería recurrir a su lado racional. Simplemente hizo lo que mejor sabía hacer. Reír y compartir su alegría. Con su palma, quizás algo brusco y seguramente en forma abrupta, golpeo la espalda de su nueva amiga mientras reía carcajadas poniendo en palabras finalmente lo que venía pensado desde que la había conocido. – Ma ma.- Resonó la voz estruendosa del capitán. – ¡¡Una persona como tú no debería soltar lagrimas por ser tan genial!!- volvió a palmearla sin dejar de observarla fijamente mientras volvía a reír. – ¡En verdad Mi-chan! ¡Eres increíble! – Honestamente el joven no era muy contundente con sus argumentos. Pero había algo que resonaba en sus palabras y eso era la inevitable sinceridad que lo caracterizaba.
Entre carcajadas y risas Nanjiro, muy falto a sus costumbres soltó un borbotón de preguntas hacia la joven. Estaba claro que en ella se centraría la atención de la noche al parecer. El peli rosa ladeo su cabeza sorprendido al escuchar a su amigo preguntar tantas cosas sin dar respiro. Algo muy propio de Zelll, sí, pero no de su viejo nakama. El joven solo atinó a decir..- Ma…que no dijo Saly que llego de casualidad…? – Al menos para intentar salvar alguna de aquellas preguntas. Al parecer su amigo estaba algo arrepentido de su comportamiento, o eso dejaba ver su rostro. Por su parte, el muchacho estaba por demás interesado en saber lo que Nanjiro había preguntado, en verdad le interesaba cruzar nuevamente a su nueva amiga fuera de aquella isla donde reinaban los muertos. – Es verdad, no sé cómo hagamos, pero es una PROMESA!.- Agrego el capitán al final de la conversación. – NOS VOLVEREMOS A VER FUERA DE ESTE LUGAR!- Su voz comenzaba a alternarse entre momentos de normalidad y tonos realmente altos y estruendosos.
Tras ese momento, al observar como la camarera se acercaba golpeo la mesa efusivamente con alegría. La vampiresa se acercaba lentamente hacia ellos con una gran bandeja. – YYYOIIIIIHHHH!! – Grito el capitán elevando su voz sobre el alboroto del bar. – ¡Este es el pedido definitivo! – En la bandeja había tres cosas…pero había algo más extraño aun. La mujer arrastraba una carreta detrás de ella. Antes de que la moza arribara el capitán siguió con su entusiasmado discurso. – Ahí viene la orden especial que pedí. Para mi querido hermano! Mi sangre que no es sangre, el mejor Whiskey de la isla. Añejado en madera de ataúd según me afirmo la moza. Dicen que tiene no sé cuántos años Nanji, pero vos sos el que sabe de eso!.- Se había puesto de pie y estaba entre sus dos acompañantes. Mientras hablaba había colocado su mano derecha sobre el hombro de Nanjiro. Mientras él seguía la moza colocaba en la mesa una botella entera con un dorado elixir en su interior, el líquido incluso parecía brillar como el oro. – Ma ma! Y para mi gran nueva mejor amiga. – El joven ya había tomado esa decisión y nadie iba decirle lo contrario. Ni siquiera Salamander podría oponerse a ocupar ese puesto en su vida. – Una gran idea que se me ha ocurrido a mí solo! – La vampiresa coloco un enorme melón ahuecado lleno del jugo de la fruta con un sorbete y una enorme jarra de sake a su lado. – Sake en melón! – Diciendo aquellas palabras coloco su palma en el hombro de ella. – En verdad espero que te guste la idea. – Dijo finalizando y soltó una gran carcajada. Una vez que la moza había colocado eso en la mesa acomodo la carreta al lado de donde Zelll se encontraba antes. Con una fría pero agradable voz dijo. – Sr. Aquí dejo el barril que ha solicitado junto con la manija y los elementos para que pueda disponer de él a su gusto.- Dicho eso y con una reverencia se retiró mientras el capitán reía y agradecía con un gesto de su cabeza. – Creo que con eso cada uno estará a la medida de la noche.- Dicho eso el Capitán se dejó desplomar en su silla, saco de encima de su barril todos los artilugios que había y descarto la manija que tenía para beber, hizo un pequeño agujero en la tapa y alzándolo sin seña alguna de dificultad bebió un LARGO trago sin antes decir – ¡¡¡¡SALUD AMIGOS!!!! – La parecía del capitán para beber era algo admirable. Aun haciéndolo directamente desde un barril, no derramo ni una sola gota de cerveza. En cuanto bajo el barril pasó su brazo por la boca y soltó un prolongado “Ahhh” de satisfacción mirando con una gran sonrisa a sus compañeros. El trago debió de haber sido de al menos un litro de cerveza. Su rostro (sus mejillas para ser exacto) comenzaba tomar un color similar al de su cabello. Aunque de momento se mantenía algo claro. – Vamos vamos! – Alentó - Esta noche es de fiesta! Bebamos esto y nos vamos a bailar! -
El alcohol pronto haría efecto en aquel joven con esa maravillosa capacidad de ingerirlo en enormes cantidades en cuestión de minutos.
Entre carcajadas y risas Nanjiro, muy falto a sus costumbres soltó un borbotón de preguntas hacia la joven. Estaba claro que en ella se centraría la atención de la noche al parecer. El peli rosa ladeo su cabeza sorprendido al escuchar a su amigo preguntar tantas cosas sin dar respiro. Algo muy propio de Zelll, sí, pero no de su viejo nakama. El joven solo atinó a decir..- Ma…que no dijo Saly que llego de casualidad…? – Al menos para intentar salvar alguna de aquellas preguntas. Al parecer su amigo estaba algo arrepentido de su comportamiento, o eso dejaba ver su rostro. Por su parte, el muchacho estaba por demás interesado en saber lo que Nanjiro había preguntado, en verdad le interesaba cruzar nuevamente a su nueva amiga fuera de aquella isla donde reinaban los muertos. – Es verdad, no sé cómo hagamos, pero es una PROMESA!.- Agrego el capitán al final de la conversación. – NOS VOLVEREMOS A VER FUERA DE ESTE LUGAR!- Su voz comenzaba a alternarse entre momentos de normalidad y tonos realmente altos y estruendosos.
Tras ese momento, al observar como la camarera se acercaba golpeo la mesa efusivamente con alegría. La vampiresa se acercaba lentamente hacia ellos con una gran bandeja. – YYYOIIIIIHHHH!! – Grito el capitán elevando su voz sobre el alboroto del bar. – ¡Este es el pedido definitivo! – En la bandeja había tres cosas…pero había algo más extraño aun. La mujer arrastraba una carreta detrás de ella. Antes de que la moza arribara el capitán siguió con su entusiasmado discurso. – Ahí viene la orden especial que pedí. Para mi querido hermano! Mi sangre que no es sangre, el mejor Whiskey de la isla. Añejado en madera de ataúd según me afirmo la moza. Dicen que tiene no sé cuántos años Nanji, pero vos sos el que sabe de eso!.- Se había puesto de pie y estaba entre sus dos acompañantes. Mientras hablaba había colocado su mano derecha sobre el hombro de Nanjiro. Mientras él seguía la moza colocaba en la mesa una botella entera con un dorado elixir en su interior, el líquido incluso parecía brillar como el oro. – Ma ma! Y para mi gran nueva mejor amiga. – El joven ya había tomado esa decisión y nadie iba decirle lo contrario. Ni siquiera Salamander podría oponerse a ocupar ese puesto en su vida. – Una gran idea que se me ha ocurrido a mí solo! – La vampiresa coloco un enorme melón ahuecado lleno del jugo de la fruta con un sorbete y una enorme jarra de sake a su lado. – Sake en melón! – Diciendo aquellas palabras coloco su palma en el hombro de ella. – En verdad espero que te guste la idea. – Dijo finalizando y soltó una gran carcajada. Una vez que la moza había colocado eso en la mesa acomodo la carreta al lado de donde Zelll se encontraba antes. Con una fría pero agradable voz dijo. – Sr. Aquí dejo el barril que ha solicitado junto con la manija y los elementos para que pueda disponer de él a su gusto.- Dicho eso y con una reverencia se retiró mientras el capitán reía y agradecía con un gesto de su cabeza. – Creo que con eso cada uno estará a la medida de la noche.- Dicho eso el Capitán se dejó desplomar en su silla, saco de encima de su barril todos los artilugios que había y descarto la manija que tenía para beber, hizo un pequeño agujero en la tapa y alzándolo sin seña alguna de dificultad bebió un LARGO trago sin antes decir – ¡¡¡¡SALUD AMIGOS!!!! – La parecía del capitán para beber era algo admirable. Aun haciéndolo directamente desde un barril, no derramo ni una sola gota de cerveza. En cuanto bajo el barril pasó su brazo por la boca y soltó un prolongado “Ahhh” de satisfacción mirando con una gran sonrisa a sus compañeros. El trago debió de haber sido de al menos un litro de cerveza. Su rostro (sus mejillas para ser exacto) comenzaba tomar un color similar al de su cabello. Aunque de momento se mantenía algo claro. – Vamos vamos! – Alentó - Esta noche es de fiesta! Bebamos esto y nos vamos a bailar! -
El alcohol pronto haría efecto en aquel joven con esa maravillosa capacidad de ingerirlo en enormes cantidades en cuestión de minutos.

Invitado- Invitado
Re: ¡Fiesta en el bar!
Las amables palabras de ambos conmovieron a la chica, no podía pedir más. Era algo maravilloso. Haber podido encontrar gente como ellos le emocionaban el corazón que no dejaba de palpitar con fervor, por primera vez en mucho tiempo se sentía completamente cómoda en un lugar. -No tienes nada que agradecer, espero que entiendas que puedes charlar con total libertad con nosotros, no te preocupes por nada y disfruta de la noche- Nanjiro, el más educado, le aseguro que podría estar tranquila, que solo disfrutara y se dejara ser. Sus palabras, sus gestos y su calmada personalidad le recordaban mucho a su hermano menor, que era igual de cortes y formal con ella y con todo el mundo. Recordar a Claus le hizo feliz, ya hace mucho tiempo que no sabe de él, aunque el sí sepa de ella. . – Ma ma.- Soltó estruendoso el capitán dragón. – ¡¡Una persona como tú no debería soltar lagrimas por ser tan genial!!- Torpemente pudo sentir el palmoteo en su espalda cuando este le animaba tan eufóricamente. Sonaba tan sincero que apenaba a Salamander, que no estaba acostumbrada a los halagos. – ¡En verdad Mi-chan! ¡Eres increíble! – Zelll D. Ragon, se había convertido, en solo unos segundos, una persona muy allegada a ella, algo difícil de lograr por muy carismática y abierta fuera ella. A veces, por muy amable que fuese la salamandra, era difícil llegar a ella, incluso casi imposible lograr llegar a un lugar importante en su corazón. Puede que se agradable contigo, puede que haya entablado una amistad pero era difícil lograr llegar a ser “alguien” en su vida. Incluso a veces era capaz de olvidar a aquellos que no había visto en mucho tiempo. Solo algunos tenían ese privilegio. El privilegio de ser recordados. El privilegio que traía consigo la misma vida de la chica, dispuesta a entregarla para proteger. Sentirse tan cómoda junto a estas personas le hizo pensar un solo momento que, quizás y con toda la impaciencia, finalmente había encontrado un sitio al cual pertenecer. Se le había cruzado por la cabeza que, posiblemente, era con ellos con quienes quería pasar su vida, por quienes entregar su cuerpo y alma y desvivirse por su segura y alegría. Era apresurado pensarlo, siquiera imaginarlo, pero la sola idea de esa posibilidad inundaba su mente con hilarante caos. ¿Tanto así habían logrado? Pues aparentemente, sí. De todas formas, no debía apresurarse, no era normal que se impacientara por algo.
Con la misma calma de antes, siempre esa serenidad en su rostro, sintió como su mente se despejaba un poco del alcohol ingerido, a veces surtía rápidamente el efecto desvanecerte de la sustancia, otras veces tardaba demasiado tiempo. Quizás fuera por la situación que le llenaba de tanta calidez el alma lo que provoco que el efecto no le hubiese pegado tan fuerte. Pero no había respuestas concretas. Ver a ambos, al peligroso capitán y a su caballeroso amigo, por inevitables razones le hizo recordar a su infancia, donde su único amigo era su propio hermano. Obviamente, los papeles estaban claros: Nanjiro era como su hermano y ella era, tan eufóricamente igual, como Zelll. Que cosas y coincidencias trae este mar, llego a imaginar. Aunque, sorpresivamente, por un segundo esa imagen se volvió casi real con la repentina emoción del sub-capitán. -Saly, ¿Cómo es que terminaste en esta isla?, ¿Y qué rumbo piensan seguir?, porque me encantaría que nos volviéramos a reunir en algún otro lugar, quizás en alguna isla del Grand Line. Según recuerdo piensas ir hacia allí luego de pasar por Tequila Wolf. Por cierto tienes interés en el One Piece, como piensas ir al Grand Line, y es un mar bastante peligroso para ir solo de paseo.- Realmente se sorprendió de tan repentina y abrumadora interrogación. Casi que hasta se rio ligeramente tras que Zelll saltara a cuestionarle. Recordó, entonces, como es que había llegado a Death Island, y se rio internamente de su propia torpeza. Había llegado por mero accidente, impensable que hubiese usado algún artefacto por su cuenta para encontrarlo. Ella era un espíritu libre, o algo así. – Pues es verdad, llegue de casualidad. Nunca he usado Logpose o mapas, realmente no me agradan, por eso simplemente viajo sin rumbo por donde me lleve el mar. Supongo que es la razón por la que llevo dos años navegando por los Blue. – Confeso sacando la lengua ante su propia torpeza, uno de sus más conocidos gestos. No iba más que en burla a su propia idiotez, eso de ser un “espíritu libre” la llevó a dar vueltas por todos los Blue varias veces. – Pero, mi objetivo es llegar algún día Grand Line. No tengo ningún interés en One Piece, no me interesa ser famosa o cambiar el mundo. Me gusta simplemente viajar y conocer el mundo. No me importa mucho a donde voy o en donde estoy, solo viajo con el único deseo de algún día poder encontrar un sitio al que pueda pertenecer. – Inconscientemente estaba contando sus sueños, su más grande deseo por encontrar un lugar al que pueda decirle “hogar”. No pedía mucho en su vida, era bastante humilde y no le gustaban las ostentaciones. Solo tenía un pequeño deseo al que, con mucha paciencia, esperaba que algún día se cumpliera. Sonrió con calma, ampliando su mueca relajada. – Aunque, para decir algo, deseo algún día llegar a conocer sábado. Podría decirse que es como otro sueño. – Confeso llevándose el dedo frente a los labios, señalando de que sería un pequeño secreto entre los tres, uno que había tenido la confianza de confesar ante ellos. Así de inocente y humilde era Mihael D. Spears.
Un posible futuro reencuentro animo al dragón, afirmando como una promesa que se cumpliría – Es verdad, no sé cómo hagamos, ¡Pero es una PROMESA! - Agrego el capitán al final de la conversación. – ¡NOS VOLVEREMOS A VER FUERA DE ESTE LUGAR!- A todos pulmón no dudo ni un segundo en decirlo. El solo imaginar que esta historia no terminaría aquí, en Death Island, contagio de la misma emoción a Salamander, solo que en ella se expresó con más calma. Incuestionablemente, le sonrió. Más pronto, por sorpresa, este golpeo la mesa y grito con el mismo aforismo. – YYYOIIIIIHHHH!! – Grito el capitán elevando su voz sobre el alboroto del bar. – ¡Este es el pedido definitivo! – ¿Pedido definitivo? No imaginaba que podía ser pero al ver como se acercaba la camarera con el misterioso encargo, supuso que algo había preparado en ese momento de secretos con aquella mujer. Por alguna razón temía un poco de lo que pudiese haber pedido. Era ese sentimiento de “Vaya-que-se-la-ha-montado-grande”. Rio ligeramente y en cuanto la presentación comenzó, le aplaudió con tenue tranquilidad pero tan pronto este se acercó a ella, se quedó silenciada, mirándolo con tenue sorpresa. – ¡Ma ma! Y para mi gran nueva mejor amiga. – Esa pequeña oración, ese pequeño gesto de cariño llego a estrujarle el corazón hasta sonrojarla de la sorpresa. Ser llamada “Mejor amiga” era un gran golpe para su mente pues nunca nadie le había llamado así. – ¡Una gran idea que se me ha ocurrido a mí solo! – La vampiresa coloco un enorme melón ahuecado lleno del jugo de la fruta con un sorbete y una enorme jarra de sake a su lado. – ¡Sake en melón! –No sabía exactamente cómo reaccionar, sus mismos ojos estaban dilatados de la impredecible sorpresa. Generalmente Salamander podía predecir lo que harían los demás, pero parecía que con Zelll era algo imposible. Llego incluso a cautivarla. – En verdad espero que te guste la idea. – No sabía que decirle, solo sonrió cabizbaja, apenada por ser titulada de tan cariñosa forma. Estaba impresionada por lo que acontecía. En su mente, las palabras “Mejor amiga” revolotearon en ecos interminables. No terminaba de creérselo. – Gracias.... Muchas gracias, Zelll. – No pudo pensar en nada mejor que decir y solo instintivamente, con toda la sinceridad de su alma, dejo escapársele una sonrisa dedicada pura y exclusivamente al peli rosa, dejando desbordar el incuestionable encanto de la chica. Ese encanto que era imposible para muchos no quedarse embobados. Algo tan natural en su persona que por tal motivo muchos se sintieron cómodos con la chica.
La camarera irrumpió de nuevo, anunciando que el pedido de Zelll estaba más que listo. Un poco exagerado lo que reclamo el muchacho. ¿Un barril completo? Mira que hay que tener resistencia para soportar tanta cantidad de alcohol. Era digno de admirar, al menos para la chica. Este tomo su barril de cerveza y lo alzo, reclamando como buen marino un gran brindis entre camaradas. – ¡¡¡¡SALUD AMIGOS!!!! – Y que sea lo que Dios quiera, pues Salamander le acompaño en el brindis y se dispuso a beber a su lado. Era una historia que recordaría por siempre, finalmente había encontrado gente que llegara a querer con todo su corazón. En un par de horas esos dos se habían vuelto de oro para la chica y en toda su felicidad que filtraba por su expresión de paz, disfruto la noche con ambos.
No podía pedir nada más. Estaba en su propio paraíso celestial.
Con la misma calma de antes, siempre esa serenidad en su rostro, sintió como su mente se despejaba un poco del alcohol ingerido, a veces surtía rápidamente el efecto desvanecerte de la sustancia, otras veces tardaba demasiado tiempo. Quizás fuera por la situación que le llenaba de tanta calidez el alma lo que provoco que el efecto no le hubiese pegado tan fuerte. Pero no había respuestas concretas. Ver a ambos, al peligroso capitán y a su caballeroso amigo, por inevitables razones le hizo recordar a su infancia, donde su único amigo era su propio hermano. Obviamente, los papeles estaban claros: Nanjiro era como su hermano y ella era, tan eufóricamente igual, como Zelll. Que cosas y coincidencias trae este mar, llego a imaginar. Aunque, sorpresivamente, por un segundo esa imagen se volvió casi real con la repentina emoción del sub-capitán. -Saly, ¿Cómo es que terminaste en esta isla?, ¿Y qué rumbo piensan seguir?, porque me encantaría que nos volviéramos a reunir en algún otro lugar, quizás en alguna isla del Grand Line. Según recuerdo piensas ir hacia allí luego de pasar por Tequila Wolf. Por cierto tienes interés en el One Piece, como piensas ir al Grand Line, y es un mar bastante peligroso para ir solo de paseo.- Realmente se sorprendió de tan repentina y abrumadora interrogación. Casi que hasta se rio ligeramente tras que Zelll saltara a cuestionarle. Recordó, entonces, como es que había llegado a Death Island, y se rio internamente de su propia torpeza. Había llegado por mero accidente, impensable que hubiese usado algún artefacto por su cuenta para encontrarlo. Ella era un espíritu libre, o algo así. – Pues es verdad, llegue de casualidad. Nunca he usado Logpose o mapas, realmente no me agradan, por eso simplemente viajo sin rumbo por donde me lleve el mar. Supongo que es la razón por la que llevo dos años navegando por los Blue. – Confeso sacando la lengua ante su propia torpeza, uno de sus más conocidos gestos. No iba más que en burla a su propia idiotez, eso de ser un “espíritu libre” la llevó a dar vueltas por todos los Blue varias veces. – Pero, mi objetivo es llegar algún día Grand Line. No tengo ningún interés en One Piece, no me interesa ser famosa o cambiar el mundo. Me gusta simplemente viajar y conocer el mundo. No me importa mucho a donde voy o en donde estoy, solo viajo con el único deseo de algún día poder encontrar un sitio al que pueda pertenecer. – Inconscientemente estaba contando sus sueños, su más grande deseo por encontrar un lugar al que pueda decirle “hogar”. No pedía mucho en su vida, era bastante humilde y no le gustaban las ostentaciones. Solo tenía un pequeño deseo al que, con mucha paciencia, esperaba que algún día se cumpliera. Sonrió con calma, ampliando su mueca relajada. – Aunque, para decir algo, deseo algún día llegar a conocer sábado. Podría decirse que es como otro sueño. – Confeso llevándose el dedo frente a los labios, señalando de que sería un pequeño secreto entre los tres, uno que había tenido la confianza de confesar ante ellos. Así de inocente y humilde era Mihael D. Spears.
Un posible futuro reencuentro animo al dragón, afirmando como una promesa que se cumpliría – Es verdad, no sé cómo hagamos, ¡Pero es una PROMESA! - Agrego el capitán al final de la conversación. – ¡NOS VOLVEREMOS A VER FUERA DE ESTE LUGAR!- A todos pulmón no dudo ni un segundo en decirlo. El solo imaginar que esta historia no terminaría aquí, en Death Island, contagio de la misma emoción a Salamander, solo que en ella se expresó con más calma. Incuestionablemente, le sonrió. Más pronto, por sorpresa, este golpeo la mesa y grito con el mismo aforismo. – YYYOIIIIIHHHH!! – Grito el capitán elevando su voz sobre el alboroto del bar. – ¡Este es el pedido definitivo! – ¿Pedido definitivo? No imaginaba que podía ser pero al ver como se acercaba la camarera con el misterioso encargo, supuso que algo había preparado en ese momento de secretos con aquella mujer. Por alguna razón temía un poco de lo que pudiese haber pedido. Era ese sentimiento de “Vaya-que-se-la-ha-montado-grande”. Rio ligeramente y en cuanto la presentación comenzó, le aplaudió con tenue tranquilidad pero tan pronto este se acercó a ella, se quedó silenciada, mirándolo con tenue sorpresa. – ¡Ma ma! Y para mi gran nueva mejor amiga. – Esa pequeña oración, ese pequeño gesto de cariño llego a estrujarle el corazón hasta sonrojarla de la sorpresa. Ser llamada “Mejor amiga” era un gran golpe para su mente pues nunca nadie le había llamado así. – ¡Una gran idea que se me ha ocurrido a mí solo! – La vampiresa coloco un enorme melón ahuecado lleno del jugo de la fruta con un sorbete y una enorme jarra de sake a su lado. – ¡Sake en melón! –No sabía exactamente cómo reaccionar, sus mismos ojos estaban dilatados de la impredecible sorpresa. Generalmente Salamander podía predecir lo que harían los demás, pero parecía que con Zelll era algo imposible. Llego incluso a cautivarla. – En verdad espero que te guste la idea. – No sabía que decirle, solo sonrió cabizbaja, apenada por ser titulada de tan cariñosa forma. Estaba impresionada por lo que acontecía. En su mente, las palabras “Mejor amiga” revolotearon en ecos interminables. No terminaba de creérselo. – Gracias.... Muchas gracias, Zelll. – No pudo pensar en nada mejor que decir y solo instintivamente, con toda la sinceridad de su alma, dejo escapársele una sonrisa dedicada pura y exclusivamente al peli rosa, dejando desbordar el incuestionable encanto de la chica. Ese encanto que era imposible para muchos no quedarse embobados. Algo tan natural en su persona que por tal motivo muchos se sintieron cómodos con la chica.
La camarera irrumpió de nuevo, anunciando que el pedido de Zelll estaba más que listo. Un poco exagerado lo que reclamo el muchacho. ¿Un barril completo? Mira que hay que tener resistencia para soportar tanta cantidad de alcohol. Era digno de admirar, al menos para la chica. Este tomo su barril de cerveza y lo alzo, reclamando como buen marino un gran brindis entre camaradas. – ¡¡¡¡SALUD AMIGOS!!!! – Y que sea lo que Dios quiera, pues Salamander le acompaño en el brindis y se dispuso a beber a su lado. Era una historia que recordaría por siempre, finalmente había encontrado gente que llegara a querer con todo su corazón. En un par de horas esos dos se habían vuelto de oro para la chica y en toda su felicidad que filtraba por su expresión de paz, disfruto la noche con ambos.
No podía pedir nada más. Estaba en su propio paraíso celestial.

D.
Salamander Black
Someone can be kind and soft, but there's no mean that is weak

Salamander D. Black- Mensajes: 201
Edad: 18
Localización: Arabasta
Hoja de Personaje
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AKUMA: Rin-Rin no Mi
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(150/200)

Re: ¡Fiesta en el bar!
La completa sinceridad en las respuestas me provocaron un sin fin de sensaciones, por un lado me sentía completamente apenado por haber incursionado tanto en su vida personal y por otra parte me regocijaba en saber que había una persona, ademas de mis amigos y hermanos Kaeru y Zelll, capas de entender mi manera de expresarme con total sinceridad sin cuestionamiento alguno. Recordaba con en mas de una ocasión este tipo de acciones habían llevado a provocar grandes discusiones e incluso peleas innecesarias, no sabía como controlarlo simplemente se las palabras se escapaban de mi cerebro sin pedirle permiso a mis cuerdas vocales para pronunciarlas. Entre cada respuesta que brindaba se me fueron ocurriendo mas preguntas para hacerle, pero esta vez no dejarían que se me adelantaran, simplemente me limité a escuchar cada una con completa atención a sus palabras. Algo que me llamo mucho la atención fue que navegara sin utilizar mapas o el famoso Log-Pose, no sabia que clase de barco tenía pero aquellas palabras a mi que era un navegante casi de nacimiento me resultaron bastante perturbadoras, en cuanto tuviésemos un poco de tiempo le daría los mapas que había dibujado de nuestros viajes, aunque estos eran del East y North Blue. Otro comentario que logro hacerme recorrer un escalofríos por la espalda era su sueño por llegar al Grand Line, no el hecho de andar por ese mar, sino mi imaginación de que navegasen en el como lo venían haciendo. Era mi deber advertirle transmitirle mis dudas. Una de sus ultimas palabras me provoco mucha ternura -Solo viajo con el único deseo de algún día poder encontrar un sitio al que pueda pertenecer-, esa frase mostraba muchas facetas de su vida que arrastraban una necesidad, mas bien un anhelo.
Estaba por hacerle otras preguntas a nuestra nueva amiga cuando mi capitán se sobre emociono al ver que la camarera traía un pedido especial que el había encargado. Con las palabras que lo caracterizaban me dijo -Ahí viene la orden especial que pedí. Para mi querido hermano! Mi sangre que no es sangre, el mejor Whiskey de la isla. Añejado en madera de ataúd según me afirmo la moza. Dicen que tiene no sé cuántos años Nanji, pero vos sos el que sabe de eso!.-, había que ver si era le mejor Whisky de este lugar, mis habilidades con respecto a esta bebida lo confirmaría, hasta ahora el mejor era el que había preparado aquel anciano que a regañadientes le había logrado comprar una botella. Para Salamander ordeno una bebida muy curiosa, realmente se había lucido con aquella idea el muchacho pelirosa, -Sake en melón- afirmó muy entusiasmado por su brillantes y realmente era digno de una aplauso, pero los honores también se lo llevaba el que había preparado el melón con aquel expendido corte hecho en la fruta, junto a esta se encontraba la botella de Sake para que fusionara los dos líquidos y formara un nuevo brebaje, no podía ocultar que aquella extraña combinación despertaba en mi cierta curiosidad y deseos de degustarla. Completando el pedido un barril completo de cerveza se le depositaban a un costado de nuestro compañero y al grito de -¡¡¡¡SALUD AMIGOS!!!!- proclamo un nuevo brindis. Si mi amigo pensaba que me tomaría todo lo servido en mi vaso de un solo trago estaba completamente equivocado, pero si lo había bebido hasta la mitad, sin dudas esta noche seria de inolvidable.
Concluido el brindis Zelll nos alentó para que ni bien terminásemos los tragos nos fuésemos a bailar junto a los alegres isleños y visitantes. La idea me parecía estupenda pero antes quería charlar un poco mas con nuestra nueva amiga, así que sin dudarlo le dije -Saly disculpa pero tengo una inquietud que transmitirte, sinceramente me tiene un poco preocupado que viajes sin rumbo alguno, no el hecho de que vallas donde la marea te lleve, lo cual me parece una muy buena manera de conocer nuevos lugares, sino la idea de no utilizar una mapa, o ir trazando el circuito que vas navegando. En mares como los Blue no tiene grandes complicaciones, exceptuando alguna que otra tormenta tropical, pero en el Grand Line los problemas pueden ser diarios y me gustaría que tengas esto en consideración, me preocupa lo que te pueda llegar a suceder. Me parece.... No esta mal esa palabra, siento que no juzgas a las personas sin antes conocerla, o por lo menos así lo demostraste con todos esta noche, a pesar de que no puedes ocultar tu timidez cuando la situación se torna un tanto abrumadora. En cuestión, como quiero lo mejor para ti, y considerando que soy el navegante de nuestra tripulación, me gustaría enseñarte lo que se o enseñarle a algún nakama tuyo, recuerdo que comentaste que no habías arribado tu sola a la isla-, había sido por de mas de extenso en mis palabras, pero era otro problema que tenía a la hora de expresar mis sentimientos hacia las personas. Los que me conoces ya saben como soy, pero a esta muchacha de tan alegre y tímida personalidad me costaba mucho hablarle, no sabía por que sus emociones y gestos lograban atosigarme de esa forma, quizás notaba un poco de mi pasado en ella.
Estaba por hacerle otras preguntas a nuestra nueva amiga cuando mi capitán se sobre emociono al ver que la camarera traía un pedido especial que el había encargado. Con las palabras que lo caracterizaban me dijo -Ahí viene la orden especial que pedí. Para mi querido hermano! Mi sangre que no es sangre, el mejor Whiskey de la isla. Añejado en madera de ataúd según me afirmo la moza. Dicen que tiene no sé cuántos años Nanji, pero vos sos el que sabe de eso!.-, había que ver si era le mejor Whisky de este lugar, mis habilidades con respecto a esta bebida lo confirmaría, hasta ahora el mejor era el que había preparado aquel anciano que a regañadientes le había logrado comprar una botella. Para Salamander ordeno una bebida muy curiosa, realmente se había lucido con aquella idea el muchacho pelirosa, -Sake en melón- afirmó muy entusiasmado por su brillantes y realmente era digno de una aplauso, pero los honores también se lo llevaba el que había preparado el melón con aquel expendido corte hecho en la fruta, junto a esta se encontraba la botella de Sake para que fusionara los dos líquidos y formara un nuevo brebaje, no podía ocultar que aquella extraña combinación despertaba en mi cierta curiosidad y deseos de degustarla. Completando el pedido un barril completo de cerveza se le depositaban a un costado de nuestro compañero y al grito de -¡¡¡¡SALUD AMIGOS!!!!- proclamo un nuevo brindis. Si mi amigo pensaba que me tomaría todo lo servido en mi vaso de un solo trago estaba completamente equivocado, pero si lo había bebido hasta la mitad, sin dudas esta noche seria de inolvidable.
Concluido el brindis Zelll nos alentó para que ni bien terminásemos los tragos nos fuésemos a bailar junto a los alegres isleños y visitantes. La idea me parecía estupenda pero antes quería charlar un poco mas con nuestra nueva amiga, así que sin dudarlo le dije -Saly disculpa pero tengo una inquietud que transmitirte, sinceramente me tiene un poco preocupado que viajes sin rumbo alguno, no el hecho de que vallas donde la marea te lleve, lo cual me parece una muy buena manera de conocer nuevos lugares, sino la idea de no utilizar una mapa, o ir trazando el circuito que vas navegando. En mares como los Blue no tiene grandes complicaciones, exceptuando alguna que otra tormenta tropical, pero en el Grand Line los problemas pueden ser diarios y me gustaría que tengas esto en consideración, me preocupa lo que te pueda llegar a suceder. Me parece.... No esta mal esa palabra, siento que no juzgas a las personas sin antes conocerla, o por lo menos así lo demostraste con todos esta noche, a pesar de que no puedes ocultar tu timidez cuando la situación se torna un tanto abrumadora. En cuestión, como quiero lo mejor para ti, y considerando que soy el navegante de nuestra tripulación, me gustaría enseñarte lo que se o enseñarle a algún nakama tuyo, recuerdo que comentaste que no habías arribado tu sola a la isla-, había sido por de mas de extenso en mis palabras, pero era otro problema que tenía a la hora de expresar mis sentimientos hacia las personas. Los que me conoces ya saben como soy, pero a esta muchacha de tan alegre y tímida personalidad me costaba mucho hablarle, no sabía por que sus emociones y gestos lograban atosigarme de esa forma, quizás notaba un poco de mi pasado en ella.

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Re: ¡Fiesta en el bar!
Zelll no era una persona que esperase muchas retribuciones por sus actos. En verdad ni siquiera sabia medirlos. Menos aun con su lado racional desconectado al 100%, por ende la sencilla respuesta de Salamander a sus actos lo colmaron de felicidad. No fue la expresión de la chica al hablar modestamente como habia demostrado que era su costumbre ni el gusto reflejado por lo que el habia pensado o dicho. Fue su mirada, su profunda mirada esmeralda, donde el joven no pudo evitar perderse en un lapso que para el parecio eterno. Ella acompaño esa mirda, la cual el una vez mas sintio que los vinculaba de una forma tan extraña y poderosa como antigua, con una hermosa y delicada sonrisa. Zelll no lo sabia, pero esa sonrisa, ese instante era dedicado hacia el. Probablemente el joven veia y sentia miles de cosas a la velocidad de la luz que en verdad no sucedian ni se transmitian en ese momento. Pero aquel gesto tan colmado de gracias y dulzura lo hizo olvidarse del mundo. De la existenia y de su ubicación en ella. Perdido en su reflejo en las esmeraldas que iluminaban el rostro de la chica e hipnotizado por el sonido de su risa. Ese recuerdo. Ese instante, esos ojos colmados de felicidad se grabarian a fuego en su memoria. Como uno de sus mayores tesoros. Y en el fondo de su ser, algo que el jamas seria capaz de comprender por si mismo. Florecio.
Cuando el magico contacto se rompio el chico no pudo evitar soltar un pequeño “Ma” imperceptible. Arrastrado entre sus labios atonitos por haber vuelto a la realidad una vez mas. En aquel momento la camarera termino de entregar el pedido del pelirosa y aquello lo trajo de nuevo a la realidad. Desconectandolo de ese lugar tan extraño e increíble que segundos atrás vicitaba. El joven brindo con entusiamo con sus amigos. El viejo amigo y la nueva gran amiga. Su felicidad podria hacerlo estallar. De alguna forma Salamander, no, ella no, Mihael, si asi se llamaba ella, habia conquistado al joven impulsivo del North Blue. Su sonrisa y su tranquilidad, su alegria escondida, su ternura, todo en ella era perfecto y hacia sentir al Dragon un enorme deseo de jamas separarse de su nueva amiga, de cuidarla y protejerla, atesorarla como hacia con todos sus Nakamas. Aquella necesidad de cuidar y defender todo lo que amaba. Pues aquel joven solo tenia un terror oculto, un solo miedo. El miedo a perder a los que amaba. Ese miedo que traia desde nacer, tras haber sido el (según su creencia) el culpable de la muerte de su madre cuando le dio a luz, y años después aquella emocion fue reforzada cuando su padre murio ocultandolo de las fuerzas de la marina que lo perseguian. Pero esta vez habia algo distino, algo que el joven jamas se confesaria o entenderia. Ella era diferente. Y quizas, aunque el no pudiese concebir la idea en su mente. Ella estaba por sobre muchos. En verdad aquello no tenia logica. Pero en un joven dominado por el impulso absurdo de sus emociones. ¿Qué lo tenia?
Una fugaz idea cruzo su cabeza. “Dile a Mi-chan que tiene que ser nuestra nakama!!!” Pero, como se dijo. Solo fue fugaz. Zelll era un ser libre. Que amaba la libertad del mar, y la felicidad de compartirla con sus nakamas. No buscaba fama ni gloria, ni titulos o reconocimientos. Su ambicion por ser fuerte era solo una respuesta a su creencia de que la libertad debia defenderse y de que su fuerza le ayudaria a mantener esa ingenua promesa que se hacia siempre. “Nadie muere bajo mi cuidado”. Ese deseo y amor por la libertad fue lo que al joven le hizo sentir y saber, pues en verdad el solo sentia mas rara vez pensaba sin su lado racional… que su amiga era igual y que su libertad no era la misma y que cada uno debia encontrar la suya propia. Quizas hubiese algo mas. Un pequeño sentimiento egoísta guardado muy el fondo de su ser. Recien nacido y florecido que habia susurrado “no”. Por un simple motivo… Zelll era un idiota, si, pero un idiota de convicciones y creencias firmes. Las cuales jamas traicionaba.
Increíble la cantidad de cosas que pueden pasar por el corazon de un joven durante un trago de cerveza. Bueno un importante trago de casi un litro. Pero asi eran la mente y el corazon del muchacho, acelerados e impulsivos como el mismo.
Cuando terinaron el brindis. El sub-capitan de los Kaizoku’s no Dragon demostro su afable ser lleno de preocupación y cuidado hacia los que queria. El joven siempre era asi. De alguna forma, pese a que Zelll fuese el capitan y estuviese dispuesto a morir y derramar toda la sangre del mundo por cualquiera de sus nakamas. Nanjiro era el responsable del grupo, era quien con ojo protector y vigilante de alguna forma limitaba a veces incluso las acciones de sus disparatados amigos. La conciencia y la voz de la experiencia envueltas en sabiduría. El peli rosa jamas lo expresaba pero en verdad admiraba a su amigo y el cariño que le tenia provenia de que el fuese de aquella forma. Escucho con atención. Bueno en verdad lo que el alcohol y sus capacidades le permitian, pues en verdad no entendia nada, ni sabia nada de navegación. Pero eso no le hacia falta para conocer el tono de preocupación sincero de su viejo hermano. Zelll asintio ante las palabras de su amigo y solo agrego conteniendo su sonora voz para intentar ser serio, pues la preocupación de su amigo habia penetrado ahora en él, incapaz de darse cuenta antes por si solo que lo que su amiga decia era algo realmente osado y peligroso. – Ma…escucha a Nanji, el es un genio en todo eso. Y su preocupación es parte de su aprecio. – No pudo evitar soltar una pequeña risa. – A mi tambien me preocupa que algo te pase…no quisiera que eso sucediera ma…mi gran mejor amiga es muy valiosa para mi. – El joven sonrio con sus ojos cerrados, sus palabras eran sinceras y solo hablaba por boca de su corazon que en verdad sin entender del todo porque compartia la preocupación que Nanjiro habia puesto en manifiesto. Aun asi sin poder con su propio genio agrego entre medio de risas. – Ma!!! Igual creo que es genial tu forma de viajar! En verdad eres valiente Mi-chan!! Yo haria lo mismo si no tuviera a Nanji, pero mas que por gusto por no saber. – concluyo riendo.
Cuando el magico contacto se rompio el chico no pudo evitar soltar un pequeño “Ma” imperceptible. Arrastrado entre sus labios atonitos por haber vuelto a la realidad una vez mas. En aquel momento la camarera termino de entregar el pedido del pelirosa y aquello lo trajo de nuevo a la realidad. Desconectandolo de ese lugar tan extraño e increíble que segundos atrás vicitaba. El joven brindo con entusiamo con sus amigos. El viejo amigo y la nueva gran amiga. Su felicidad podria hacerlo estallar. De alguna forma Salamander, no, ella no, Mihael, si asi se llamaba ella, habia conquistado al joven impulsivo del North Blue. Su sonrisa y su tranquilidad, su alegria escondida, su ternura, todo en ella era perfecto y hacia sentir al Dragon un enorme deseo de jamas separarse de su nueva amiga, de cuidarla y protejerla, atesorarla como hacia con todos sus Nakamas. Aquella necesidad de cuidar y defender todo lo que amaba. Pues aquel joven solo tenia un terror oculto, un solo miedo. El miedo a perder a los que amaba. Ese miedo que traia desde nacer, tras haber sido el (según su creencia) el culpable de la muerte de su madre cuando le dio a luz, y años después aquella emocion fue reforzada cuando su padre murio ocultandolo de las fuerzas de la marina que lo perseguian. Pero esta vez habia algo distino, algo que el joven jamas se confesaria o entenderia. Ella era diferente. Y quizas, aunque el no pudiese concebir la idea en su mente. Ella estaba por sobre muchos. En verdad aquello no tenia logica. Pero en un joven dominado por el impulso absurdo de sus emociones. ¿Qué lo tenia?
Una fugaz idea cruzo su cabeza. “Dile a Mi-chan que tiene que ser nuestra nakama!!!” Pero, como se dijo. Solo fue fugaz. Zelll era un ser libre. Que amaba la libertad del mar, y la felicidad de compartirla con sus nakamas. No buscaba fama ni gloria, ni titulos o reconocimientos. Su ambicion por ser fuerte era solo una respuesta a su creencia de que la libertad debia defenderse y de que su fuerza le ayudaria a mantener esa ingenua promesa que se hacia siempre. “Nadie muere bajo mi cuidado”. Ese deseo y amor por la libertad fue lo que al joven le hizo sentir y saber, pues en verdad el solo sentia mas rara vez pensaba sin su lado racional… que su amiga era igual y que su libertad no era la misma y que cada uno debia encontrar la suya propia. Quizas hubiese algo mas. Un pequeño sentimiento egoísta guardado muy el fondo de su ser. Recien nacido y florecido que habia susurrado “no”. Por un simple motivo… Zelll era un idiota, si, pero un idiota de convicciones y creencias firmes. Las cuales jamas traicionaba.
Increíble la cantidad de cosas que pueden pasar por el corazon de un joven durante un trago de cerveza. Bueno un importante trago de casi un litro. Pero asi eran la mente y el corazon del muchacho, acelerados e impulsivos como el mismo.
Cuando terinaron el brindis. El sub-capitan de los Kaizoku’s no Dragon demostro su afable ser lleno de preocupación y cuidado hacia los que queria. El joven siempre era asi. De alguna forma, pese a que Zelll fuese el capitan y estuviese dispuesto a morir y derramar toda la sangre del mundo por cualquiera de sus nakamas. Nanjiro era el responsable del grupo, era quien con ojo protector y vigilante de alguna forma limitaba a veces incluso las acciones de sus disparatados amigos. La conciencia y la voz de la experiencia envueltas en sabiduría. El peli rosa jamas lo expresaba pero en verdad admiraba a su amigo y el cariño que le tenia provenia de que el fuese de aquella forma. Escucho con atención. Bueno en verdad lo que el alcohol y sus capacidades le permitian, pues en verdad no entendia nada, ni sabia nada de navegación. Pero eso no le hacia falta para conocer el tono de preocupación sincero de su viejo hermano. Zelll asintio ante las palabras de su amigo y solo agrego conteniendo su sonora voz para intentar ser serio, pues la preocupación de su amigo habia penetrado ahora en él, incapaz de darse cuenta antes por si solo que lo que su amiga decia era algo realmente osado y peligroso. – Ma…escucha a Nanji, el es un genio en todo eso. Y su preocupación es parte de su aprecio. – No pudo evitar soltar una pequeña risa. – A mi tambien me preocupa que algo te pase…no quisiera que eso sucediera ma…mi gran mejor amiga es muy valiosa para mi. – El joven sonrio con sus ojos cerrados, sus palabras eran sinceras y solo hablaba por boca de su corazon que en verdad sin entender del todo porque compartia la preocupación que Nanjiro habia puesto en manifiesto. Aun asi sin poder con su propio genio agrego entre medio de risas. – Ma!!! Igual creo que es genial tu forma de viajar! En verdad eres valiente Mi-chan!! Yo haria lo mismo si no tuviera a Nanji, pero mas que por gusto por no saber. – concluyo riendo.

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Re: ¡Fiesta en el bar!
La suma tranquilidad del pequeño festejo llego incluso a animar a Salamander a probar aquella nueva bebida que el dragón se había ingeniado en inventar solo para ella. No sabía exactamente a que podría degustar pero si se había tomado tales molestia no podía rechazar su ofrecimiento. Tras que este aclamara por el brindis con su pulmón a pecho limpio, se detuvo a mirar un segundo el melón ahuecado y la jarra de sake que le acompañaba. Con cierta curiosidad en sus ojos, casi olvidándose de la extraña actitud que tomaron hace un momento ambos, primero Zelll con su mirada perdida e hipnotizada como la incómoda apariencia de Nanjiro, tomo entonces la jarra y la vertió en el melón mezclado con su jugo, creando rápidamente un brebaje de color brillante. Lo acerco un poco a ella, planteándose si realmente sería bueno para, no solo su salud, sino también para su digestión, donde lo olisqueo un poco notando un aroma dulzón un poco fuerte pero encantador. Casi se sentía en posesión de la mismísima posición de amor de los cuentos de hadas. Tomo la pajilla decorada con alegres colores armonizados con el mismísimo festival donde se lo llevo a los labios lentamente y pegándolos sobre el pedazo de plástico, sorbió rápidamente para encontrarse con un inmenso mar de sensaciones indescriptibles. No era por exagerar pero la explosión causada por la combinación del dulce sabor del melón que se mezcla con el sutil sabor del sake llegó a adormecer su paladar por tan majestuosa sensación. Oh, elixir de los dioses. Había conseguido algo magnifico. A pesar de toda la mescolanza de sabores, a pesar de estar mesclado con jugo de fruta, el alcohol seguía haciéndole un vil efecto que volvió a subir por sus mejillas con impunidad. No estaba ahora tan borracha, pero si seguía tomando no tardaría demasiado en acabar en el estado de embriaguez total. Más pronto, una preocupación surgió de un acompañante que la salvo de continuar transitando en el directo camino a la borrachera, deteniéndola en seco en sus acciones. Nanjiro planteo su preocupación. -Saly disculpa pero tengo una inquietud que transmitirte, sinceramente me tiene un poco preocupado que viajes sin rumbo alguno, no el hecho de que vayas donde la marea te lleve, lo cual me parece una muy buena manera de conocer nuevos lugares, sino la idea de no utilizar una mapa, o ir trazando el circuito que vas navegando. En mares como los Blue no tiene grandes complicaciones, exceptuando alguna que otra tormenta tropical, pero en el Grand Line los problemas pueden ser diarios y me gustaría que tengas esto en consideración, me preocupa lo que te pueda llegar a suceder. Me parece.... No está mal esa palabra, siento que no juzgas a las personas sin antes conocerla, o por lo menos así lo demostraste con todos esta noche, a pesar de que no puedes ocultar tu timidez cuando la situación se torna un tanto abrumadora. En cuestión, como quiero lo mejor para ti, y considerando que soy el navegante de nuestra tripulación, me gustaría enseñarte lo que se o enseñarle a algún nakama tuyo, recuerdo que comentaste que no habías arribado tu sola a la isla- Tenia un punto, bueno, más de un punto que planteaba bien como esta niña podía ser así de ingenua. Salamander era, increíblemente, consiente a lo que se refería, sabía que el Grand Line no era un sitio cualquiera pero no le gustaba amargarse con las realidades, no era una chica que hiciera la tragedia en todo. De igual forma, Zelll también se preocupó. – Ma…escucha a Nanji, él es un genio en todo eso. Y su preocupación es parte de su aprecio. – No pudo evitar soltar una pequeña risa. – A mi también me preocupa que algo te pase…no quisiera que eso sucediera ma…mi gran mejor amiga es muy valiosa para mí. – El que había escuchado con suma atención a las advertencias de Nanjiro hacia la ojos verdes también afirmaba que no quería que le sucediera nada. La preocupación de ambos alegro interiormente a la muchacha, generalmente la gente que la conocía no tenía esas clases de preocupaciones por ella que siempre pintaba como una persona sumamente fuerte que podía superar cualquier obstáculo. Sinceramente hablando, Salamander era más débil de lo que imaginaban, no por fuerza o poder, no por inteligencia faltante (que de hecho le sobraba), sino por su propia ingenuidad. Esa misma inocencia era una bomba que le podía estallar en la cara. Era demasiado relajada y tranquila como para preocuparse por las cosas, siendo inútil el uso de un ente racional y algún instinto de supervivencia. Algo que seriamente le faltaba: Instinto de conservación.
La chica, inconscientemente, rio levemente sin soltar su tentativa bebida que no dejaba de llamar para terminársela. Miro a ambos, con mucha paz en su semblante. – Sé que peligros puede presentar el mar. Sé que no es un sitio donde se pueda jugar, que hay que tomarlo con cautela y nunca bajar la guardia. Tengo la sangre de mi padre, quien respeta el mar con vida propia. Pero aun y todo, no le temo... No me gusta preocuparme por esas cosas y estoy tranquila. Se de antemano que Grand Line es un sitio demasiado peligroso, sus climas son impredecibles y su variante en todos los aspectos es monstruosa. Y aun y todo, no me preocupa. – Confeso torpemente, sin desborrar la sonrisa calma de su cara. Era impresionante como podía estar tan tranquila hablando de algo así, como si realmente fuera un detalle mínimo. Incluso no sonaba como si no fuera consiente, de hecho se veía claramente que sabía todos los peligros pero el temor no aparecía en sus ojos. No es que fuera valiente, era que Salamander D. Black sabía y aceptaba a lo que se enfrentara. – No soy experta pero se leer mapas y predecir lo suficientemente útil el clima. Odio los logpose, soy torpe y me olvido de las cosas. Soy demasiado tranquila, nunca me preocupo por lo que ocurre y vivo a un ritmo insano para muchos pero... Esta soy yo. Y así me gusta. – Se detuvo pensante, era consciente de sus propias fallas, de su propia idiotez. Eso valía demasiado para alguien así. – Estoy completamente confiada de que lo que llegue lograre superarlo. Sera difícil enfrentarse a un mar como ese, pero ahí está el reto. Quizás no pueda nadar y prácticamente sea un suicidio ir por mi cuenta... Pero.... – Sonrió cerrando los ojos.-... No me detendré por nada. - Aunque sus palabras no midieran la seriedad de lo que decía, sabía perfectamente a que se refería. Era algo que venía desde su nacimiento, algo que inevitablemente estaba en su sangre. Abrió los ojos con calma, muy levemente, dejando escaparse ese color verde brillante por una pequeña abertura. – Mare inveniemus réquiem aerternam... – Murmuro al final. Era el único recuerdo de una persona que se borraba con el paso de los años de su mente. Ya apenas su rostro podía reconocer. Era nostálgico pensar en alguien que había dejado tanto en ella a pesar de que no había sentimientos que retribuyera. Suspiro con ligereza y volvió a su postura normal, aclamada pero nada de melancolías. – De todas formas... – Llego para cortar el cuento excesivamente dramático.- Kane-san es navegante, y aunque lo dejare en la isla más cercana para que pueda recuperarse de sus heridas, tendré una buena ayuda un buen rato. Además, no puedo forzarlo a que me acompañe, solo le estoy dando una mano ya que lo encontre malherido. – Quería despreocupar a Nanjiro, era tierno de su parte que se tomara la molestia de querer ayudarla, pero cuando Salamander era cabeza dura, nada podía hacerla cambiar de parecer. Siempre se ponía a esquivar con tontas excusas, a veces con poco sentido. No quería más charlas en donde ella fuer a el motivo de preocupaciones así que, como toda persona medianamente normal, recurriría al alcohol para olvidar esas cosas tan fastidiosas. Así que sin más que querer decir, nada más que querer excusas con sus ideas tan “liberales”, se tomó de un solo trago su bebida, volvió a servirse, un trago más y se sonrió de oreja a oreja luego de un rato en silencio en lo que el alcohol le hacía efecto. -Así que~ No te preocupes, Nanjiro. Saly va a estar bien. – Rio rápidamente hablando en tercera persona, mientras levantaba la mano y hacía con los dedos la señal de la victoria. No era fuerte, no era seria, no podía predecir el futuro, pero tenía valor. Una ingenua valentía.
Se sirvió un vaso más, solo uno más de sake y lo bebió sin tardanzas, sentándose relajadamente en la silla y luego estirándose con pereza, sin dejar de mostrar una clara señal de que estaba ebria, felizmente ebria. – Ma ma... Va siendo hora. Quiero bailar~ un rato. – Anunció sin pena mientras se levantaba y sacaba la lengua alegremente, en ese mismo tic facial de siempre. En lo que se acomodó entremedio de ambos, tomo sus brazos y se interpuso para anunciar que no aceptaría un no por respuesta. - ¿Vamos ya? Seguro seguro que será divertido~ Ma hahahaha.... –Rio nuevamente, era claro que ya no estaba cuerda del todo. Ese rápido escape por evitar que se preocuparan por ella había sido impresionante. El uso del alcohol fue una inteligente estrategia. Otro punto para su increíble e improvisante intelecto.
Una persona despreocupada que ya no haria caso a más preocupaciones. Asi era y asi moriria.
La chica, inconscientemente, rio levemente sin soltar su tentativa bebida que no dejaba de llamar para terminársela. Miro a ambos, con mucha paz en su semblante. – Sé que peligros puede presentar el mar. Sé que no es un sitio donde se pueda jugar, que hay que tomarlo con cautela y nunca bajar la guardia. Tengo la sangre de mi padre, quien respeta el mar con vida propia. Pero aun y todo, no le temo... No me gusta preocuparme por esas cosas y estoy tranquila. Se de antemano que Grand Line es un sitio demasiado peligroso, sus climas son impredecibles y su variante en todos los aspectos es monstruosa. Y aun y todo, no me preocupa. – Confeso torpemente, sin desborrar la sonrisa calma de su cara. Era impresionante como podía estar tan tranquila hablando de algo así, como si realmente fuera un detalle mínimo. Incluso no sonaba como si no fuera consiente, de hecho se veía claramente que sabía todos los peligros pero el temor no aparecía en sus ojos. No es que fuera valiente, era que Salamander D. Black sabía y aceptaba a lo que se enfrentara. – No soy experta pero se leer mapas y predecir lo suficientemente útil el clima. Odio los logpose, soy torpe y me olvido de las cosas. Soy demasiado tranquila, nunca me preocupo por lo que ocurre y vivo a un ritmo insano para muchos pero... Esta soy yo. Y así me gusta. – Se detuvo pensante, era consciente de sus propias fallas, de su propia idiotez. Eso valía demasiado para alguien así. – Estoy completamente confiada de que lo que llegue lograre superarlo. Sera difícil enfrentarse a un mar como ese, pero ahí está el reto. Quizás no pueda nadar y prácticamente sea un suicidio ir por mi cuenta... Pero.... – Sonrió cerrando los ojos.-... No me detendré por nada. - Aunque sus palabras no midieran la seriedad de lo que decía, sabía perfectamente a que se refería. Era algo que venía desde su nacimiento, algo que inevitablemente estaba en su sangre. Abrió los ojos con calma, muy levemente, dejando escaparse ese color verde brillante por una pequeña abertura. – Mare inveniemus réquiem aerternam... – Murmuro al final. Era el único recuerdo de una persona que se borraba con el paso de los años de su mente. Ya apenas su rostro podía reconocer. Era nostálgico pensar en alguien que había dejado tanto en ella a pesar de que no había sentimientos que retribuyera. Suspiro con ligereza y volvió a su postura normal, aclamada pero nada de melancolías. – De todas formas... – Llego para cortar el cuento excesivamente dramático.- Kane-san es navegante, y aunque lo dejare en la isla más cercana para que pueda recuperarse de sus heridas, tendré una buena ayuda un buen rato. Además, no puedo forzarlo a que me acompañe, solo le estoy dando una mano ya que lo encontre malherido. – Quería despreocupar a Nanjiro, era tierno de su parte que se tomara la molestia de querer ayudarla, pero cuando Salamander era cabeza dura, nada podía hacerla cambiar de parecer. Siempre se ponía a esquivar con tontas excusas, a veces con poco sentido. No quería más charlas en donde ella fuer a el motivo de preocupaciones así que, como toda persona medianamente normal, recurriría al alcohol para olvidar esas cosas tan fastidiosas. Así que sin más que querer decir, nada más que querer excusas con sus ideas tan “liberales”, se tomó de un solo trago su bebida, volvió a servirse, un trago más y se sonrió de oreja a oreja luego de un rato en silencio en lo que el alcohol le hacía efecto. -Así que~ No te preocupes, Nanjiro. Saly va a estar bien. – Rio rápidamente hablando en tercera persona, mientras levantaba la mano y hacía con los dedos la señal de la victoria. No era fuerte, no era seria, no podía predecir el futuro, pero tenía valor. Una ingenua valentía.
Se sirvió un vaso más, solo uno más de sake y lo bebió sin tardanzas, sentándose relajadamente en la silla y luego estirándose con pereza, sin dejar de mostrar una clara señal de que estaba ebria, felizmente ebria. – Ma ma... Va siendo hora. Quiero bailar~ un rato. – Anunció sin pena mientras se levantaba y sacaba la lengua alegremente, en ese mismo tic facial de siempre. En lo que se acomodó entremedio de ambos, tomo sus brazos y se interpuso para anunciar que no aceptaría un no por respuesta. - ¿Vamos ya? Seguro seguro que será divertido~ Ma hahahaha.... –Rio nuevamente, era claro que ya no estaba cuerda del todo. Ese rápido escape por evitar que se preocuparan por ella había sido impresionante. El uso del alcohol fue una inteligente estrategia. Otro punto para su increíble e improvisante intelecto.
Una persona despreocupada que ya no haria caso a más preocupaciones. Asi era y asi moriria.

D.
Salamander Black
Someone can be kind and soft, but there's no mean that is weak

Salamander D. Black- Mensajes: 201
Edad: 18
Localización: Arabasta
Hoja de Personaje
PROFESIÓN:
AKUMA: Rin-Rin no Mi
NIVEL:


(150/200)

Re: ¡Fiesta en el bar!
Mi capitán escucho con sumo cuidado mis palabras mostrando luego la misma preocupación, pero minimizando el tema alegando que esa manera de viajar a el le parecía genial, en realidad a mi también me parecía algo interesante, pero no era un método que se pudiese utilizar en cualquier océano. Las palabras, la convicción y el tono en sus voz al decir -Sé que peligros puede presentar el mar. Sé que no es un sitio donde se pueda jugar, que hay que tomarlo con cautela y nunca bajar la guardia. Tengo la sangre de mi padre, quien respeta el mar con vida propia. Pero aun y todo, no le temo... No me gusta preocuparme por esas cosas y estoy tranquila. Se de antemano que Grand Line es un sitio demasiado peligroso, sus climas son impredecibles y su variante en todos los aspectos es monstruosa. Y aun y todo, no me preocupa.- me tranquilizaron. Saber que entendía a la perfección mis palabras y que era consciente de los peligros sentiría un gran alivio cuando el momento de que cada uno tome distintos rumbos llegue. Salamander continuó con su comentario mostrando una faceta de ella que aún no habíamos apreciado, su valentía por reconocer sus dotes y defectos sin temor a expresarlos. Con cada palabra que nuestra amiga pronunciaba sentía que en su búsqueda por encontrar el lugar al cual pertenecer también estaba deseosa de obtener innumerables aventuras y sentirse completamente capaz de sortear cualquier obstáculo que se presentara.
Para terminar con mi duda y dejarme tranquilo Saly vació por completo el contenido del melón con una amplia sonrisa en su rostro dijo -Así que~ No te preocupes, Nanjiro. Saly va a estar bien.-, la joven se mostraba muy capaz de lograr su empresa a su manera. No solo por el tono en que lo había dicho, sino también por la confianza que mostraba logró que apartara mi miedo por completo. Mientras tomaba un trago de aquel exquisito Whisky la muchacha de ojos verdes, que ahora se manifestaba sumamente jovial y anhelante en continuar con la diversión de método mas vigoroso propuso, mas bien dispuso con estas textuales palabras -Ma ma... Va siendo hora. Quiero bailar~ un rato.-, sin dejarnos responder se coloco entre medio de los dos nakamas y dijo -¿Vamos ya? Seguro seguro que será divertido~ Ma hahahaha....-. Estaba plenamente decidida en llevarnos a bailar y dado el entusiasmo que mostraba no podría siquiera objetarle aquel acto. Me estaba dejando arrastrar hacia un acontecimiento que siempre me había sentido incomodo, si había algo para lo que no había nacido era la danza, prefería entablar un combate con espadas ante el Rey Marino mas mortífero, que ser el has-me-reír de un frondoso cúmulo de bailarines, en estas instancias no solo me sentía apesadumbrado, sino que podría ser peligroso para los otros concurrentes que se encontrasen al rededor mío. Mientras era acarreado hacia la zona de baile le dije al oído de Salamander -No creo que sea buena idea-, pero no podía hacer nada mas que eso para contradecir a nuestra amiga, y tampoco quería que se sintiera apenado por tomar riendas en el asunto.
Si bien no estábamos lejos de la pista de baile el recorrido me había resultado una eternidad, con cada metro que avanzábamos podía sentir como mi pulsaciones se incrementaban, esto sería sumamente bochornoso, un maremoto de sensaciones se a galopaban en mi cerebro, por un lado no quería defraudar a Saly, por el otro no podía dejar que vieran lo ridículo que podría llegar a resultar verme danzar, tampoco podría llegar a la pista y ni bien tuviese un momento de liberación escapar de allí, cada pensamiento me reflejaba la imagen de Salamander viéndome partir completamente apenada y sin poder expresar ninguna palabra de disculpa, definitivamente no podía arruinarle la noche a tan alegre compañía. Ni bien nos ubicamos en un sitio donde cabía cómodamente el trió le volví a repetir a Salamander -Realmente no creo que sea buena idea-, sin mas ni menos empece a danzar al ritmo de la música, no podía ni observar los ojos de mi nakama y amiga, solamente miraba al suelo y notaba como se encendía en llamas mi rostro, seguramente en este momento estaba mas colorado que un volcán en erupción. Dios como deje que esto pasara.
Para terminar con mi duda y dejarme tranquilo Saly vació por completo el contenido del melón con una amplia sonrisa en su rostro dijo -Así que~ No te preocupes, Nanjiro. Saly va a estar bien.-, la joven se mostraba muy capaz de lograr su empresa a su manera. No solo por el tono en que lo había dicho, sino también por la confianza que mostraba logró que apartara mi miedo por completo. Mientras tomaba un trago de aquel exquisito Whisky la muchacha de ojos verdes, que ahora se manifestaba sumamente jovial y anhelante en continuar con la diversión de método mas vigoroso propuso, mas bien dispuso con estas textuales palabras -Ma ma... Va siendo hora. Quiero bailar~ un rato.-, sin dejarnos responder se coloco entre medio de los dos nakamas y dijo -¿Vamos ya? Seguro seguro que será divertido~ Ma hahahaha....-. Estaba plenamente decidida en llevarnos a bailar y dado el entusiasmo que mostraba no podría siquiera objetarle aquel acto. Me estaba dejando arrastrar hacia un acontecimiento que siempre me había sentido incomodo, si había algo para lo que no había nacido era la danza, prefería entablar un combate con espadas ante el Rey Marino mas mortífero, que ser el has-me-reír de un frondoso cúmulo de bailarines, en estas instancias no solo me sentía apesadumbrado, sino que podría ser peligroso para los otros concurrentes que se encontrasen al rededor mío. Mientras era acarreado hacia la zona de baile le dije al oído de Salamander -No creo que sea buena idea-, pero no podía hacer nada mas que eso para contradecir a nuestra amiga, y tampoco quería que se sintiera apenado por tomar riendas en el asunto.
Si bien no estábamos lejos de la pista de baile el recorrido me había resultado una eternidad, con cada metro que avanzábamos podía sentir como mi pulsaciones se incrementaban, esto sería sumamente bochornoso, un maremoto de sensaciones se a galopaban en mi cerebro, por un lado no quería defraudar a Saly, por el otro no podía dejar que vieran lo ridículo que podría llegar a resultar verme danzar, tampoco podría llegar a la pista y ni bien tuviese un momento de liberación escapar de allí, cada pensamiento me reflejaba la imagen de Salamander viéndome partir completamente apenada y sin poder expresar ninguna palabra de disculpa, definitivamente no podía arruinarle la noche a tan alegre compañía. Ni bien nos ubicamos en un sitio donde cabía cómodamente el trió le volví a repetir a Salamander -Realmente no creo que sea buena idea-, sin mas ni menos empece a danzar al ritmo de la música, no podía ni observar los ojos de mi nakama y amiga, solamente miraba al suelo y notaba como se encendía en llamas mi rostro, seguramente en este momento estaba mas colorado que un volcán en erupción. Dios como deje que esto pasara.

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Re: ¡Fiesta en el bar!
Salamander se dedico a responder a Nanjiro en forma confiada y segura. Zelll escuchaba con la mayor atencion posible, mientras se dedicaba a bajar el nivel de su barril de cerveza a pasos agigantados. La chica le demostraba al peli rosa que era valiente y que en verdad tenia mucho mas cerebro que el, pues, sabia de lo que hablaba. Se notaba en la forma de expresarse que tenia. Incluso parecia con ese jesto convencer a Nanjiro de que sus preocupaciones eran absurdas quizas. El capitan algo relajado de aquella conversación volvio a sumergirse en sus emociones y pensamientos, mientras inclinaba con poca dificultad aquel colosal barril de cerveza. Mientras el alcohol, litros en exceso para una persona normal, ingresaba en su sistema digestivo y comenzaba a recorrer su vertiginoso camino hasta su cerebro. El capitan intentaba entender que era lo que habia sentido hacia unos momentos. ¿De quien era esa voz susurrante que habia hablado dentro de él? Era obvio que no era su lado racional...pese a estar acostumbrado a oir voces en su cabeza...el capitan no entendia de donde provenia aquella voz ni porque al observar a su nueva amiga sentia tanta calidez en todo su cuerpo y en especial en su pecho. Pero aun asi no podia entender bien porque se sentia asi. "Solo es lo que se siente tener una nueva gran mejor amiga" Se dijo a si mismo mientras bajaba el barril practicamente vacio.
El rubor se habia apoderado de su rostro. Observaba las cosas suceder algo despacio quizas y por algun motivo en aquel estado su capacidad auditiva disminuia conciderablemente, por lo cual, se volvia mucho mas griton y escandaloso de lo que ya lo era. La vista del joven se poso en su amiga y sonrio estupidamente, con los ojos entrecerrados y su cara colmada de felicidad y estupidez desbordada. Solto un leve - ma...- mientras veia como ella apuraba su trago al igual que el lo habia hecho hace momentos. "Que bien", penso, "en verdad le gusto mi idea". Por alguna razon que seguia sin comprender eso lo hizo sonreir mas y sentirse aun mas feliz. Apuro una vez mas su barril sacudiendolo para sacar hasta la ultima gota y lo dejo caer con estruendo. - Maaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa que bien se siiieeeeenteeeeeeeeeeee!.- Dijo practicamente gritando. En ese momento se percato de que tiraban de su brazo. Salamander habia dicho algo pero el no habia llegado a escuchar.
Se dejo arrastrar al grito de - Siiiii FIESTAAAA - Mientras sacudia sus brazos. La chica lo llevaba a la plaza, alli donde el bullicio y la musica reinaban. Era cierto, despues de todo el habia propuesto aquello. Era hora de bailar. En verdad Zelll no era un buen bailarin, era absolutamente discordinado, en su estado actual era practicamente incapaz de seguir un ritrmo... pero en verdad no le importaba en lo mas minimo. Nanjiro por su parte estaba en otra posicion, Zelll lo conocia de años y jamas lo habia visto bailar. En verdad su nakama se habia liberado en aquella fiesta. A los oidos del capitan la musica era rapida, acelerada, alegre y divertida, por lo cual se puso a saltar y revolear sus brazos riendo a carcajadas entre sus dos amigos. El lugar estaba altamente concurrido. La gente se agolpaba una contra otra, bailando y riendo. La noche habia avanzado, la luna viva la coronaba y la banda jamas habia dejado de tocar. La fiesta de los muertos se hayaba en su climax. Los jovenes habian llegado en el mejor momento posible.
Hacia ya rato. Cuando Zelll habia reencontrado a sus nakamas en la puerta del bar, habia vuelto a cubrir su torso con la camisa roja que traia atada a su cintura. Y durante su estadia en el bar habia permanecido de aquella forma. Mientras bailaban y reian, el joven se sintio saturado de calor en cuestion de minutos, por no decir segundos. Al grito de - Arghhhh Fiestaaaa Calorrrrrr - Practicamente se arranco la camisa y la alzo en su puño en medio de una risa victoriosa mientras la hacia girar al "ritmo" de la musica. Pocos segundos despues la camisa habia desaparecido. Y el ni lo habia notado. Reia de felicidad al ver a su amigo bailar, estar en aquel lugar, tener tan cerca a su nueva amiga en cierta forma lo intoxicaba mucho mas de lo que podia hacerlo todos los litros de alcohol que habia bebido. El joven realmente estaba feliz y alegre y su risa no abandonaba su rostro ni por un instante. Cuando la primer pieza musical se detuvo el joven alzo sus brazos al cielo y grito alegremente. Tras aquello bajo la mirada al suelo, tomo su bufanda y se la ato a la frente. - Es hora de volverse locos! - Grito mientras la musica comenzaba a sonar intensamente. Sin mediar palabras ni preguntas, tomo la mano de Salamander y la mano de Nanjiro y como si se tratasen de tres niños jugando los obligo a girar en ronda. Riendo a carcajadas, saltando y subiendo y bajando los brazos a lo mejor que el creia "el ritmo de la musica", arrastrando al grupo en aquella forma hasta el epicentro del baile, mucho mas cerca del escenario, donde Jack aun animaba la fiesta.
El rubor se habia apoderado de su rostro. Observaba las cosas suceder algo despacio quizas y por algun motivo en aquel estado su capacidad auditiva disminuia conciderablemente, por lo cual, se volvia mucho mas griton y escandaloso de lo que ya lo era. La vista del joven se poso en su amiga y sonrio estupidamente, con los ojos entrecerrados y su cara colmada de felicidad y estupidez desbordada. Solto un leve - ma...- mientras veia como ella apuraba su trago al igual que el lo habia hecho hace momentos. "Que bien", penso, "en verdad le gusto mi idea". Por alguna razon que seguia sin comprender eso lo hizo sonreir mas y sentirse aun mas feliz. Apuro una vez mas su barril sacudiendolo para sacar hasta la ultima gota y lo dejo caer con estruendo. - Maaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa que bien se siiieeeeenteeeeeeeeeeee!.- Dijo practicamente gritando. En ese momento se percato de que tiraban de su brazo. Salamander habia dicho algo pero el no habia llegado a escuchar.
Se dejo arrastrar al grito de - Siiiii FIESTAAAA - Mientras sacudia sus brazos. La chica lo llevaba a la plaza, alli donde el bullicio y la musica reinaban. Era cierto, despues de todo el habia propuesto aquello. Era hora de bailar. En verdad Zelll no era un buen bailarin, era absolutamente discordinado, en su estado actual era practicamente incapaz de seguir un ritrmo... pero en verdad no le importaba en lo mas minimo. Nanjiro por su parte estaba en otra posicion, Zelll lo conocia de años y jamas lo habia visto bailar. En verdad su nakama se habia liberado en aquella fiesta. A los oidos del capitan la musica era rapida, acelerada, alegre y divertida, por lo cual se puso a saltar y revolear sus brazos riendo a carcajadas entre sus dos amigos. El lugar estaba altamente concurrido. La gente se agolpaba una contra otra, bailando y riendo. La noche habia avanzado, la luna viva la coronaba y la banda jamas habia dejado de tocar. La fiesta de los muertos se hayaba en su climax. Los jovenes habian llegado en el mejor momento posible.
Hacia ya rato. Cuando Zelll habia reencontrado a sus nakamas en la puerta del bar, habia vuelto a cubrir su torso con la camisa roja que traia atada a su cintura. Y durante su estadia en el bar habia permanecido de aquella forma. Mientras bailaban y reian, el joven se sintio saturado de calor en cuestion de minutos, por no decir segundos. Al grito de - Arghhhh Fiestaaaa Calorrrrrr - Practicamente se arranco la camisa y la alzo en su puño en medio de una risa victoriosa mientras la hacia girar al "ritmo" de la musica. Pocos segundos despues la camisa habia desaparecido. Y el ni lo habia notado. Reia de felicidad al ver a su amigo bailar, estar en aquel lugar, tener tan cerca a su nueva amiga en cierta forma lo intoxicaba mucho mas de lo que podia hacerlo todos los litros de alcohol que habia bebido. El joven realmente estaba feliz y alegre y su risa no abandonaba su rostro ni por un instante. Cuando la primer pieza musical se detuvo el joven alzo sus brazos al cielo y grito alegremente. Tras aquello bajo la mirada al suelo, tomo su bufanda y se la ato a la frente. - Es hora de volverse locos! - Grito mientras la musica comenzaba a sonar intensamente. Sin mediar palabras ni preguntas, tomo la mano de Salamander y la mano de Nanjiro y como si se tratasen de tres niños jugando los obligo a girar en ronda. Riendo a carcajadas, saltando y subiendo y bajando los brazos a lo mejor que el creia "el ritmo de la musica", arrastrando al grupo en aquella forma hasta el epicentro del baile, mucho mas cerca del escenario, donde Jack aun animaba la fiesta.

Invitado- Invitado
Re: ¡Fiesta en el bar!
Llevando al moribundo a su tumba, diría aquel viejo dicho en algún simbolismo que re imaginaba aquello en la situación de Nanjiro. Salamander, con toda la gracia de su pequeño delirio causado por el alcohol, en plan de evitar que siguieran preocupándose por ella o como tomaba su vida, arrastraba a ambos nuevos amigos hacia donde el festejo estaba llevándose a cabo. A pesar de que eran dos personas, Salamander tiraba con fuerza, apoyándose en la capacidad de sus piernas y su torso, solo usando sus brazos como ganchos para que no huyeran de su inevitable destino al son de la música. Con la frente en alto, riendo y sin vacilar un segundo, los llevo hasta donde la aglomeración de personas era abrumadoramente llena de alegría, tanto que desbordaba esa sensación festiva que provocaba la aceleración de adrenalina que se escapaba por los poros. El único que siguió su alegría fue Zelll, que en su propia borrachera se dejó llevar sin contratiempos. - Siiiii FIESTAAAA – Verlo emocionado le ánimo, al menos él no se preocuparía más, no se atrevería a seguir con aquello. Sin duda el alcohol a veces tenía sus beneficios. No permitiría que no disfrutaran de ese ambiente que la noche ofrecía en sus últimas instancias y se limitó a sonreírles mientras se giraba y le tomaba la mano a ambos sonriente de su propia emoción, dejando que, como un tierno gatito asustado, Nanjiro le susurrara al oído. -No creo que sea buena idea- Parecía pedir ayuda, un acto de piedad. Era gracioso y a la vez adorable ver la cara de negación y pena que sentía. Sin dejar de sonreír, no le dijo nada, solo le tiro un poco, animándolo a que no sintiera poema alguno. Sabía de antemano como tratar a personas así, a lo que Nanjiro cada vez más se parecía a su hermano menor. Hasta ganas de abrazarlo le daban.
Era cierto que por un lado el llevárselos era solo una excusa. Pero por el otro, lo veía como algo infaltable. Si bien antes nunca hubiese pensado un momento en unirse al baile colectivo, ahora que tenía compañía no le importaba demasiado atreverse ya que Salamander era de los del dicho de “con amigos todo sabe mejor”. En efecto, ahora con alguien a su lado, quería disfrutar como nunca sin dejarse a momentos tranquilos como su rostro siempre expresaba. Al llegar al sitio perfecto, donde los tres cabían sin problemas, Nanjiro volvió a acercársele apenado, de nuevo con ese complejo de cachorro asustado que la chica no podía evitar gemir internamente por tanta ternura que su mente creaba. Una mente a veces retorcida y demasiado especial. -Realmente no creo que sea buena idea- Con esas simples palabras inseguras, observo como resignado el joven empezaba a moverse penosamente mientras su rostro se hundía en el más brillante color rojizo que uno pudiese tener. Más obvia vergüenza no odia dejarse aparecer. La chica de ojos verdes rio ligeramente y se acercó a este, era una necesidad que le ayudara. No podría soportarlo solo. Con unos pequeños pasos, le observo y sonrió con calma, tomándole las manos. – Vamos, yo te ayudo. – Era amable, aunque sus intenciones eran simplemente el que el también disfrutara sin vergüenza de la que abrumarse. Le ayudo a moverse ligeramente para animarlo a seguirle el paso. En todo caso, había puesto su atención a Nanjiro, quien por el momento parecía ser el más necesitado. Con el rabillo del ojo lograba ver que Zelll por su parte parecía divertirse mucho sin necesidad de que ella le prestara atención, de alguna forma tenía su propio método para ser el exagerado centro de atención con sus extraños movimientos infringidos por el alcohol que ingirió momento antes. Volvió a Nanjiro mientras pudo, solo unos minutos antes de que la música se detuviera, para hacer que se moviera con ella y abandonara un poco su pena. Reía a la par del peli rosa, viviente en su propia alegría. Los sonidos de su entorno eran a veces lentos, otras veces iban muy rápidas. Varias veces llego a sentir que los colores en el bullicioso fondo le dejaban aturdida aunque bien en ningún momento dejo que se viera abiertamente en su serena expresión acalorada por la bebida y el amontonamiento de cuerpos vivos.... Bueno, casi vivos. Recordaba entonces esos agradables festivales en su tierra natal, donde las aglomeraciones de gente y la música eran parte de una gran celebración que memoraban la creación de aquel reino en el mar del norte. En sus memorias visualizaba esas horas interminables junto a su hermano pequeño, débil de salud desde nacimiento, en donde disfrutaban de las pequeñas atracciones, de los bailes, de la música, de la comida y de la incontenible alegría de toda la gente a su alrededor. La nostalgia que golpeo su pecho le hizo echar de menos su casa pero aun y toda la alegría del pasado era eso: Pasado. Ahora estaba en un viaje y debía seguir adelante, pues sabía que aun cuando la lejanía fuera un hecho, reconocía que cosas como estas, como Death Island y su fiesta, no dejarían de aparecer en su camino. Todas aquellas alegrías y tristeza que en el futuro vivan, se repetirán en alguna oportunidad, donde volvería a recordar la calidez de aquel sitio, de su cuna, de su hogar. Continúo bailando, ayudando a disfrutar al apenado sub-capitán, hasta que la música se refreno y Zelll se dejó llevar.
Jack, en toda su gloria, volvió a cantar.
Sin esperarse nada, Zelll de pronto tomo la mano de ambos y se unió al baile, girando en círculos y dejando que se vieran como un trio de niños pequeños. Al principio, Salamander se sorprendió mucho pero no tardo un segundo en empezar a reírse de la misma forma que el peli rosado. Estaba en la cúspide de su alegría interna. Se acercaron al escenario, donde Jack, sonriente en su cabeza de calabaza falsa, sonrió y canto con más emoción, en lo que Salamander le había re-dedicado una sonrisa a su alegre amigo del mundo de los muertos. Las luces y la música, la fiesta y la felicidad, los vivos y los muertos, festejaban, disfrutaban. Y aquella chica que solitaria viajaba, se dejó llevar para olvidarse del futuro que, muy en su interior, sentía venir con caótica maldad.
Era cierto que por un lado el llevárselos era solo una excusa. Pero por el otro, lo veía como algo infaltable. Si bien antes nunca hubiese pensado un momento en unirse al baile colectivo, ahora que tenía compañía no le importaba demasiado atreverse ya que Salamander era de los del dicho de “con amigos todo sabe mejor”. En efecto, ahora con alguien a su lado, quería disfrutar como nunca sin dejarse a momentos tranquilos como su rostro siempre expresaba. Al llegar al sitio perfecto, donde los tres cabían sin problemas, Nanjiro volvió a acercársele apenado, de nuevo con ese complejo de cachorro asustado que la chica no podía evitar gemir internamente por tanta ternura que su mente creaba. Una mente a veces retorcida y demasiado especial. -Realmente no creo que sea buena idea- Con esas simples palabras inseguras, observo como resignado el joven empezaba a moverse penosamente mientras su rostro se hundía en el más brillante color rojizo que uno pudiese tener. Más obvia vergüenza no odia dejarse aparecer. La chica de ojos verdes rio ligeramente y se acercó a este, era una necesidad que le ayudara. No podría soportarlo solo. Con unos pequeños pasos, le observo y sonrió con calma, tomándole las manos. – Vamos, yo te ayudo. – Era amable, aunque sus intenciones eran simplemente el que el también disfrutara sin vergüenza de la que abrumarse. Le ayudo a moverse ligeramente para animarlo a seguirle el paso. En todo caso, había puesto su atención a Nanjiro, quien por el momento parecía ser el más necesitado. Con el rabillo del ojo lograba ver que Zelll por su parte parecía divertirse mucho sin necesidad de que ella le prestara atención, de alguna forma tenía su propio método para ser el exagerado centro de atención con sus extraños movimientos infringidos por el alcohol que ingirió momento antes. Volvió a Nanjiro mientras pudo, solo unos minutos antes de que la música se detuviera, para hacer que se moviera con ella y abandonara un poco su pena. Reía a la par del peli rosa, viviente en su propia alegría. Los sonidos de su entorno eran a veces lentos, otras veces iban muy rápidas. Varias veces llego a sentir que los colores en el bullicioso fondo le dejaban aturdida aunque bien en ningún momento dejo que se viera abiertamente en su serena expresión acalorada por la bebida y el amontonamiento de cuerpos vivos.... Bueno, casi vivos. Recordaba entonces esos agradables festivales en su tierra natal, donde las aglomeraciones de gente y la música eran parte de una gran celebración que memoraban la creación de aquel reino en el mar del norte. En sus memorias visualizaba esas horas interminables junto a su hermano pequeño, débil de salud desde nacimiento, en donde disfrutaban de las pequeñas atracciones, de los bailes, de la música, de la comida y de la incontenible alegría de toda la gente a su alrededor. La nostalgia que golpeo su pecho le hizo echar de menos su casa pero aun y toda la alegría del pasado era eso: Pasado. Ahora estaba en un viaje y debía seguir adelante, pues sabía que aun cuando la lejanía fuera un hecho, reconocía que cosas como estas, como Death Island y su fiesta, no dejarían de aparecer en su camino. Todas aquellas alegrías y tristeza que en el futuro vivan, se repetirán en alguna oportunidad, donde volvería a recordar la calidez de aquel sitio, de su cuna, de su hogar. Continúo bailando, ayudando a disfrutar al apenado sub-capitán, hasta que la música se refreno y Zelll se dejó llevar.
Jack, en toda su gloria, volvió a cantar.
Sin esperarse nada, Zelll de pronto tomo la mano de ambos y se unió al baile, girando en círculos y dejando que se vieran como un trio de niños pequeños. Al principio, Salamander se sorprendió mucho pero no tardo un segundo en empezar a reírse de la misma forma que el peli rosado. Estaba en la cúspide de su alegría interna. Se acercaron al escenario, donde Jack, sonriente en su cabeza de calabaza falsa, sonrió y canto con más emoción, en lo que Salamander le había re-dedicado una sonrisa a su alegre amigo del mundo de los muertos. Las luces y la música, la fiesta y la felicidad, los vivos y los muertos, festejaban, disfrutaban. Y aquella chica que solitaria viajaba, se dejó llevar para olvidarse del futuro que, muy en su interior, sentía venir con caótica maldad.

D.
Salamander Black
Someone can be kind and soft, but there's no mean that is weak

Salamander D. Black- Mensajes: 201
Edad: 18
Localización: Arabasta
Hoja de Personaje
PROFESIÓN:
AKUMA: Rin-Rin no Mi
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Re: ¡Fiesta en el bar!
Mis pasos eran bastantes torpes, como acostumbrara en estas situación, pero Salamander con gran solidaridad, y observando que me estaba por insolar a mi mismo, se acerco y me dijo -Vamos, yo te ayudo.- mientras me tomaba las manos. Lentamente me fue mostrando los pasos adecuados para poder seguir la música, me sentía muy apenado por necesitar ayuda para poder bailar, pero a su vez alegre por tener a una amiga que pueda guiarme sin reírse en mi cara, Salamander era una gran persona en todos los aspectos que hasta el momento había conocido. Luego en una breve clase de baile instruida por la profesora Salamander la música finalmente seso, pero esto solo duraría unos momentos para poder reorganizar al grupo de música, y continuar con la siguiente canción. Observe que no quería soltar la mano de Saly, por primera vez en mi vida estaba bailando y realmente lo estaba disfrutando.
La banda comenzó a tocar nuevamente con gran exaltación, se podía sentir los fuertes golpes en la batería, los vigorosos rasguidos en las tensas cuerdas de la guitara, las variantes entre agudo y grave de las trompetas, los punteos en el bajo que le daban el fondo vibrante a la melodía y la incuestionable e indiscutible formidable voz del cantante Jack. Zelll estaba completamente compenetrado con la música y en un arranque de jubilo nos tomo de la mano para formar un circulo con el fin de hacernos girar mientras nos movilizábamos mas cerca de la orquesta, mientras ascendía y descendía nuestros brazos, ademas de dar grandes saltos, se podía observar la felicidad en su rostro mientras esbozaba una gran sonrisa y se reía con estrepitosas carcajadas. Era la segunda vez en la noche que me arrastraban hacia un lugar que no quería por la fuerza, y realmente no había forma de zafarse de las garras de nuestro capitán, nos tomaba fuertemente nuestras manos a tal puntos de hacerme pensar que podría quebrarse la en cualquier momento a nuestra nueva amiga.
Las recientes acciones de mi amigo me hicieron dejar de pensar que con mis movimientos estaba haciendo el ridículo, por que ahora si lo estaba haciendo, no había motivos de pensar lo contrario, pero observando las caras que ponían Salamander y Zelll, no podía objetar absolutamente nada, así que finalmente despeje mis dudas de mi mente y me uní a la hilaridad del momento. La fiesta no hacia mas que comenzar para el alegre trió que giraba al ritmo de la música, los tres dábamos grandes saltos y reíamos a carcajadas disfrutando de la alegre melodía, al parecer nuestro reciente acto había animado a la banda, por que comenzaron a tocar y cantar con mayor entusiasmo, por primera vez sentía que mis actos, en este tipo de acontecimientos, no estaban fuera de lugar, es mas estaban brindando un verdadero espectáculo. De pronto observe como mis manos se separaba de mi capitán y en su lugar una mano mas fría ocupaba su lugar, seguido a esto una pareja de fantasmas se posicionaban en el centro del circulo con los brazos extendidos al cielo, y giraban en la dirección contraria a la nuestra. Eramos los animadores de la fiesta junto con la banda de Jack. Yo no quería soltar la mano de Salamander, podía sentir a través de ella la seguridad que necesitaba para continuar con aquellos movimientos, pero una muchacha de alegre sonrisa y vestida de arlequín nos separa para posicionarse en ese lugar y seguir agrandando la ronda. Dos nuevas personas pasaron por debajo de mi brazo derecho y se unieron el el circulo centrar con los fantasmas. Parecía un ritual lo que estábamos haciendo, a cada momento mas personas se sumaban al primer circulo y otras al central. En cuestión de un minutos todos los presente estaban formando una gran ronda saltando y danzando al ritmo de los músicos. La fiesta de Hallowen parecía llegar a su mayor esplendor, ya no me preocupaba no tenerla a Saly cerca mio, ya no me preocupaba hacer el ridículo, ya no me preocupaba sentir que una incendio se originaba en mis mejillas, solamente quería seguir con la fiesta. Estaba disfrutando completamente del momento como nunca lo había hecho.
La banda comenzó a tocar nuevamente con gran exaltación, se podía sentir los fuertes golpes en la batería, los vigorosos rasguidos en las tensas cuerdas de la guitara, las variantes entre agudo y grave de las trompetas, los punteos en el bajo que le daban el fondo vibrante a la melodía y la incuestionable e indiscutible formidable voz del cantante Jack. Zelll estaba completamente compenetrado con la música y en un arranque de jubilo nos tomo de la mano para formar un circulo con el fin de hacernos girar mientras nos movilizábamos mas cerca de la orquesta, mientras ascendía y descendía nuestros brazos, ademas de dar grandes saltos, se podía observar la felicidad en su rostro mientras esbozaba una gran sonrisa y se reía con estrepitosas carcajadas. Era la segunda vez en la noche que me arrastraban hacia un lugar que no quería por la fuerza, y realmente no había forma de zafarse de las garras de nuestro capitán, nos tomaba fuertemente nuestras manos a tal puntos de hacerme pensar que podría quebrarse la en cualquier momento a nuestra nueva amiga.
Las recientes acciones de mi amigo me hicieron dejar de pensar que con mis movimientos estaba haciendo el ridículo, por que ahora si lo estaba haciendo, no había motivos de pensar lo contrario, pero observando las caras que ponían Salamander y Zelll, no podía objetar absolutamente nada, así que finalmente despeje mis dudas de mi mente y me uní a la hilaridad del momento. La fiesta no hacia mas que comenzar para el alegre trió que giraba al ritmo de la música, los tres dábamos grandes saltos y reíamos a carcajadas disfrutando de la alegre melodía, al parecer nuestro reciente acto había animado a la banda, por que comenzaron a tocar y cantar con mayor entusiasmo, por primera vez sentía que mis actos, en este tipo de acontecimientos, no estaban fuera de lugar, es mas estaban brindando un verdadero espectáculo. De pronto observe como mis manos se separaba de mi capitán y en su lugar una mano mas fría ocupaba su lugar, seguido a esto una pareja de fantasmas se posicionaban en el centro del circulo con los brazos extendidos al cielo, y giraban en la dirección contraria a la nuestra. Eramos los animadores de la fiesta junto con la banda de Jack. Yo no quería soltar la mano de Salamander, podía sentir a través de ella la seguridad que necesitaba para continuar con aquellos movimientos, pero una muchacha de alegre sonrisa y vestida de arlequín nos separa para posicionarse en ese lugar y seguir agrandando la ronda. Dos nuevas personas pasaron por debajo de mi brazo derecho y se unieron el el circulo centrar con los fantasmas. Parecía un ritual lo que estábamos haciendo, a cada momento mas personas se sumaban al primer circulo y otras al central. En cuestión de un minutos todos los presente estaban formando una gran ronda saltando y danzando al ritmo de los músicos. La fiesta de Hallowen parecía llegar a su mayor esplendor, ya no me preocupaba no tenerla a Saly cerca mio, ya no me preocupaba hacer el ridículo, ya no me preocupaba sentir que una incendio se originaba en mis mejillas, solamente quería seguir con la fiesta. Estaba disfrutando completamente del momento como nunca lo había hecho.

Invitado- Invitado
Re: ¡Fiesta en el bar!
La fiesta seguía sin cesar. La música cada vez se desprendía de los instrumentos con más vigor y ritmo. El gesto del Capitán empezó como una pequeña piedra que desprende una avalancha. Pronto más y más gente se unió a la ronda. Haciéndola cada vez más extensa y alegre. El joven Sub-capitán se vio separado de sus amigos. Pero la alegría y la fiesta era tal, que todos sabían que no había nada que temer o preocuparse. El capitán observo el rostro de su amigo antes de perderlo de vista. Jamás lo había visto tan alegre y desinhibido, en verdad se sintió feliz en su corazón por él. Fantasmas, personas y seres de toda clase se unieron a la ronda, una ronda interna se formó y así cada vez más círculos fueron abriendo el espacio entre ellos, gente danzando y riendo por doquier. Alguien había tomado la mano que Nanjiro había soltado. Era un pequeño niño, que como Jack saltaba con una alegre cabeza de calabaza, aunque realmente dejaba muchas sospechas de que en verdad aquella no fuese una máscara. El joven miro con una sonrisa a su nuevo compañero de baile y volteo el rostro hacia el otro lado. Allí seguía su amiga. El aferraba su mano con fuerza, como si temiese que alguien fuese a separarlos. La observo con su rostro aun algo rosado por los efectos del Alcohol, riendo en toda su plenitud, pudo ver incluso los destellos de luz en sus ojos verdes cuando ella encontró su mirada. Que facilidad había encontrado el joven Dragón para perderse en aquellos ojos.
El joven capitán tenía un problema, o más bien una ventaja, si no seguía consumiendo alcohol los efectos del mismo pasaban rápidamente de su cuerpo. Su temperatura corporal se elevaba con facilidad, más incluso después de haber consumido su extraña fruta. Por lo cual el alcohol se evaporaba de su sangre a velocidades pasmosas. Mientras reía y saltaba al compás de la música, feliz de estar allí y sentir el contacto de la mano de su nueva gran mejor amiga, el capitán comenzaba a sentir como eso sucedía. Y por alguna razón tuvo miedo. Una extraña sensación se apodero de su corazón, sentía que sin la ayuda del alcohol pensamientos y sensaciones se apoderarían de él. Aquella nueva voz en su cabeza, parecía ser la motivadora de esos pensamientos. El capitán negó con la cabeza como desasiéndose de aquellas cosas. Nunca había tomado más que por gusto y disfrutar de un buen momento. Y jamás lo haría para ahogar una pena o algo por el estilo, en verdad lo veía estúpido. La fiesta y el baile continuaban. La banda no paraba de sonar, tema tras tema sin descanso. Y entonces sucedió algo que le provocó una extraña sensación de pánico. Alguien tomo la mano que lo unía a su amiga. En la mente del chico un flash de imágenes donde era separado de la chica lo atormento. En ellas poco a poco la distancia lo hacía perderla de vista y según esas imágenes, no volvía a encontrarla. Terminado su estadía en la isla observando desde la popa del barco con tristeza la isla.
Solo fue un segundo pero en su mente pareció una película entera. Impulsiva e instintivamente el chico soltó al niño de la calabaza y tomo son sus dos manos la de Salamander. El impulso brusco de aquel movimiento los saco a ambos de la ronda, que aún seguía girando, tropezaron yéndose hacia afuera, para su suerte estaban en el círculo exterior de las rondas, sino hubiesen tropezado con otros miembros de aquel festejo. Zelll se sentía abrumado por su torpeza. Ambos trastabillaron hacia atrás, casi chocando contra una pared, Zelll observo aquello y tomo a Salamander en sus brazos, girando sobre sí mismos y chocando el contra la pared de aquel bar. El impacto le hizo cerrar los ojos. Y sin terminar de abrirlos soltó. – Ma…perdón. – No se atrevía a mirarla a los ojos tras haber hecho aquella locura. ¿Qué había sido eso? ¿Qué instinto salvaje lo había hecho hacer aquella locura? ¿Qué miedo tan poderoso a separarse de una amiga era aquel? Por primera vez en su vida Zelll D. Ragon tenía vergüenza. Su rostro tenía el mismo color que su pelo. Abrió un solo ojo para observarla, solo por un segundo y se percató de como la estaba abrazando contra él, su corazón comenzó a latir de una forma acelerada, temía que ella se enojara con él, que se arrepintiera de haberlo conocido, apuro las palabras halando atropelladamente, cualquier rasgo de borrachera se había borrado de su rostro y su cerebro. – Ma ma lo siento mucho en verdad no sé qué hice, no quería separarme de vos, luego nos íbamos a desencontrar y no nos íbamos a despedir y si eso pasaba creo que iba a morir de pena, fue horrible en verdad lo siento mucho yo espero, dios, ¿te hice mal? ¿Estás bien? - Mientras recitaba todas esas palabras había vuelto a cerrar sus ojos apretándolos con fuerza mientras el rubor se hacía más intenso en su rostro y su corazón latía de tal forma que parecía que iba a estallar en segundos . El chico no podía entender que le sucedía, ¿Por qué diablos se comportaba de aquella forma? Sabía que tenía que soltarla pero aun así no se atrevía a hacerlo.
Tomo coraje y finalmente abrió sus dos ojos, observo el rostro de ella, trago saliva mientras lo hacía, se encontró con sus ojos tan profundos y como siempre, se perdió en ellos al instante. Sin poder finalizar sus palabras con un suave – ma…- completamente perdido. La tenía tan cerca de él que el mismo aroma que la chica despedía lo embriagaba. El chico jamás entendería por si solo que en verdad estaba perdido por ella. Jamás se había sentido así, y probablemente jamás lo volvería a hacer. Observándola de aquella forma, perdido en el brillo intenso de esos ojos, el Dragón espero con pánico las palabras de ella. Su corazón podría morir en aquel instante. La fiesta continuaba alrededor de ellos la música sonaba con fuerza. La gente se movía en círculos sin dejar de animar y festejar. Pero el joven estaba absolutamente perdido aislado del mundo en un rincón.
Las peripecias del muchacho los habían dejado a ambos colocados contra una pared, bajo el toldo de lo que parecía ser de un pequeño bar. La pared era empedrada. Y el capitán de no haberse encontrado en aquel estado la sentiría fría contra su espalda desnuda. El toldo al parecer era una lona improvisada sobre dos estandartes de madera que la sostenían en cada punta de la fachada del local. El lugar estaba vacío por dentro. Toda la gente había salido a unirse a la fiesta. En aquel rincón oscuro, en medio de la fiesta más grande que se podría ver, donde muertos y vivos danzaban y eran felices por igual, un joven oriundo del North Blue, experimentaba cosas que jamás hubiese podido creer que existían. Zelll D. Ragon estaba solo en aquel momento. Su lado racional había desparecido. Y en su cabeza no había explicaciones para entender que era lo que en verdad quería.
El joven capitán tenía un problema, o más bien una ventaja, si no seguía consumiendo alcohol los efectos del mismo pasaban rápidamente de su cuerpo. Su temperatura corporal se elevaba con facilidad, más incluso después de haber consumido su extraña fruta. Por lo cual el alcohol se evaporaba de su sangre a velocidades pasmosas. Mientras reía y saltaba al compás de la música, feliz de estar allí y sentir el contacto de la mano de su nueva gran mejor amiga, el capitán comenzaba a sentir como eso sucedía. Y por alguna razón tuvo miedo. Una extraña sensación se apodero de su corazón, sentía que sin la ayuda del alcohol pensamientos y sensaciones se apoderarían de él. Aquella nueva voz en su cabeza, parecía ser la motivadora de esos pensamientos. El capitán negó con la cabeza como desasiéndose de aquellas cosas. Nunca había tomado más que por gusto y disfrutar de un buen momento. Y jamás lo haría para ahogar una pena o algo por el estilo, en verdad lo veía estúpido. La fiesta y el baile continuaban. La banda no paraba de sonar, tema tras tema sin descanso. Y entonces sucedió algo que le provocó una extraña sensación de pánico. Alguien tomo la mano que lo unía a su amiga. En la mente del chico un flash de imágenes donde era separado de la chica lo atormento. En ellas poco a poco la distancia lo hacía perderla de vista y según esas imágenes, no volvía a encontrarla. Terminado su estadía en la isla observando desde la popa del barco con tristeza la isla.
Solo fue un segundo pero en su mente pareció una película entera. Impulsiva e instintivamente el chico soltó al niño de la calabaza y tomo son sus dos manos la de Salamander. El impulso brusco de aquel movimiento los saco a ambos de la ronda, que aún seguía girando, tropezaron yéndose hacia afuera, para su suerte estaban en el círculo exterior de las rondas, sino hubiesen tropezado con otros miembros de aquel festejo. Zelll se sentía abrumado por su torpeza. Ambos trastabillaron hacia atrás, casi chocando contra una pared, Zelll observo aquello y tomo a Salamander en sus brazos, girando sobre sí mismos y chocando el contra la pared de aquel bar. El impacto le hizo cerrar los ojos. Y sin terminar de abrirlos soltó. – Ma…perdón. – No se atrevía a mirarla a los ojos tras haber hecho aquella locura. ¿Qué había sido eso? ¿Qué instinto salvaje lo había hecho hacer aquella locura? ¿Qué miedo tan poderoso a separarse de una amiga era aquel? Por primera vez en su vida Zelll D. Ragon tenía vergüenza. Su rostro tenía el mismo color que su pelo. Abrió un solo ojo para observarla, solo por un segundo y se percató de como la estaba abrazando contra él, su corazón comenzó a latir de una forma acelerada, temía que ella se enojara con él, que se arrepintiera de haberlo conocido, apuro las palabras halando atropelladamente, cualquier rasgo de borrachera se había borrado de su rostro y su cerebro. – Ma ma lo siento mucho en verdad no sé qué hice, no quería separarme de vos, luego nos íbamos a desencontrar y no nos íbamos a despedir y si eso pasaba creo que iba a morir de pena, fue horrible en verdad lo siento mucho yo espero, dios, ¿te hice mal? ¿Estás bien? - Mientras recitaba todas esas palabras había vuelto a cerrar sus ojos apretándolos con fuerza mientras el rubor se hacía más intenso en su rostro y su corazón latía de tal forma que parecía que iba a estallar en segundos . El chico no podía entender que le sucedía, ¿Por qué diablos se comportaba de aquella forma? Sabía que tenía que soltarla pero aun así no se atrevía a hacerlo.
Tomo coraje y finalmente abrió sus dos ojos, observo el rostro de ella, trago saliva mientras lo hacía, se encontró con sus ojos tan profundos y como siempre, se perdió en ellos al instante. Sin poder finalizar sus palabras con un suave – ma…- completamente perdido. La tenía tan cerca de él que el mismo aroma que la chica despedía lo embriagaba. El chico jamás entendería por si solo que en verdad estaba perdido por ella. Jamás se había sentido así, y probablemente jamás lo volvería a hacer. Observándola de aquella forma, perdido en el brillo intenso de esos ojos, el Dragón espero con pánico las palabras de ella. Su corazón podría morir en aquel instante. La fiesta continuaba alrededor de ellos la música sonaba con fuerza. La gente se movía en círculos sin dejar de animar y festejar. Pero el joven estaba absolutamente perdido aislado del mundo en un rincón.
Las peripecias del muchacho los habían dejado a ambos colocados contra una pared, bajo el toldo de lo que parecía ser de un pequeño bar. La pared era empedrada. Y el capitán de no haberse encontrado en aquel estado la sentiría fría contra su espalda desnuda. El toldo al parecer era una lona improvisada sobre dos estandartes de madera que la sostenían en cada punta de la fachada del local. El lugar estaba vacío por dentro. Toda la gente había salido a unirse a la fiesta. En aquel rincón oscuro, en medio de la fiesta más grande que se podría ver, donde muertos y vivos danzaban y eran felices por igual, un joven oriundo del North Blue, experimentaba cosas que jamás hubiese podido creer que existían. Zelll D. Ragon estaba solo en aquel momento. Su lado racional había desparecido. Y en su cabeza no había explicaciones para entender que era lo que en verdad quería.

Invitado- Invitado
Re: ¡Fiesta en el bar!
{ Off: Cursi Mode - On xD Dios te libre, Nanjiro. }
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En el delirio de melodías y colores, la pequeña ronda de tres amigos poco a poco fue deformada por el éxtasis de los demás festejante de la fiesta. Con la euforia acalorante del ambiente, Salamander perdió la mano de Nanjiro que se vio alejado por la creciente ronda y las irrupciones de las personas alrededor que deseaban conformar parte de ella también. Aunque la importancia no estuvo mucho en ese momento, solamente podía disfrutar del ambiente que se estaba generando en un movimiento masivo tan hilarante como la misma música que Jack y su alegre banda de muertos tocaban. Entre el bullicio y el movimiento, la chica de ojos verdes no pudo evitar disfrutar junto al único compañero que aun tenia sostenido de la mano, pues aquella ola de personas que se sumaban al baile habían dejado que ella perdiese el rastro totalmente de este, ya ni con la vista lograba ubicarlo. Y todo por su mala visión a larga distancia. Lo que con sus ojos podía captar, aquello que podía percibir del ambiente, de las imágenes y la felicidad de cada rostro sonriente a su alrededor, dejaron recordando nuevamente a la chica esos días festivos en su tierra natal, comparando la similitud de ambas fiestas y sintiendo, incuestionablemente, esa felicidad interna que recordaba de hace mucho años atrás. Con la sonrisa extendida en su pequeño rostro de muñeca, observo al peli rosado a su lado, que de igual hilarante forma festejaba con ánimos. Así como desde el principio, su mirada verde reflejaban cantidades de colores de las luces, perdiéndose en el mar de formas de criaturas inimaginables que bailoteaban a su alrededor al son de la música. Le observo con la misma tranquilidad de siempre pero compartiendo la alegría del entorno sin percatarse de lo que aproximaba. Zelll, durante un momento en que la chica no se dio cuenta, había quedado extrañamente prendido a sus ojos, a lo que la joven solo respondió con una mirada confusa en donde no podía, como siempre desde la primera vez que le conoció, entender que era lo que pasaba por su aireada cabeza. Y en solo unos segundos, un atrevimiento ajeno se dignó, en medio del abrumador sonido de la música y el baile, a separar a estos dos últimos que quedaban unidos, sin tener la maliciosa intención, pero con el agrio sabor de lo inevitable, de separarlos como anteriormente ocurrió con Nanjiro. Salamander, por un solo instante, dejo de pensar y observo como la separación los alejaba para el lado contrario del otro, mientras que veía desaparecer la sonrisa de su amigo en cuanto dejaron de sentir el calor de la mano del otro. Fracciones de segundos en los que la chica imagino que por un momento, quizás con toda su mala suerte, sería la última vez que vería a él o a Nanjiro que yacía perdido en algún lago del, ahora, gigante circulo de baile. Era un trágico pensamiento que su lado pasivo de su personalidad natural elimino, relajando sus pequeñas preocupaciones con murmullos que decían que no sería así, que se volverían a ver antes de partir y que nada acabaría de esa forma. Con el mar de su mente tranquilo, de alguna forma, sino una mano grande tomarla de la suya y no solo una, ambas manos fueron las arrebatadas por una fuerza que la tiraba del lado contrario al que había sido separada. En medio del tirón, bruto pero extrañamente desesperado, pudo ver el rostro de Zelll, como asustado, identificando su culpabilidad en la causa de aquel pequeño acto. Con el traspié de que la ronda no dejaba de girar, un empujón el obligo a echarse contra su amigo, tropezándose así, junto a él, y quedando fuera de su sitio en la fiesta. Torpemente se dejó casi caer hasta que, en un solo movimiento, algo la aprisiono inmovilizando su torso y obligándola a dejarse llevar a donde se impactaron los cuerpos.
En el acto involuntario, había cerrado los ojos por tanto ajetreo de un solo segundo, dejando inidentificable lo que ahora le aprisionaba para evitar su caída. Con su propia confusión, su mente empezó a usar sus demás sentidos, siendo que su vista se había bloqueado por acto-reflejo y había ocultado su rostro en fin de protegerse. Su sentido del tacto, involuntario en toda su piel, guio una sensación extraña a su cerebro: Era una extraña calidez, como un calor emanante de lo que la mantenía abrazada. Cálido, fuerte, abrumante pero amable. Abrió tenuemente los ojos, dejando que la luz, opacada por una sombra inerte de aquel bar desolado en silencio y vida, para descubrir el rostro aturdido por el acontecimiento involuntario. Con toda su fuerza de deducción, alcanzo a imaginar que su amigo le había protegido de un posible golpe que su propia torpeza lograría cometer como de costumbre, tomándola entre sus brazos y evitando daños menores. Extrañamente, aun encontrándose en contacto con un torso desnudo, su mente no logro procesar los pequeños detalles y la obligo a concentrarse en el muchacho que no la soltaba, hasta que las trastavistadas palabras de este se escaparon con nervios mientras que un sonrojo apenado se pintaba en su cara, empezando con un simple “Perdón”. La chica, de alguna forma, no procesaba asimilaba las cosas, dejando que su expresión tenuemente sorprendida pero insanamente tranquila, dejando que sus ojos observaran sin pudor el rostro del joven. – Ma ma lo siento mucho en verdad no sé qué hice, no quería separarme de vos, luego nos íbamos a desencontrar y no nos íbamos a despedir y si eso pasaba creo que iba a morir de pena, fue horrible en verdad lo siento mucho yo espero, dios, ¿te hice mal? ¿Estás bien? – Por unos segundos, con el nervioso tono que se atenuaba con el paso de las palabras que llegaban hasta su oído, se quedó silenciosa, enmudecida, dejando que su cerebro, tontamente perdido en percepciones lentas, procesara lo que el dragón decía, hasta reaccionar finalmente luego de unos cuantos largos segundo en lo que sentía que el muchacho le agujereaba con la mirada que finalmente habría abierto valientemente. – Ah... Sí, estoy bien. – Dijo finalmente, mientras se daba cuenta que había quedado tonta un segundo, sus neuronas no habían terminado de acomodarse. No se habia percatado de la proximidad entre ambos, estaban tan cerca que seguramente el chico dragón podría sentir el natural aroma a vainilla que Salamander poseía. – Ma haha, tranquilo. Que no me he ido... –Dejo escapar una risilla, terminando de entender las palabras previas del muchacho que nervioso había confesado su miedo de perderla de vista y no despedirse. Sabia como se sentía, por un segundo, en la separación, había sentido exactamente lo mismo. Curvo sus labios de forma tierna y sonrió con calma dejando que su inhumana paz se escapara de aquella serena expresión tonta.
Le tomo alrededor de otro par de segundos en percatarse de como la situación se llevaba. Ahora que todos sus sentidos estaban acomodados, pudo notar ese pequeño tacto de “Algo que no es tela”, para lo cual bajo ligeramente sus ojos hasta encontrarse con un cuerpo pegado, obligado al abrazo protector. Un cuerpo desnudo al que inconscientemente le tenía las manos encima del pecho. Un sonrojo, más como aquel incendio de Nanjiro en su vergüenza por el baile, apareció en su rostro, dejando que la chica frunciera sus labios. Lentamente, empujo con amabilidad hacia atrás con sus manos para librarse del abrazo, aunque colocando las manos en el pecho del chico. – Ma....Ha ha....ha.... Disculpa. – Apenada, se dio cuenta de que estaba tocando de más y saco sus manos. Se quedó en silencio, uno incomodo, mientras se ponía a pensar en cosas sin sentido, hasta llevar su mano al pecho y agarrando su camisa con fuerza, mientras sonreía nerviosamente. Su corazón latía con fuerza, y aunque quizás fuera vergüenza, tal vez algo más profundo parecía ser la causa. No logro identificar el otro porque de su repentina y exagerada vergüenza que encendía su rostro, dejando que su mente culpara solo a su propio pudor. Ciertamente no recordaba cuando se había vuelto tan tímida.
Vaya situación cómica estaba viviendo. Bendita su suerte.
En el acto involuntario, había cerrado los ojos por tanto ajetreo de un solo segundo, dejando inidentificable lo que ahora le aprisionaba para evitar su caída. Con su propia confusión, su mente empezó a usar sus demás sentidos, siendo que su vista se había bloqueado por acto-reflejo y había ocultado su rostro en fin de protegerse. Su sentido del tacto, involuntario en toda su piel, guio una sensación extraña a su cerebro: Era una extraña calidez, como un calor emanante de lo que la mantenía abrazada. Cálido, fuerte, abrumante pero amable. Abrió tenuemente los ojos, dejando que la luz, opacada por una sombra inerte de aquel bar desolado en silencio y vida, para descubrir el rostro aturdido por el acontecimiento involuntario. Con toda su fuerza de deducción, alcanzo a imaginar que su amigo le había protegido de un posible golpe que su propia torpeza lograría cometer como de costumbre, tomándola entre sus brazos y evitando daños menores. Extrañamente, aun encontrándose en contacto con un torso desnudo, su mente no logro procesar los pequeños detalles y la obligo a concentrarse en el muchacho que no la soltaba, hasta que las trastavistadas palabras de este se escaparon con nervios mientras que un sonrojo apenado se pintaba en su cara, empezando con un simple “Perdón”. La chica, de alguna forma, no procesaba asimilaba las cosas, dejando que su expresión tenuemente sorprendida pero insanamente tranquila, dejando que sus ojos observaran sin pudor el rostro del joven. – Ma ma lo siento mucho en verdad no sé qué hice, no quería separarme de vos, luego nos íbamos a desencontrar y no nos íbamos a despedir y si eso pasaba creo que iba a morir de pena, fue horrible en verdad lo siento mucho yo espero, dios, ¿te hice mal? ¿Estás bien? – Por unos segundos, con el nervioso tono que se atenuaba con el paso de las palabras que llegaban hasta su oído, se quedó silenciosa, enmudecida, dejando que su cerebro, tontamente perdido en percepciones lentas, procesara lo que el dragón decía, hasta reaccionar finalmente luego de unos cuantos largos segundo en lo que sentía que el muchacho le agujereaba con la mirada que finalmente habría abierto valientemente. – Ah... Sí, estoy bien. – Dijo finalmente, mientras se daba cuenta que había quedado tonta un segundo, sus neuronas no habían terminado de acomodarse. No se habia percatado de la proximidad entre ambos, estaban tan cerca que seguramente el chico dragón podría sentir el natural aroma a vainilla que Salamander poseía. – Ma haha, tranquilo. Que no me he ido... –Dejo escapar una risilla, terminando de entender las palabras previas del muchacho que nervioso había confesado su miedo de perderla de vista y no despedirse. Sabia como se sentía, por un segundo, en la separación, había sentido exactamente lo mismo. Curvo sus labios de forma tierna y sonrió con calma dejando que su inhumana paz se escapara de aquella serena expresión tonta.
Le tomo alrededor de otro par de segundos en percatarse de como la situación se llevaba. Ahora que todos sus sentidos estaban acomodados, pudo notar ese pequeño tacto de “Algo que no es tela”, para lo cual bajo ligeramente sus ojos hasta encontrarse con un cuerpo pegado, obligado al abrazo protector. Un cuerpo desnudo al que inconscientemente le tenía las manos encima del pecho. Un sonrojo, más como aquel incendio de Nanjiro en su vergüenza por el baile, apareció en su rostro, dejando que la chica frunciera sus labios. Lentamente, empujo con amabilidad hacia atrás con sus manos para librarse del abrazo, aunque colocando las manos en el pecho del chico. – Ma....Ha ha....ha.... Disculpa. – Apenada, se dio cuenta de que estaba tocando de más y saco sus manos. Se quedó en silencio, uno incomodo, mientras se ponía a pensar en cosas sin sentido, hasta llevar su mano al pecho y agarrando su camisa con fuerza, mientras sonreía nerviosamente. Su corazón latía con fuerza, y aunque quizás fuera vergüenza, tal vez algo más profundo parecía ser la causa. No logro identificar el otro porque de su repentina y exagerada vergüenza que encendía su rostro, dejando que su mente culpara solo a su propio pudor. Ciertamente no recordaba cuando se había vuelto tan tímida.
Vaya situación cómica estaba viviendo. Bendita su suerte.

D.
Salamander Black
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